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En Entre Rios

En la oposición no toman en serio los rumores sobre ley de lemas

Lo ven como un intento desesperado de sectores del peronismo para retener la provincia, que en todo caso confirma la ventaja de Juntos para 2023. No creen que Bordet, luego de haber impulsado la boleta única, manche su trayectoria proponiendo un sistema electoral que ha sido dejado de lado por distorsionar la voluntad popular.
Pablo Bizai
Por: Pablo Bizai
pablobizai@gmail.com

Es un clásico de las instancias electorales en Entre Ríos: las dudas sobre las reglas de juego que regirán la lucha por el acceso al poder. Con el proceso electoral ya en marcha para elegir gobernador, intendentes, legisladores provinciales y concejales en 2023, no está claro en qué fecha se votará y corren diversos rumores sobre modificaciones al sistema electoral.

Entre ellos, vuelve a ponerse sobre la mesa de las especulaciones a una ley de lemas como tabla salvadora del peronismo ante la ola de regreso al poder de Juntos por el Cambio, que crece como posibilidad en el orden nacional ante el adverso escenario económico, pero que esta vez tiene en la provincia a un candidato distinto, más competitivo, como Rogelio Frigerio.

En la legislatura provincial corrió este y otros rumores, aún más originales, curiosos y de dudosa constitucionalidad, como la posibilidad de separar las elecciones provinciales de las municipales. Sería una forma de salvar la ropa, evitando que Frigerio arrastre a intendentes de Juntos y ponga en riesgo municipios peronistas.

En las filas opositoras se toman con pinzas a esas habladurías. Aunque la historia aconseja que nunca puedan descartar que el peronismo recurra a alguna picardía para perjudicarlos electoralmente, hacen la distinción con la época de Sergio Urribarri y la de Gustavo Bordet, a quien perciben más apegado a la institucionalidad.

Creen que Bordet no va a comprar ninguna de esas inquietudes -que alientan algunos dirigentes y legisladores peronistas- para terminar manchando ocho años de buena convivencia con la oposición política. Sobre todo después de que en 2018 intentó introducir la boleta única como sistema electoral en la provincia, que no prosperó –entre otras cosas– por diferencias en la interna del PJ.

“Con Urribarri podíamos sospechar, pero no con Bordet. No va a hacer semejante papelón”, opinó un dirigente de Juntos consultado por Página Política. “Lo que seguro hará es esperar hasta último momento para evaluar el escenario de un posible desdoblamiento”, acotó.

 

Antecedente

En Entre Ríos fueron sectores del más duro kirchnerismo los que en 2018 impulsaron los lemas. Lo hicieron en el marco de la interna con Bordet que impidió el avance de la reforma electoral propuesta por el gobernador en su primer mandato.

Lo que se evaluó entonces fue que un sistema de lemas evitaría lo que había ocurrido en las elecciones legislativas de 2017, cuando muchos de los kirchneristas más puros que participaron de la interna de agosto no votaron luego en la general de octubre a los candidatos elegidos por el gobernador Bordet, con el aval de sus antecesores Sergio Urribarri y Jorge Busti.

En esas valoraciones se reparó en lo que implicó el tan cuestionado sistema para el peronismo de Santa Fe entre 1991 y 2004, cuando el gobernador Jorge Obeid promovió su derogación, luego de llegar al poder a pesar de haber obtenido menos votos que su rival socialista, Hermes Binner.

Lo que pretendían diputados provinciales del kirchnerismo en 2018 era suprimir las PASO y que todo se defina en un mismo acto electoral. Que cada partido pueda presentar a las elecciones generales más de un candidato para un mismo cargo y que todos los votos obtenidos por los candidatos de un mismo partido sumen para el que juntó más sufragios.

La única variante con la tradicional ley de lemas que rigió en Santa Fe entre 1991 y 2004 era que se proponía limitar el número de candidatos a llevar por un partido para el mismo cargo. Se trataría –decían entonces– de un sistema de lemas «acotado», o más «ordenado».

La otra gran diferencia, es que se pretendía combinarlas con la boleta única. Se buscaba avanzar con algo similar al proyecto que desde un sector del peronismo de Santa Fe referenciado con Agustín Rossi se intentó impulsar en diciembre de 2012 y que recibió un fuerte rechazo de arco político santafesino, incluida la facción del kirchnerismo que lideraba María Eugenia Bielsa.

 

Para qué sirven los lemas

La ley de lemas permite a un partido resolver su interna en la elección general. En lugar de hacer una interna previa, los distintos candidatos de un mismo partido o alianza (lema) se presentan directamente a la elección general como sublemas. En el escrutinio, todo lo que juntó cada lista interna (sublema) se suma a la que obtuvo más votos dentro del lema (partido o alianza).

Es una interna que se resuelve en la general y que, al desarrollarse en un mismo acto, asegura el cumplimiento de la segunda parte del conocido apotegma peronista: el que gana conduce, el que pierde acompaña. Obligadamente, sin posibilidad de ninguna fuga, cada uno de los votos de los candidatos que perdieron la interna suman para el que la ganó.

Un ejemplo que sirve para entender el sistema es lo ocurrido en las PASO de 2015 en Paraná, cuando el precandidato a intendente de Cambiemos, Sergio Varisco, obtuvo unos 15 mil votos más que la candidata que ganó la interna del Frente para la Victoria, Blanca Osuna. Pero el Frente para la Victoria fue la fuerza más votada, al sumar los sufragios obtenidos por Gastón Grand, Rubén Almará y Daniel Elías, que compitieron con sus boletas cortas contra la entonces intendenta. “Osuna sueña con una ley de lemas”, chicaneó entonces Varisco.

 

Distorsión

La historia ha demostrado que los lemas pueden distorsionar la voluntad popular. Como lo ha evidenciado la experiencia santafesina en forma reiterada. En 1991 el radical Horacio Usandizaga fue el candidato a la gobernación más votado, pero Carlos Reutemann se quedó con el gobierno porque la suma de los sublemas justicialistas tenía más votos que los radicales. En 1995 volvió a ser Usandizaga el más votado, pero el justicialista Jorge Obeid se alzó con la gobernación por idéntico motivo. Y en 2003 el socialista Hermes Binner fue quien más sufragios reunió, pero Obeid fue gobernador gracias a la suma de los sublemas peronistas. Obeid derogó los lemas en 2004 y el peronismo perdió Santa Fe, dando paso a los gobiernos de Binner, Antonio Bonfatti y Miguel Lifschitz.

Un problema adicional de los lemas es que no hay manera de votar un partido en las primarias (quizá para avalar la continuidad de un partido chico) y a otro en la general (ya con un sentido de voto útil). El votante sabrá (o debería saber) que al votar una lista de una color político está sufragando por cualquier candidato de ese sello. Lo esperable es que la confusión y desconocimiento se potencien si proliferan los sublemas.

Si se adoptan los lemas, también se eliminaría el efecto “encuesta” de las PASO, que instalan un escenario para la general  y que muchas veces motivan cambio de voto entre una elección y otra. Por ejemplo, un antiperonista que vote por el libertario Javier Milei en las primarias, pero en la general se incline por el voto útil a favor de Juntos por el Cambio.

Fuente: Página Política
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