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Elecciones 2023

Esperando al tiempista

La incertidumbre reina en el seno del oficialismo, lo que impide pensar en un cronograma electoral. La integración de las minorías, no todo es color de rosas.

No hay una estrategia. Pero eso sería el mal menor. Lo que tampoco hay es una certeza. Una hoja de ruta. O un elemento que dé un puntapié para empezar a pensar algo. Ese es el clima que se vive en el peronismo entrerriano.

Hace unas semanas la balanza parecía inclinarse para el lado de la unificación de las elecciones. ¿Los argumentos? Lo que se han publicado aquí el último tiempo. Por ejemplo que la boleta de Javier Milei en los cuartos oscuros de las escuelas entrerrianas opere en detrimento del electorado de Juntos por el Cambio en un sistema que no prevé el ballotage. La elección unificada también enjuaga las culpas. Habilita el “perdimos todos”.

Adelantar las elecciones es una decisión que requiere de un pronóstico, es decir que en ese escenario haya altas posibilidades de ganar. Ese dato no está en las encuestas que lee Gustavo Bordet y se los dice a quienes le preguntan cómo viene el cronograma electoral.

La inquietud en el seno del PJ se choca con la incertidumbre, pero no del Gobernador sino del oficialismo en general. El peronismo no tiene un candidato a presidente, no todos los sectores del Frente de Todos están muy de acuerdo con suspender las PASO, y la economía es hoy una batería de ajustes con alta inflación. A todo este conjunto de elementos negativos hay que sumarle el brete en que queda un mandatario cuando sus pares se inclinan para adelantar las elecciones en sus provincias, pero en Nación esa decisión no es bien vista.

La conducción de Bordet es indiscutida, precisamente porque no hay un solo reparo públicamente. Ni siquiera algún encuentro de intendentes o legisladores que pueda llegar a alterar un fin de semana del Gobernador.

Llamar a los intendentes para consultarlos por el escenario político es una verdadera pérdida de tiempo.  “Esperando qué resuelve Bordet”, suele ser la respuesta más sensata, cuando no aparece la estupidez “estamos para gestionar”, que si bien es una verdad, no vale para la pregunta esgrimida en off.

Con transitar con pose de enojado, aunque no se sepa por qué, al Gobernador le sirve para que no le vengan con roscas. Por ejemplo la implementación de un esquema de lemas. Ésta,  de todas las ideas planteadas, es la que menos posibilidad tiene de prosperar.

El peronismo es un partido vertical y, cuando está en el poder, más aún. Por eso la Ley Castrillón, que anula cualquier pretensión de competir en un marco de igualdad, está vigente 16 años.

El 6 de diciembre del año pasado Bordet anunció ante Página Política una reforma a la carta orgánica parta integrar las minorías. La promesa está por cumplir un año. Es lo más a mano que tiene para dar respuesta, si se quiere, a algo que tenga que ver con la política.

La promesa parece cumplible, pero no es unánime el piso que se estima en un 15 por ciento. En el interior, por ejemplo, hay dirigentes que no quieren saber nada con las minorías. El Gobernador está al tanto. Una reforma que fije el 25 podría ser una respuesta para los dos bandos, aunque no conforme a uno. Con ese piso, en los hechos, es como que no se hiciera nada.

De todas maneras el reclamo por la reforma de la carta orgánica surgió siempre del sector ligado a Martín Piaggio. Primero lo hizo la agrupación “Ramón Carrillo” de Victoria, que integran entre otros César Etchart y que apuestan a una precandidatura del intendente de Gualeguaychú. Luego dirigentes de Gualeguaychú con Sergio Delcanto a la cabeza.

Excepto Piaggio, en el esquema peronista nadie pretende dar una interna sino que quieren ser elegido por Bordet. Por eso ni siquiera los precandidatos anotados no dicen nada al respecto. Todos esperan al “tiempista”, como subrayan quienes están cerca del Gobernador.

Fuente: Página Política
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