En el marco del encuentro de AmCham, que se desarrolla en el Centro de Exposiciones de Buenos Aires (CEC) y al que asisten cientos de empresarios y dirigentes políticos de diferentes sectores, un grupo de gobernadores cercanos a la Casa Rosada respaldó el plan económico de Javier Milei. Fueron de la partida Rogelio Frigerio; su par mendocino Alfredo Cornejo y el rionegrino Alberto Weretilneck.
El primero de los mandatarios en disertar fue Frigerio. Fue quien puso sobre la mesa la necesidad de que todas las provincias coordinen para reducir conjuntamente los gravámenes locales, como ocurrió durante la gestión de Cambiemos. Sin explicitar fue un autoelogio, si se quiere, porque en esa administración ofició de ministro del Interior.
“Yo creo que es imperativo un nuevo acuerdo fiscal federal. Los tres que estamos acá participamos del último acuerdo, el del 2017. Creo que hay que reflotar esa idea”, dijo. Ese pacto fue acompañado por Gustavo Bordet junto a otros 18 mandatarios y lo tuvo a Frigerio como articulador. El mismo implicó, entre otros puntos, que las provincias se comprometieron a reducir impuestos como Ingresos Brutos y Sellos. También a no incrementar la planta estatal.
Ante empresarios y dirigentes, Frigerio exigió “que la Nación baje y elimine el impuesto al cheque y las retenciones a las exportaciones”, que los gobernadores “hagan lo mismo con ingresos brutos” e, incluso, “que también los municipios hagan lo propio con tasas que en algunos casos parecen impuestos”. Cornejo apoyó a su antecesor, pero Weretilneck, sostuvo que no ve “la posibilidad de un acuerdo fiscal en términos reales y concretos” y opinó que, en el contexto actual, “cada provincia tiene que seguir su propio camino y buscar la competitividad y la mayor cantidad de inversiones”. Y agregó: “Creo, más que nada, en acuerdos regionales, como estamos haciendo nosotros con Neuquén o, si no, cada una de las provincias llevando adelante su propia política fiscal y su propia capacidad de captar inversiones de acuerdo a su realidad económica y productiva”.
Los alineamientos políticos hicieron que las ligas de gobernadores, tanto de Juntos por el Cambio como la del peronismo, se vayan diluyendo.
Antes de los acuerdos electorales, en rigor de Frigerio con La Libertad Avanza, Paraná fue sede de un encuentro transversal de gobernadores organizado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI). De la partida fue Axel Kicillof. El eje fue la moderación. Al mes siguiente Juntos sufrió la dispersión. Maximiliano Pullaro decidió enfrentar al Presidente, mientras que Frigerio se alió.
El gobernador entrerriano dio señales a futuro. “Yo creo que hay dos grupos en este momento: los que deseamos que al gobierno nacional le vaya bien, porque entendemos que esa es una condición sine qua non para que nos vaya bien a los gobernadores y a los intendentes, y quienes ponen palos en la rueda”, dijo. A buen entendedor, pocas palabras.
Fuente: Página Política

