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Hidrovía: el negocio que ya fue y las tensiones en el Frente

El gobierno nacional dio marcha atrás con la participación de las provincias, entre ellas Entre Ríos, por el corredor vial por el que sale la mayor cantidad de producción argentina al mundo. Los intereses de Buenos Aires, el massismo y el kirchnerismo.

Un repaso por el Google de las buenas noticias y anuncios en Entre Ríos aparece una palabra que abunda: Hidrovía. Es que el canal fluvial más importante que conecta Argentina, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Brasil con el mundo a través de 3442 kilómetros iba a reformular su negocio con la participación de las provincias portuarias sobre el Río Paraná. Todo eso fue sepultado por el decreto 949/2020, que en su artículo 1° delega en el Ministerio de Transporte la facultad de efectuar el llamado y adjudicación de la licitación pública nacional e internacional para “la modernización, ampliación, operación y mantenimiento del sistema de señalización y tareas de dragado y dragado y mantenimiento de la vía navegable troncal” que todo este tiempo hemos sintetizado en lo que se conoce como “Hidrovía Paraná”.

La foto de esa supuesta gloria que alanzarían las provincias se encuadró el 28 de agosto pasado cuando se firmó el Acuerdo Federal que otorgaba a las provincias el control de la ruta fluvial. Las rúbricas fueron de Gustavo Bordet (Entre Ríos) Axel Kicillof (Buenos Aires) Jorge Capitanich (Chaco), Gustavo Valdés (Corrientes), Gildo Insfran (Formosa), Oscar Herrera Ahuad (Misiones) y Omar Perotti (Santa Fe). Por la Nación lo hicieron los ministros del Interior, Eduardo De Pedro; de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; y de Transporte, Mario Meoni.

La hidrovía iba a ser administrada por el Estado Nacional en conjunto con las provincias mencionadas. El 51 por ciento de las acciones serían de la Nación y el 49 por ciento a las provincias. Entre Ríos era poseedora del 7 por ciento.

Económicamente la provincia no iba a recibir nada (plata). Esa sociedad del Estado, en todo caso, iba a funcionar como la concesionaria del contrato de dragado de la hidrovía. Ese servicio se iba a pagar con el peaje que cada barco abona por transitar la autopista fluvial. La buena noticia estaba dada que Entre Ríos iba a participar de ese contrato que, ahora, se celebrará entre el gobierno nacional y quien gane la licitación. La participación en el consejo federal, por lo tanto, se torna meramente consultiva. Siamo fuori.

 

Intereses y tensiones

Según publicó el sitio porteño El Diario Ar, la Hidrovía recauda 190 millones de dólares por año y deja ganancias por la tercera parte de esa cifra.

Jorge Taiana hizo un pedido de informe tras la marcha atrás de Fernández a través del massista Meoni. El senador nacional hizo saber que por la vía fluvial circulan cada año 4.600 embarcaciones que transportan alrededor de 125 millones de toneladas de producción, lo que significaría el 75% de las exportaciones argentinas.  El pedido es ante la presidenta del cuerpo, Cristina Kirchner. La petición recibió el apoyo de la Corriente Nacional Primero La Patria que lleva, entre otras firmas, la del taianista y ex diputado Juan José Albornoz.

Dice el documento: “La creación de la Administradora de Hidrovía Federal S.E. significó dejar sin efecto la maniobra del contubernio PRO-monopolios y retomar el camino de soberanía abierto en 2015”. Y agrega: “El decreto 949/2020 significa un retroceso respecto de aquella concepción emancipadora. Las omisiones y ambigüedades que se señalan en ese pedido abren las puertas para la pérdida de soberanía en un aspecto de extraordinaria relevancia y que se viene debatiendo desde el origen de nuestra nacionalidad: la navegación de nuestros ríos interiores y el control de las rentas del comercio exterior”.

Quedan claras las tensiones entre el kirchnerismo y el massismo, a quien Fernández le entregó la batuta en la persona de Meoni. Hoy la hidrovía está en manos del consorcio entre Jan de Nul (capitales belgas) y Emepa (capital argentino cuyo dueño es el radical Gabriel Romero). La última concesión la obtuvieron en 2010, con la rúbrica precisamente de CFK.

Según fuentes del gobierno entrerriano consultadas por Página Política los intereses y lobbies son económicos y territoriales. Deducen que Taiana representa a la provincia de Buenos Aires para beneficiar a los puertos de Bahía Blanca y La Plata. Su elección es el canal Magdalena (lecho sobre el Río de la Plata), mientras que Entre Ríos promueve además de sus puertos, el canal Martín García (lecho que conecta con la desembocadura de los ríos Uruguay, Paraná Guazú y Paraná Bravo).

Por otro lado están los intereses privados chinos, holandeses y belgas. Éstos últimos con el consorcio Jan de Nul – Emepa en la zona de Diamante en la extracción de arena silícea que se transporta a Vaca Muerta, en otro negocio interesante, como se informó hace una semana:

Meoni convocó para el 22 de febrero a la primera reunión del Consejo Federal de Hidrovía. Ocho días después vence la concesión en manos privadas. Todo indica que se prorrogará. Como se prorrogan los ’90.

Fuente: Página Política
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