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Muerte de Menem

Incomodidad

La muerte de Menem invita a repasar y repensar. Un recorrido de nombres y hechos, traídos a colación al calor de lo que imprime una necrológica. Un dossier interesante para leer con más tiempo.

Carlos Menem fue el único presidente de la joven democracia que se merece el rango de “reformista”. Incluso de “transformador”, con perdón del progresismo que ha hecho de ese término propiedad intelectual.

Fue el hombre, con la estructura del Partido Justicialista, que reformuló para siempre las instituciones en el seno de los tres poderes del Estado. Fue el que de un plumazo dejó lo que cualquier dirigente alega como lo principal para un país, la salud y educación, en manos de las provincias sin un peso para afrontarlas. Creó Comodoro Py y dejó los nombres de sus preferidos escritos en una servilleta. El fallecido juez Claudio Bonadío; y el fiscal general Germán Moldes, paladines de la justicia en los últimos años; fueron parte del equipo legal y técnico de Presidencia. Cuando comenzó el macrismo, el ex secretario de prensa de Menem, Jorge Rachid, reveló cuando Moldes fue a su consultorio con una valija de dólares y se la ofreció a cambio de que digitara la privatización de Canal 11 en favor de Silvio Berlusconi y Franco Macri. De esa operatoria- cuenta Rachid- estaba José Luis Manzano, en su momento ministro del Interior; hoy nuevo zar de la energía con aval gubernamental.

Esos cambios profundos que tenían su anclaje en la dictadura militar con el plan de José Alfredo Martínez de Hoz se ratificaron con Roberto Dromi como estrella de la incipiente década de los ’90 que recibía aplausos cuando entonaba la consigna “Nada de lo que deba ser estatal permanecerá en manos del Estado”. Vinieron las privatizaciones, los indultos y el futuro de los jubilados en manos de operadores de Bolsa.

Hace unos días Página Política hacía mención a uno de los dramas que aquejan a la provincia en referencia a la Caja de Jubilaciones, un organismo que se resiste a la “armonización” de los sistemas previsionales que el menemismo estableció como regla y cuya armonía era nivelar hacia abajo.

 

Y en el 2003 también

Entre Ríos se ató al paradigma menemista luego de que Antonio Cafiero perdiera la interna. Primero, Jorge Busti, luego Mario Moine y Héctor Maya. Todos abrazaron la figura del riojano en diferentes procesos de la historia moderna. Cuando resurgió el kirchnerismo, algunos se fueron, otros se quedaron y otros tantos midieron cómo venía la cosa. Pero todos se habían deslumbrado con Menem.

El periodista Pablo Bizai publicó el 27 de abril de 2011 una nota con el siguiente título: “Cuando Entre Ríos aún prefería a Menem”.

Allí repasa el escenario del 2003 donde en Entre Ríos ganó Menem con el 30%, cinco puntos por encima de la media nacional; Kirchner salió segundo con el 20 (dos puntos por debajo de la media nacional) y Ricardo López Murphy tercero con el 14%, en un virtual empate con Rodríguez Saá. En esa elección Busti se mantuvo prescindente, aunque la mayor parte de sus dirigentes acompañó a Menem y llegó a compartir un acto en Concordia con Rodríguez Saá, por quien trabajó Urribarri, la histórica mano derecha del tres veces gobernador.

Entre los dirigentes que pidieron el voto por Kirchner estaba Pedro Guastavino, Julio Solanas y José Lauritto. La candidatura de Menem –repasa Bizai – fue la que mayor adhesión recogió entre la dirigencia provincial del PJ. Así lo dejaba claro el apoyo de cinco de los seis precandidatos a gobernador de ese momento: Augusto Alasino, Marcelo Casaretto, Héctor Maya, Gerardo González lo hacían de un modo abierto y, el más importante, Busti, con su indefinición, de un modo indirecto, porque buena parte de su tropa estaba con el riojano. En la lista de los respaldos figuraban además Moine, José Allende, la ex diputada Adriana Bevacqua, la ex concejal Mabel Solanas, la ex diputada Teresita Ferrari, entre otros. Con Menem estaba también la dirigencia local del Partido Unidad Federalista, que lideraba el ahora condenado Luis Patti, y proponía a Alasino como gobernador.

Excepto Alasino, Moine y Maya, todos renegaron del ex presidente muerto una vez subidos a la plataforma kirchnerista.

 

Simbología y culturas

El menemismo que indultó a los genocidas dejó su sello simbólico en Entre Ríos. Ese que se narra, que opera en la cultura y que moldea la historiografía. Moine mandó a retirar la placa de los desaparecidos de Plaza 1º de Mayo. Menem no se quedaba solo con el indulto, sino que besó el Día de la Armada a Isaac Rojas, uno de los jefes del Golpe a Juan Domingo Perón en el ’55. El peronismo, de punta a punta en todo el país incluyendo a esta provincia, aceptó sin chistar los nuevos símbolos que trazaba la historia.

La primera necrológica de Menem que llegó al celular fue de Infobae, el medio de Daniel Hadad, y está escrita por Juan Bautista “Tata” Yofre.

Si la máquina del tiempo diera marcha atrás, la mayoría de los de arriba nombrados, la habrían leído con devoción. Para muchos son tiempos de Página/12.

El año pasado, la Revista Panamá, publicó un dossier con notas de politólogos y politólogas  de diferentes corrientes del pensamiento que analizaron el menemismo desde distintos aspectos. A continuación las 12 notas.

 

Por Martín Rodríguez

Los 90 de Menem

 

Por Pablo Touzon

Menem, Macri y la década olvidada

 

Por Ernesto Semán

CCCP

 

Por Fernando Rosso

Menem lo hizo

 

Por Camila Perochena

Menem y Urquiza. Olvidar para gobernar

 

Por Carolina Pellejero

Ese vacío

 

Por Luciano Chiconi

Un sonido conocido

 

Por Cristian Navarrete Walter Fresco

Votar por Menem en los autos de Cafiero

 

Por Lorena Álvarez

Transgresores módicos

 

Por Lisandro Varela

La joda sana

 

Por Florencia Angilletta

Anda a lavar los platos

 

Por Federico Zapata

Qué hacemos con Menem

Fuente: Página Política
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