La incógnita con la que se esperan los resultados del domingo no se vive desde hace dos décadas. O más. Las elecciones de 1999 cuando se impusieron Fernando De la Rúa y Sergio Montiel se dieron en un contexto más previsible que el de ahora.
Las encuestas pierden credibilidad y los fenómenos socio electorales borronean el escenario y entorpecen la construcción de una foto ajustada.
En el entorno de Adán Bahl esperan tener una buena performance en Paraná, Uruguay, Concordia, Federal, Rosario del Tala, Villaguay, Feliciano y La Paz. Las complicaciones las ven en Gualeguay, Gualeguaychú y Federación.
Para el equipo de campaña hay dos elementos fundamentales que son la boleta de Sergio Massa y los intendentes. El candidato a presidente -dicen- garantiza una base de 32 puntos, lo que favorece a Bahl en aquellos lugares donde su figura no alcanzó a instalarse. En esa línea se inscriben los números de Patricia Bullrich, a quien le otorgan 27 puntos en Entre Ríos. A partir de allí afirman que en Juntos por el Cambio debieron orquestar un corte de boletas con las candidaturas entrerrianas y la de Javier Milei.
Paréntesis: las performance de los presidenciables varía según las ciudades. Esperan que Bullrich haga su mejor elección en Paraná. Mientras tanto aseguran que Massa se despega de sus adversarios en Concordia.
La estrategia del ministro, en algún punto, se contrapone a los intereses del peronismo provincial. Se propuso bajar a Milei y evitar que gane en primera vuelta o que quede lejos este domingo pensando ya en el ballotage. En números: un escenario es con el libertario en 40 y Massa en 32; y otro escenario muy distinto es con el libertario en 36 y Massa en 32. Pero desinflar al libertario, automáticamente, hace crecer a Bullrich que, en Entre Ríos, favorece a Frigerio.
La chancha y los veinte
Los 20 años de gobiernos justicialistas no lo ven en el campamento de Bahl como un elemento que impacte en el electorado y con el que Frigerio ha insistido. Tanto Bahl como Gustavo Bordet son dirigentes que simpatizan por fuera del espectro netamente partidario, según dicen. “La ventaja de ser ‘continuidad’ es el alto nivel de consideración que tiene la gestión actual”, asegura un obrero de la campaña que no se despega hace meses del candidato. Y agrega: “Además, no tiene mucho sentido ese latiguillo. En CABA pasa lo mismo”.
En el equipo de Bahl insisten en la fuerza de la territorialidad. Es decir el poder de fuego de los intendentes, atado a la buena valoración de las gestiones. Si se repasa la narrativa electoral del candidato se notará que en buena medida se encargó de subrayar la gestión del anfitrión que lo recibía.
En el equipo sacan la siguiente cuenta: hace 6 meses Frigerio se sentía gobernador y hoy “la cosa está palo a palo”, afirman. Ese cambio lo adjudican a que Bahl fue creciendo en conocimiento y Frigerio no tuvo nada para mostrar en la provincia.
Prefieren no dar números y esperar. Falta poco.
Fuente: Página Política




