Martín Alfredo Becerra fue uno de los que pasó por los conversatorios que viene organizando la Cámara de Diputados de la provincia y que lleva el nombre de Ciclo de Pensamiento Crítico. Nuevos desafíos.
El investigador del Conicet y docente en diversas universidades nacionales es especialista en medios de comunicación e industrias culturales.
En esta oportunidad habló sobre “la era de la desconfianza: medios, información y política en tiempos de desinformación”.
“Nunca como en la actualidad las noticias fueron simultáneamente tan masivas, tan mediatas, tan controvertidas y tan globales; y nunca como hoy el acceso de los periodistas a fuentes y documentos fue tan amplio. Pero también nunca como las noticias, los periodistas y los medios resultaron tan cuestionados socialmente y tan sospechados de sesgo”, prologó el especialista, que contextualizó los nuevos procesos de producción de información y comunicación a las tecnologías, la forma de almacenar, archivar y editar. Es decir a la revolución digital.
Para Becerra, “hay un código común en donde el periodismo termina siendo una autopercepción” en que el sólo hecho de desempeñarse en un trabajo ligado a la comunicación uno se hace llamar periodista. Según el investigador esto está directamente relacionado a que el oficio ha sido fuertemente castigado “por la crisis económica y las políticas públicas aplicadas entre 2016 y fines de 2019, donde hay un tendal de despedidos y despedidas que son periodistas, pero no tienen un trabajo como periodistas”.
Becerra ligó ese cuadro de situación al impacto que genera la desinformación. Allí aparece lo que se conoce como la fake new. “Una noticia falsa, para decirlo en castellano, puede no tener ningún elemento voluntario de su producción y ser una metida de pata, esto no es nuevo”, señaló. Y agregó: “La versiones de la realidades admiten muchos errores; pero cuando algunos de esos errores fueron deliberados, voluntarios; hablamos de operaciones de desinformación, de una campaña de desinformación. Cuando el diario Clarín dice que una ministra y un dirigente político tienen cuentas en Estados Unidos y lo publica todos los días en sus portadas, en sus páginas políticas y en todo el grupo comunicacional y resulta que cuando se revela que no era cierto, la desmentida sale en un cuadrito minúsculo en la página 29 al pie, no es una desmentida, es desinformación deliberativa”, ejemplificó. El caso es el de Nilda Garré y Máximo Kirchner. “Ese diario no llamó a la ministra de Defensa y al dirigente para que dé su versión de los hechos y eso es lo mínimo que tiene que hacer un periodista”, añadió.
Becerra asegura también que hay casos en los que se ha publicado un dato incorrecto porque el periodista acudió solo a una fuente, pero luego es corregido inmediatamente o al día siguiente. En ese marco resumió que en esa banda ancha de información que corre minuto a minuto están las falsas por error, pero también las operaciones de desinformación.
Y advirtió: “El impacto es mayor aun cuando pierden legitimación las instituciones como el Congreso, sindicatos, las escuelas, los medios de comunicación, etcétera, que antes monopolizaban verticalmente el debate público siendo andamios de credibilidad. Si ese andamio se resquebraja, la sociedad no tiene como reponer fácilmente una estructura donde construir sus prácticas”, resumió.
Citó el caso de Donald Trump, que desde la cuenta oficial de la Casa Blanca, sin el más mínimo elemento, se hizo eco de que en las últimas elecciones hubo fraude.
La expresión anterior dio lugar al papel que juegan las redes sociales. Becerra afirmó que “lo que hace a la vida común no puede estar bajo el control de un tipo como Mark Elliot Zuckerberg (creador de Facebook)”. “La historia de la democracia ha luchado siempre por el carácter deliberativo y colectivo en la toma de decisiones. Estamos en contra de las dictaduras, como las de Videla, porque era un tipo que no había elegido nadie”, contextualizó.
“Es muy difícil probar el carácter deliberativo de una desinformación, lo que demanda un trabajo específico y que hoy el algoritmo no resuelve, no contextualiza”, señaló en referencia a los supuestos debates que pueden llegar a darse en las redes. También hizo referencia a las críticas que se suelen hacer cuando se habla de “regularizar” las redes sociales, cuando “en realidad ya están reguladas por el mismo Facebook que decide que publicar y qué no”. Otra vez la idea de la toma de decisiones en una persona. Becerra ve con mucha preocupación que Zuckerberg tenga el poder de policía en la red.
La charla de Becerra se explayó sobre otras cuestiones que en el siguiente video se puede analizar puntillosamente.
El video completo
[{adj:20080} Becerra y la desinformación]

