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OPINIÓN

La desmemoria como estrategia

A 45 años del Golpe de Estado, la exdiputada nacional, Sara Liponezky, ahonda en las estrategias de olvido, a lo largo del siglo XX en la Argentina.

*Por Sara Liponezky

www.facebook.com/sara.liponezkycadoche

 

Cada 24 de marzo de cada año, tanto los argentinos que padecimos aquella última dictadura devastadora, como las generaciones que la conocieron a través del relato, recordamos. Es un acto de dolor, de indignación, de silencio en la evocación de los que no están y a la vez de reafirmación activa en la defensa de una democracia que nos costó recuperar.

Otros grupos minoritarios de la sociedad que directa u objetivamente han compartido esas aventuras siniestras, prefieren archivarlo en la oscuridad. No hablo del trastorno neurológico involuntario y dramático que provoca la pérdida de memoria. Se trata de una verdadera estrategia de negación, a través de la mentira, la omisión y la minimización de actores y hechos que, en cada época, sacudieron el statu quo. Se construyen discursos, relatos, monumentos, mitos y prejuicios contrarios a la realidad y se los instala como verdades a través del sistema cultural y educativo.

Es infinita la lista de ejemplos a lo largo de nuestra historia, que podrían confirmar lo dicho. Sin embargo, excedería la extensión de esta nota. Sólo para citar los más cercanos a nuestro tiempo: la contribución irresponsable de algunos partidos que se llaman democráticos en los sucesivos golpes de Estado contra gobiernos elegidos por el pueblo. La denostación, la subestimación y el olvido de la gesta de Malvinas, un acto de soberanía y dignidad nacional. Los vigorosos procesos de resistencia y participación popular, que en el Siglo XX provocaron transformaciones sociales, económicas y políticas decisivas, soslayados por un “fechismo” que solo reivindica las efemérides. Pero quizás en esta secuencia lo más notable y salvaje como tarea sistemática de borramiento y desmemoria promovida desde el Estado, haya sido la que comenzó en septiembre de 1955. La consigna era destruir cualquier vestigio o testimonio del gobierno peronista.

Sin embargo, los impulsores del olvido, la oscuridad y la mentira no han podido frente a la tenacidad de una memoria que se afirma en la verdad, la razón y la justicia, que encarna en multitudes, que se fragua en la lucha por causas que nos trascienden.

Por eso hoy esta fecha es un emblema de la memoria, que tiene el significado de Nunca Más, del respeto irrestricto a la soberanía popular, de la garantía de los derechos, de la condena al terrorismo de Estado y la interrupción del orden constitucional. Es un ejercicio necesario para consolidar nuestra identidad nacional y avanzar en la construcción de una sociedad que potencie nuestras coincidencias –como lo hicimos aquel 30 de octubre de 1983–, que nos ayude a asumir el pasado sin reservas y nos permita convivir con Justicia y Equidad.

 

Fuente: Página Política
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