La audiencia de este jueves en el marco del juicio oral y público que se lleva adelante contra Sergio Urribarri y ex ministros dejó evidencias sobre el entramado de relaciones en torno a la relación que existía entre quienes trabajaban en las imprentas, publicistas y Juan Pablo Aguilera, imputado y cuñado del ex gobernador.
Durante la jornada se revelaron conversaciones a través de WhatsApp y SMS de Luciana Almada, una de las directoras de Formato Urbano, en la que reclamaba a su pareja, Aguilera, ser parte de los negocios. Las revelaciones las leyó el bioingeniero del Gabinete de Informática del Ministerio Público Fiscal (MPF), Fernando Ferrari, que ofició de lector en buena parte de la audiencia. También se ventilaron conversaciones entre la imputada Corina Cargnel, que se desempeñaba como contadora de la imprenta Formato Urbano y los publicistas Fernando Montañana y Jesús Bustamante.
“Cuando vos coordines algo con Corina (Cargnel) y me metan a mí, mínimamente infórmenme a mí. Porque te recuerdo que no tengo nada que ver con tu empresa”, reclamó Almada a uno de los números telefónicos que pertenecían a Aguilera. Y se quejó: “Por un mail a la inmobiliaria me entero que se decidió el cierre de Villaguay. Perfecta decisión y comunicación. Ah, cierto que a mí no me tenían que contar nada. Un títere en tus negocios”.
Los abogados defensores Miguel Cullen y Marcos Rodríguez Allende consideraron que lo que se estaba leyendo violaba la intimidad de sus representados e impugnaron la prueba, pero el tribunal integrado por José María Chemez, Carolina Castagno y Elvio Garzón, rechazó el planteo. Ferrari siguió con la lectura.
Cargnel, contadora de Formato Urbano y Aguilera, es un nombre que suena en las audiencias desde el minuto uno en que comenzó el juicio. Este jueves declaró que “las conversaciones que se mostraron acá fueron sacadas de contexto. Se puntualizó en temas en los que las conversaciones quedan desvirtuadas”. No se extendió demasiado y Cullen prometió una ampliación de su declaración.
Durante las conversaciones surgieron pases de CBU entre los imputados. Fue el momento en que la contadora también vio la necesidad de aclarar: “Eso no se puede hacer, no se hace. Es una burla, un chiste. Vale la pena aclararlo porque si no, queda como que manejara los contactos con funcionarios y todo lo demás. Sabemos que eso no se hace y no se puede hacer”, subrayó. Y añadió: “En las que le pido a Montañana y Bustamante si me pueden transferir, queda asentado que es para cubrir el banco sino los cheques se rebotan. Son operatorias comerciales que si no se hacen traban o general conflicto. Además los montos son inferiores. 13 mil pesos, 15 mil pesos para los números de la empresa esos son ínfimos. Girar al descubierto y pedirle a un cliente que me transfiera 15 mil pesos quiere decir que estoy en menos 15 mil y si no deposita, me rebotan los cheques. Si mi cliente accede y me transfiere, quedo en cero y no es que quedo con plata. No sé si conocen cómo se manejan empresas, el giro comercial, la diaria con los bancos y los empleados”, explicó, enojada.
“Mostraron una parte de una conversación con Bustamante en 2015 cuando no tenía vía pública ni contratación con el Estado. Al mostrar esa parte se presta a confusión. Quería decir eso, para que vayan quedando aspectos en claro de cómo fue mi trabajo en esa empresa”, completó.
Fuente: Página Política

