Oficialmente no hay nada definido. El gobernador Rogelio Frigerio no ha bajado una línea precisa. Y, mientras eso no pase, todo queda abierto. Pero las proyecciones informales predominantes en la Casa de Gobierno atisban un 2027 con desdoblamiento y sin PASO.
Son muchas las variables que entran en juego. Si las elecciones del año que viene fueran simultáneas y Milei reuniera los votos en el Congreso para suspender las PASO, la provincia debería costear las primarias provinciales en su totalidad, sin posibilidad de compartir logística con el acto eleccionario nacional. Sería un gasto mayor para Entre Ríos.
Pero, si Entre Ríos decidiera suspender las PASO provinciales y separar su elección provincial de la nacional, lo que se ahorraría en las primarias se gastaría en el desdoblamiento electoral.
El Poder Ejecutivo provincial estaría decidiendo que una elección merece el gasto y la otra no. Que está bien separar la elección de gobernador e intendentes de la de presidente para que la reelección de Javier Milei no contamine la campaña por la reelección de Rogelio Frigerio y las peleas en las intendencias; pero que no está bien gastar plata en una primaria donde el conjunto del electorado define con su voto cuál será la oferta electoral que llevará cada partido o frente a la elección de gobernador e intendentes.
El relato público que acompañaría esa decisión fue anticipado por el licenciado en Ciencia Política y funcionario del gobierno provincial Nicolás Loza, en una columna de opinión donde argumenta que “llevar a la sociedad a votar para solucionar las diferencias de los partidos distorsiona el contrato social y genera un malestar innecesario en un humor social que hoy exige soluciones, no más elecciones”.
En pocas palabras: la gente está harta de ir a votar tantas veces y no termina de entender para qué sirven las PASO. Así lo dicen las encuestas. Y, ya que estamos, nos ahorramos unos cuantos millones de pesos. Más o menos ese sería el mensaje oficial: por qué tenemos que pagar entre todos y molestarnos un domingo más para resolverle problemas a la política.
“Obligar a los ciudadanos a ir de forma reiterada al cuarto oscuro para resolver internas que solo les importan a las estructuras de los partidos no es valorar el sistema democrático, sino desgastarlo”, argumentó el politólogo orgánico.
El discurso de cuidar la calidad democrática, el que sostiene que la democracia no es un gasto, serviría para justificar los costos de un desdoblamiento que permitiría una mayor claridad para elegir gobernador, intendentes, concejales, diputados y senadores provinciales. Votar todo junto en octubre saldría más barato para Entre Ríos, pero la elección presidencial interferiría en la elección provincial y municipal.
Reglas flexibles
Como todo discurso para la galería, esta argumentación no miente, pero tampoco cuenta toda la verdad.
Lo primero que no dice es que, si un gobierno, nacional o provincial, busca cambiar las reglas de juego el año anterior a la elección, es porque está especulando lo más próximo posible al momento de los comicios.
No es un problema de Frigerio o de Milei. Todos lo hicieron. Especialmente el peronismo provincial.
Pero el interés por modificar las normas electorales puede interpretarse como un indicio de cierta inseguridad del oficialismo, aun ante una oposición desarticulada y sin liderazgos emergentes, como la que se observa hoy en Entre Ríos.
A fines de 2024, la situación no era mejor que ahora en materia de representación política o de ajuste económico. Sin embargo, Frigerio decidió mantener las PASO en la reforma política que —con toda razón, porque saldó una discusión de décadas— exhibió como un logro histórico de su gobierno.
Herramienta ordenadora
Frigerio fue quien más aprovechó la herramienta de las primarias en Entre Ríos. Las PASO de 2021 legitimaron su liderazgo dentro de Juntos por Entre Ríos y las de 2023 lo consolidaron. Sofocó con votos —en elecciones obligatorias, a padrón abierto y financiadas por el Estado— las resistencias internas que su candidatura generaba y alineó a la tropa para la pelea por la gobernación, con las disidencias internas contenidas en la representación de minorías dentro de las listas.
Ese proceso virtuoso es el que necesita hoy el peronismo, que no logra acomodarse en la oposición tras 20 años consecutivos de acatar las órdenes del jefe gobernador de turno: Jorge Busti, Sergio Urribarri y Gustavo Bordet. Y eso fue lo que faltó en 2025 y dio las bases para la división electoral del peronismo.
Con el actual sistema de primarias, toda la oferta electoral de una elección general debe pasar antes por el filtro de las PASO. No puede el perdedor de una PASO, o quien no haya participado de esa instancia, armar una lista para presentarse a la elección general.
Si en 2025 hubiera habido PASO, la lista que encabezaron los peronistas Héctor Maya y Gustavo Guzmán, con el sello del Partido Socialista, debería haber pasado previamente por las primarias. Lo mismo para la oferta electoral que encabezaron Carolina Gaillard y Paola Rubattino en las listas del Frente Grande.
En 2021 y 2023, las PASO le sirvieron a Frigerio para evitar fracturas dentro de su frente electoral, incluso de los sectores que más duramente lo enfrentaron, como el de la radical Lucía Varisco.
Suspender las PASO implica, además de ahorrar plata y no “molestar a la gente”, un palo en la rueda para el ordenamiento del peronismo, cuando no un incentivo a su división electoral.
Frigerio ha promovido la división del peronismo desde el minuto cero, seduciendo a dirigentes del PJ para sumarse formal o informalmente a su espacio. No tiene nada de malo; son las reglas de juego. El tango se baila de a dos: la crisis por la que atraviesa el PJ le facilitó la tarea de reclutamiento que lideró el ministro de Gobierno, Manuel Troncoso, desde el comienzo de la gestión Frigerio.
Hacia adentro
Con el peronismo en contra, la eventual suspensión de las PASO en Entre Ríos dependerá del voto de los legisladores del oficialismo. Son los mismos diputados y senadores que hace un año y medio sostuvieron las primarias en la reforma política impulsada por Frigerio.
Ese cambio de posición no está hoy garantizado. Habría al menos una media docena de votos oficialistas que lo resisten.
Para la UCR, sostener las primarias en esta instancia es, en muchos casos, vital. Les evitaría volver a quedar a la cola en un armado de listas a dedo, como el que se produjo en 2025. Los radicales podrían hacer pesar su desarrollo territorial para retener o conquistar intendencias y bancas en la Legislatura.
Los defensores de las PASO afirman que, en este contexto, les dan más poder a Frigerio para contener el frente interno de Juntos por Entre Ríos y ordenar la alianza con La Libertad Avanza. En otras palabras, evitar que los libertarios logren, por un acuerdo de cúpula como el de 2025, una presencia en las listas provinciales de la alianza Milie-Frigerio mucho mayor a la que obtendrían en una primaria, y que sectores excluidos de Juntos por Entre Ríos rompan o simplemente no aporten militancia a la elección.
Fuente: Página Política






