La historia es elocuente. José Eduardo Lauritto ha expresado a lo largo de los años sus pretensiones de gobernar Entre Ríos. Como elector indudable, no tuvo una derrota en las urnas cuando su nombre se estampó en una boleta. Supo, incluso, prestar su marca para que los activos lo cobren otros.
Con 75 años no solo le queda la última bala a él, sino quizás la posibilidad que Concepción del Uruguay remedie un reclamo permanente: encabezar una propuesta provincial.
Hace unas semanas hubo un encuentro donde el intendente dio un paso más en su aspiración para el año que viene. Lo dijo ante Gustavo Bordet, Rosario Romero, Adán Bahl, Guillermo Michel, Juan José Bahillo y Adrián Fuertes. De ese auditorio se puede inferir representación de Concordia, Paraná, Gualeguaychú, Uruguay obviamente; y los intendentes en la figura del villaguayense que preside la liga.
¿Quién pondría reparos a la candidatura de Lauritto? En la dirigencia con responsabilidades de gestión entienden que ninguna. El Intendente de Concepción del Uruguay no ha transitado caminos minados y no cuenta con alguna polémica atribuible. “Al Pato no lo va a discutir nadie”, resumió un peronista ausente de ese cónclave, pero enterado del mismo.
En un escenario complejo para el peronismo, que no ha demostrado otra forma que ordenarse a partir de la figura de un gobernador, el uruguayense es cómodo hacia el interior del peronismo. Incluso ante la posibilidad cierta de que se suspendan las PASO.
Mientras tanto, al candidato le empiezan a salir apoyos anónimos:
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El intendente tiene condiciones que ha dejado trascender. Que salgan a la cancha los mejores en sus ciudades, sin especulaciones.
Lauritto fue el primer vicegobernador al que la cláusula de reelección le consumió un mandato. También es un intendente que gobernó una ciudad con gobernadores de otra fuerza: con Sergio Montiel en 1999 y Rogelio Frigerio en 2023.
Fuente: Página Política

