El tablero político viene mostrando un dato sorprendente: la imagen positiva de Miriam Bregman, una dirigente de la izquierda, ferviente opositora al gobierno de Javier Milei. Los sondeos recientes le asignan una imagen positiva que trepó a los 44 puntos y se abren las preguntas acerca de cuanto de esa simpatía se traduce en votos. La foto, hasta aquí, marca para Bregman una intención de voto de hasta el 9%, un porcentaje igual al que la boleta de la legisladora obtuvo en 2025, en su distrito: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
A sabiendas de que la realidad política en la Argentina es cambiante, tanto que en 2023 el electorado decidió probar suerte con una motosierra, la izquierda trotskista intenta -con más o menos cuidado- que la burbuja no se pinche. Y en Entre Ríos, con un escenario político y partidario particular, se aspira a que cosechar mejores resultados en las urnas.
La orgánica del FIT
Bregman es la referente más importante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Es legisladora nacional por CABA y su partido es también el que pudo sentar en el Congreso a Nicolás del Caño, electo por la Provincia de Buenos Aires.
El PTS, atento al crecimiento en imagen de la dirigente, impulsa como partido una serie de acciones políticas como los Comité de Apoyo a la candidatura presidencial de la diputada. El PTS, además, tiene la sartén por el mango en los foros de debate sobre diversos temas, uno de los cuales es cómo organizarse para el 2027.
El PTS es uno de los cuatro partidos que integran el FIT – Unidad. Y sólo uno de esos cuatro partidos tiene personería en Entre Ríos: el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) que se referencia a nivel nacional con Alejandro Bodart y Celeste Fierro y que en la provincia es identificado con las dirigentes Nadia Burgos y Sofía Cáceres Sforza.
Otro partido del FIT – Unidad es Izquierda Socialista (IS), al que pertenece Juan Carlos Giordano, quien asumió la banca en la Cámara de Diputados de la Nación en agosto pasado, en reemplazo de Néstor Pitrola, por la rotación de dirigentes que es tradición en fuerzas de izquierda. El cuarto partido del FIT es el Partido Obrero (PO) del que son caras conocidas las de Romina Del Pla, Vanina Biasi y Néstor Pitrola. La marca tiene algún desarrollo militante en Concepción del Uruguay y Gualeguaychú, aunque no tiene personería en la provincia.
Enmarcar las diferencias
Es particularidad de la izquierda que las diferencias internas no pasen desapercibidos. Una recorrida rápida por las cuentas en redes, los órganos de prensa y los manifiestos de estos cuatro partidos son muestra suficiente del fuerte debate y los duros enfrentamientos en términos a veces incomprensibles para el resto del arco político en la Argentina.
Estas diferencias suelen estar marcadas por posicionamientos ante conflictos internacionales, por estrategias encontradas en ámbitos de lucha de trabajadores, en el sindicalismo clasista, por disidencias históricas inscriptas en los propios orígenes de los sellos. Pero hoy la prioridad está puesta en convenir la mejor forma de capitalizar la imagen de “la Rusa”.
La IS y el PO son más firmes en disputarle al PTS la hegemonía del proceso y, de algún modo, le bajan el precio a la figura de la diputada poniendo en primer plano la acción política de la coalición. El MST, mientras tanto, ya se integró a los comité de apoyo a Bregman y se ocupa de poner de relieve esa ventaja. El MST propone potenciar el FIT – Unidad, revitalizarlo, dándole a la coalición, fundada en 2011, el carácter de un “partido amplio de tendencias” que vaya acordando estrategias democráticamente, por mayoría. Eso difiere de la realidad actual en la cual cada “sello” partidario tiene un accionar político autónomo del frente.
Hay desacuerdos, si, pero hay un consenso indubitable: se descarta toda posibilidad de confluir electoralmente con expresiones del peronismo. Bregman se defiende ante quienes acusan a la izquierda de “hacerle el juego a la derecha” restando votos al peronismo que se presenta, en principio, como la fuerza con más chances de birlarle la reelección a Milei. “Con Axel (Kicillof) el peronismo es un escudo. No te promete derogar la ley laboral”, cuestiona Bregman en entrevista con la revista Crisis, en la que asume que lo que más la preocupa es que pueda consolidarse, de cara al 2027, un “mileismo sin Milei”, incluso con actores del peronismo.
Otro acuerdo, que por estos días permite cohesionar, es la convocatoria conjunta a la Marcha de la Bronca para el 19 de septiembre.
Espejo
¿Cuánto de la ola Bregman puede impactar en Entre Ríos? No son automáticos los traslados de caudal electoral de dirigentes nacionales de la izquierda al escenario provincial. Baste mencionar los resultados para las dos últimas elecciones legislativas, cotejando la boleta de diputados nacionales:
- En 2025, Bregman obtuvo 9% en CABA como candidata; Del Caño, 5% en la provincia de Buenos Aires. En Entre Ríos, el MST obtuvo 2,5%.
- En 2023, la boleta de la izquierda fue elegida por el 5,4% de los porteños. En Entre Ríos, los candidatos del MST en el FIT Unidad quedaron en el camino de las PASO, al no alcanzar el piso de votos para pasar a la elección general. La propuesta de Bregman, entonces candidata a presidenta, quedó reducida a una boleta corta, de un solo cuerpo.Se agrega a los resultados dispares, entre CABA y Entre Ríos, la desaparición de la boleta sábana, más generosa para el arrastre que la BUP que ya tuvo su estreno y su impacto en 2025.
Escenario entrerriano
En el MST entrerriano reconocen su mayor presencia en Paraná. También tienen militancia en Crespo y Nogoyá, trabajan para profundizar la presencia en Victoria, mientras que la costa del Uruguay es terreno compartido con referentes del PO, con alguna intervención en la política de Concepción del Uruguay, Concordia y Gualeguaychú.
Hacen notar que la presencia política de la izquierda está garantizada ante cada conflicto laboral o social planteado en la realidad entrerriana. La militancia del MST ha sido protagonista, a lo largo del 2026, de las marchas en contra de la reforma previsional, las del movimiento universitario, el acompañamiento a trabajadores despedidos, el rechazo a la derogación de la Ley de Tierras y la protesta ambientalista que este año estuvo orientada, especialmente, al tema “hidrovía”.
Entienden que la realidad provincial es protagonizada por un oficialismo que se muestra fuerte, tras el avance en varios frentes, con “reformas regresivas” para los trabajadores estatales y docentes, fundamentalmente. Interpretan, en este marco, que la oposición peronista “le ha dado tiempo a Rogelio Frigerio” en lo que habría sido una confusión respecto del nivel de acuerdo de Frigerio con Milei. “Dijimos que Frigerio iba a ser un sostén. Quedó demostradísimo que es un aliado”, resumió Nadia Burgos su percepción del tablero entre oficialismo y oposición en Entre Ríos. “La izquierda se va a seguir fortaleciendo de la misma manera: en la calle, contra el ajuste y el saqueo, y construyendo a la vez una alternativa política”, aseveró y en este sentido planteó la estrategia planteada: “Hacemos política de unidad en la acción, en el trabajo multisectorial, en asambleas, con fuertes vínculos con quienes nos encontramos en la acción. Apostando siempre a construir una alternativa”.
Fuente: Página Política

