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8M

La marcha violeta crece con el rechazo a la deuda y el extractivismo

Las estimaciones describieron un incremento de manifestantes, en el marco del Paro Internacional de Mujeres. Quince mil personas afirmó la organización. El carácter anticapitalista del movimiento ganó presencia en su rechazo al FMI, la lucha ambiental y el reclamo por la paz en el mundo.
Luz Alcain
Por: Luz Alcain
@luzalcain

“Paramos haciendo nuestra una herramienta de lucha política, desde un feminismo popular anticapitalista, antirracista y anticolonial”. Así, textualmente, arrancó el documento consensuado por las organizaciones nucleadas en la Asamblea de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries que coordina las acciones de cada 8M en Paraná.

Más allá de la agenda tradicional del movimiento feminista, en torno a la violencia de género en sus distintas modalidades, esta edición del Paro Internacional de Mujeres Trabajadoras, en Paraná, pareció asentarse con más firmeza, justamente, en este caracter anticapitalista, con un fuerte rechazo a la deuda externa que tiene en jaque a la Argentina; con la impugnación del extractivismo sin límites; y con el repudio a la guerra que hoy se desata en territorio ucraniano expresado en la solidaridad con ese pueblo y con “todos los pueblos víctimas del imperialismo”.

La organización estimó en 15 mil personas las que participaron de la movilización. Más, menos, ciertamente la manifestación fue más importante que en años anteriores. La marcha unió Plaza 1º de Mayo con Plaza Mansilla, por calles Corrientes y luego Laprida. La lectura del documento y las intervenciones habituales, con fuego, malabares, danzas, a lo que se añadió un recital del colectivo Compositoras, tuvieron lugar de frente a Casa de Gobierno.

 

Deuda, sin matices

En un escenario candente, con las definiciones del Congreso de la Nación respecto del acuerdo con el FMI, hubo debates previos respecto de cómo plasmar la posición del feminismo.

Finalmente, no hubo medias tintas: “Paramos contra el Fondo Monetario Internacional y lo que sus imposiciones significan en nuestras vidas. Porque la deuda es con nosotras y nosotres exigimos que se investigue y castigue a quienes la fugaron y se difunda la nómina. Que los responsables del macrismo vayan a juicio y se les condene por la estafa histórica a nuestro pueblo”, se escuchó en el acto de cierre, con la lectura del documento.

“Paramos porque rechazamos el preacuerdo con el FMI porque afecta nuestros salarios y porque es una deuda ilegítima, fraudulenta y escandalosa. Exigimos que la crisis la paguen las grandes fortunas quienes se enriquecieron y beneficiaron con la estafa al pueblo y no la clase trabajadora que necesita urgente un salario por encima del costo de la canasta básica”, redondeó el documento la posición sobre el tema. Fue la dirigente de la izquierda del FIT-Unidad, Nadia Burgos, quien tuvo a cargo la lectura de estos dos párrafos.

Si hubo disidencias previas, quedaron subsumidas con el documento que representa a las organizaciones que participaron del acto. Allí quedaron, aunadas, las posturas de la izquierda trotskista con las expresiones del denominado “campo nacional y popular” que con matices adhieren al proceso político del Frente de Todos iniciado en 2019 y que hoy se ve jaqueado por el debate de la deuda: la Cámpora, el Movimiento Evita, el Partido del Trabajo y el Pueblo, la Corriente Clasista y Combativa, y sectores internos de distintos gremios como ATE y Agmer, entre otros, fueron parte de las gruesas columnas de manifestantes.

 

Políticas públicas

Se criticó con dureza la ineficacia del Estado para frenar la violencia machista y la ola de femicidios. El documento, los carteles, los cánticos se ensañaron con la actuación de la Justicia y se insistió en reclamar una Reforma Judicial Feminista. Pero también hubo críticas y reclamos duros a las distintas áreas del Ejecutivo que debieran dar respuestas: “Paramos porque estamos hartas y denunciamos que el presupuesto nacional del Ministerio de Mujeres destina $248 pesos por mujer por año para combatir la violencia patriarcal. Claramente esta cifra de ajuste es insuficiente para prevenir y erradicar la violencia hacia las mujeres y disidencias”, criticó el documento que exigió además “fortalecimiento de los refugios y espacios de contención que sostenemos las organizaciones sociales. ¡Basta de fotito y burocracia! Queremos respuestas concretas”, criticaron.

Se exigió al Estado, en distintos órdenes, cumplir con el cupo laboral trans, garantizar la plena vigencia del derecho a la Interrupción Voluntaria del Embarazo, asegurar la formación en Educación Sexual Integral. Se acompañó además la lucha por mejores salarios de docentes y estatales; se reclamó el aliento y promoción de la economía popular; se denunció la feminización de la pobreza; se advirtió sobre abuso policial con la herramienta de la ley de narcomenudeo; se aseguró que hay más mujeres que hombres privados de su libertad sin condena.

 

Humedales y espacio público

“¡Tenemos derecho a la soberanía alimentaria! Estamos hartas de que nos fumiguen la tierra, los alimentos, las escuelas, ¡todo tiene veneno! La utilización de agrotóxicos es un atentado contra toda forma de vida y exigimos políticas para fomentar la agroecología orgánica y regenerativa”, enfatizó el movimiento feminista que dedicó buena parte del documento a abordar la problemática ambiental.

También se puso el foco en la privatización de espacios de acceso público: “Defendemos nuestro derecho a habitar la ciudad. Por eso decimos no a las Megatorres, basta de especulación inmobiliaria, defendemos el acceso al río, las vistas panorámicas y el barrio de bajada grande y las terrazas del patito Sirirí. Exigimos dignificar los barrios y territorios ribereños”, se planteó en el texto que además reclamó “urbanización para nuestros barrios populares” y se pidió frenar “los desalojos y hostigamientos a nuestres compas del barrio Los Berros y El Triángulo por parte la de policía y los dueños de los negocios inmobiliarios”.

“Los incendios en nuestros humedales, en la Patagonia y en Corrientes son la cara más cruel de un sistema que beneficia las ganancias por sobre la vida. Estamos hartas de la violencia extractivista que es patriarcal. Exigimos políticas que nos devuelvan la soberanía sobre nuestros cuerpos y nuestra tierra. ¡Basta de minería, fracking y de incendiar nuestros humedales y bosques! ¡Ley de Humedales con control social ya!”, planteó el documento.

Fuente: Página Política
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