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La UCR evita el quiebre del bloque de Juntos

El bloque de la UCR apuesta a retener a Lucía Varisco dentro de su bancada, a pesar de que pesa sobre ella un pedido de sanción partidaria. Quieren evitar exhibir una fractura del interbloque opositor y que la hija del ex intendente de Paraná forme un bloque propio que le otorgue mayor visibilidad a sus críticas, que complican la relación de la UCR con el PRO.
Pablo Bizai
Por: Pablo Bizai
pablobizai@gmail.com

Los diputados radicales van a la sesión preparatoria de este martes, a las 11, con un par de cosas resueltas: Gustavo Cusinato seguirá al frente del bloque y Lucía Varisco no romperá con la bancada de Juntos por el Cambio.

Así quedó establecido en la reunión de bloque que los radicales tuvieron este lunes, al caer la tarde. Aunque lo de Varisco todavía es una cuestión que debe terminar de cerrarse con el PRO. Esperan que la paz definitiva se firme en un almuerzo que tendrán este martes, después de la sesión preparatoria, los 14 miembros del interbloque de JxC que, por rotación anual de cargo, presidirá durante 2022 Cusinato.

“La voluntad nuestra es evitar la división de Cambiemos”, resumió Cusinato, ante la consulta de Página Política.  “Dado que no hay una resolución del partido, decidimos que siga dentro del bloque; falta la charla mañana con el PRO, pero creemos que no va a haber problema si ella decide seguir dentro, como es su voluntad”, acotó y prefirió no dar más explicaciones para cuidar que la reconciliación llegue a buen puerto.

La situación de Lucía Varisco presenta un plano formal en el que no caben dudas: la carta orgánica de la UCR ordena sancionarla por haber competido en las pasadas elecciones en contra del partido al que es afiliada (fue candidata por el partido Fe). Pero en el plano político,  el apego a las normas partidarias puede ser un problema.

En lo inmediato, sancionar a Varisco implicaría, además de una división de Juntos en la legislatura, poner en primer plano su durísima posición contra el PRO y su candidato Rogelio Frigerio, a quienes acusó de haber arruinado la carrera política y la salud de su padre.

Los motivos de una ruptura de Varisco con Juntos afectarían al conjunto del frente opositor. No solo a Frigerio. De un modo u otro, obligaría a la dirigencia de la UCR a fijar posición sobre la relación del centenario partido con el PRO, porque es eso lo que en el fondo cuestiona la hija de Sergio Varisco.

Además, en un año de armado electoral con vista a las elecciones provinciales que se prevén para la primera mitad de 2023, refrescaría en la memoria colectiva el declive de Varisco, que murió condenado por narcotráfico, luego de completar la peor gestión municipal a cargo de la UCR desde 1983.

Eso es justamente lo que la dirigencia de JxC quiere que pase al olvido y por eso es que cayó tan mal lo de la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, quien recientemente reflotó el nombre de Sergio Varisco como ejemplo de la “narcopolítica” que dijo combatir durante su gestión en el gobierno de Mauricio Macri.

 

En la legislatura

Correr del bloque a Varisco es quebrar la representación institucional de Juntos por el Cambio en la provincia. Entre Ríos, y Frigerio como jefe, serían noticia por no poder contener la unidad, el valor más preciado de cara a 2023 en el frente opositor.

En el plano legislativo, se rompería el interbloque de JxC. La relación de fuerzas con el oficialismo no se vería muy afectada: en lugar de 14, la oposición tendrían 13 votos. Pero para la UCR significaría achicar su bloque, perder la condición de bancada mayoritaria dentro de Juntos: quedarían con los mismos votos que el PRO (seis cada uno) y Juan Zacarías desempataría, siempre a favor de Frigerio.

Con un bloque unipersonal, Varisco obtendría más protagonismo: participaría de las reuniones de Labor Parlamentaria y seguramente encontraría respuestas a sus pedidos desde el peronismo que controla la Cámara. Cobraría un protagonismo que hoy no tiene.

Claro que para permanecer dentro del interbloque de Juntos, Varisco debería -como mínimo- bajar los decibeles de sus críticas a la dirigencia del PRO.

Algunos interpretan que esa dureza discursiva ya cumplió su cometido el año pasado: demostrar que tiene votos en Paraná, donde nadie junta mucho dentro de la UCR posterior a la disgregación del varisquismo.

Nadie en JxC quiere tener dentro del bloque a una diputada que, en plena campaña, lance críticas feroces al candidato a gobernador del PRO. Pero tampoco nadie quiere que los 14 mil votos que juntó en Paraná el año pasado sumen en contra JxC.

Los que le bajan el precio dicen que ese capital político le puede servir para negociar una concejalía. Los que la toman más en serio advierten que el apellido Varisco seguirá pesando en una franja del electorado paranaense.

Algunos relativizan su enfrentamiento con Frigerio y sus aliados. Mencionan que en la elección nacional de la Juventud Radical jugó con la Cantera Popular, que con el aval Martín Lousteau venía controlado la JR en los últimos 18 años. Les ganó la correntina Valeria Pavón, alineada con el gobernador de su provincia, Gustavo Valdés, que milita internamente junto a su par de Jujuy y presidente del partido Gerardo Morales.

Como sea, en la fragmentada UCR de Paraná son muchos los sectores que quisieran ponerle freno a Lucía. Lo mismo en el PRO, que aspira a gobernar la ciudad. Pero algunos radicales interpretan que la mejor manera de hacerla crecer sería con un castigo (expulsión del partido o separación del bloque) y apuestan a la contención y la convivencia. Para ello, viene muy bien el discurso público de la unidad.

Fuente: Página Política
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