Las banderas y reclamos parecen ser compartidos por todos, pero la forma de accionar ante la patronal, el Estado, es la línea divisoria. El gremialismo entrerriano replica las divisiones que se dan en el escenario nacional.
La Central de Trabajadores Argentinos tiene a los estatales de ATE y a los docentes de Agmer como el sustento principal del poder gremial. La Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos es conducida hoy por un frente que simpatiza en buena medida con las políticas de los gobiernos nacional y provincial. La contracara a ese acompañamiento se la encuentra en la seccional Paraná con la Lista Rojo y Negro que mantiene su liderazgo en esta capital. En ATE, las fracturas son imperceptibles.
Las diferencias entre los diferentes sectores de los sindicatos de base se visibilizan más claramente en el seno de la CTA Entre Ríos. La conducción encabezada por el estatal Luis Gálligo y el docente Sergio Elizar se referencian con el oficialismo. Mientras el primero se referencia a nivel nacional con la línea del estatal Pablo Micheli (de la CTA opositora), el segundo lo hace con Hugo Yasky (CTA oficialista).
La Central, en su versión paranaense, conformó una Mesa Regional con seccionales en Villaguay, Federación y Uruguay. Es algo así como la CTA opositora entrerriana.
Los sectores que hoy conducen Agmer se convirtieron en el ámbito sindical en los paladines del kirchnerismo en la provincia. El conflicto entre el gobierno y el campo fue la bisagra. Vieron en esa disputa un intento de desestabilización y una incipiente restauración conservadora. En aquellos tediosos días de 2008, el sindicato emitió durísimos documentos advirtiendo sobre el avance de grupos desestabilizadores. Eran los mimos días en que Hugo Moyano les echaba el camión encima a los alborotados “hombres de campo”. En aquel momento el gremio docente estaba en manos de la Rojo y Negro, claramente en la vereda de los “chacareros”.
La última marcha a Casa de Gobierno en la que estuvieron todos los sectores de la CTA Entre Ríos fue el 5 de septiembre. Un sector de CTA, en rigor la regional Paraná, denunció a sus contrincantes internos de impedirles participar de la movilización. Hubo agresiones. Fue un papelón. ATE cuestionó a los medios de prensa que mostraron las “escaramuzas” y no hicieron foco en el reclamo.
Agmer no es un dolor de cabeza para el gobierno. Pero el ejercicio de la democracia en el seno del gremio ha dejado como saldo paros, en algunos casos; y movilizaciones en otro. El descontento se expresó en la práctica. Hubo advertencias, aunque tibias, pero las hubo. Un ejemplo fue ante una posible reforma de la ley previsional (8732). La exhortación de Agmer de estos últimos días indica que si a fines de enero no hay una respuesta al reclamo salarial no comienza el ciclo lectivo.
ATE tuvo este jueves su plenario de delegados. Pelandino remarcó que la “lucha por el salario es la gran pelea de 2013”. En esa línea, renovó el speech de los últimos años: “El mínimo garantizado en la provincia no alcanza para cubrir la canasta alimentaria”. En el documento emitido tras el cónclave no aparece un posible cronograma para sentarse a discutir salarios. Tampoco una advertencia de poner en marcha un plan de lucha ante cualquier eventualidad.
Los estatales aprovecharon la jornada para recordar las víctimas de las trágicas jornadas de diciembre de 2001. ATE tuvo una relevancia importante en aquellos días, pero hace años que vacía la movilización. Esta vez encontró en la movilización encabezada por Moyano en Buenos Aires un motivo para no salir a la calle en Entre Ríos. Agmer también tuvo su rol fundamental hace 11 años cuando el país y la provincia caían en las peores de las crisis. Hubo silencio en estos últimos días.
El miércoles 19 el referente de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), Víctor Sartori, sufrió un atentado. Le quemaron el auto durante un acto en el que se recordaron a las víctimas de las jornadas de diciembre. Lo único que se sabe es que fue intencional. No hubo repudios formales de los dos grandes gremios que fueron, con el acompañamiento de la naciente CCC hace una década, actores principales de aquellas jornadas. Quizás haya sido un descuido ante tanta precaución para no salir en una foto con Luis Barrionuevo y Moyano.

