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Los criterios que faltan

Pasados diez días de develado el Vacunatorio VIP, los rumores, las imprecisiones y el ruido llegan a Entre Ríos y ameritan una voz oficial contundente. Hoy, cualquier decisión es pasible de ser leída como delito. El acuerdo sellado con la comunidad impone que se expongan criterios y que se los defienda.
Luz Alcain
Por: Luz Alcain
@luzalcain

A esta altura de los acontecimientos, del malestar social y del ruido mediático, va quedando claro que lo que falta son algunas explicaciones, precisiones.

Si se logra despejar el cúmulo de informaciones, de versiones, de rumores, se hace visible, con nitidez, la ausencia de una voz oficial que exponga criterios y los defienda.

Sólo así es posible frenar la bola de nieve, poner blanco sobre negro. Sólo así será un trato justo para con la comunidad que se ilusiona con alejarse del pandémico 2020, cada vez que llega otro vuelo de Aerolíneas con vacunas.

La web del gobierno nacional es clara en el orden de prioridades: 1) personal de Salud; 2) mayores de 70 años; 3) los mayores de 60; 4) fuerzas de seguridad; 5) personas de entre 18 y 59 con factores de riesgo; 6) docentes; 7) otros. “Este esquema puede cambiar a partir de nueva evidencia científica, la situación epidemiológica o la disponibilidad de dosis”, se informa en la web abriendo los márgenes para que el listado se pase por alto.

Si ese orden cambia –en función de los requerimientos de un Estado que ha sido casi lo único que funcionó en cuarentena– esto requiere explicaciones, esto amerita una voz oficial que explicite, que sea clara, un criterio que sea defendido y que habilite la posibilidad de estar de acuerdo o de pensar distinto.

Es el modo de poner marcos, apaciguar, fundamentar con certezas los apoyos o críticas a la decisión, al criterio oficial. Porque a esta altura de la instalación en la agenda pública del affaire de las vacunas vip, la comunidad merece explicaciones.

Las merece porque está esperando, las pide porque escucha en los medios, en la cola del super, en la charla entre vecinos, que tal o cual, que los legisladores también, que el esposo, que la señora de, que los funcionarios que “nada que ver”, que no llegan a 40 años, que los docentes que todavía no.

Escucha la comunidad los rumores y entonces va y viene, entre percibir que está bien, que está mal, que es injusto, que tal vez era justo, que algún criterio debe haber.

El municipio de Gualeguaychú fue noticia en los medios porteños. Clarín y La Nación presentaron como “vacunados vip” a un listado de funcionarios y trabajadores. Institucionalmente, se defendió el criterio, se fundamentó por qué. Se podrá estar de acuerdo o no, pero se expuso un criterio.

¿Y cuál fue el criterio en el municipio de Concordia, de Paraná, de Rosario del Tala, de Feliciano, de Chajarí? ¿También tuvieron esas comunas sus partidas de vacunas? ¿También pudieron poner en valor un criterio?

Desde la provincia se defendió la decisión de inocular al gabinete -ministros y algunos secretarios-. Lo hizo el gobernador Gustavo Bordet en una entrevista con una radio de Concordia. El asunto es que sólo un par de días después surgió también la vacunación a legisladores. ¿A todos? ¿A los que tienen factores de riesgo? ¿Con qué fundamento?

En suma, faltan precisiones. No hacen falta nombres. Falta exposición firme de argumentos y criterios. Porque como todo arrancó con el Vacunatorio VIP y con la salida de un ministro como Ginés González García, todo se empasta y se interpreta como irregularidad lo que no lo es. O si. Preguntas y más preguntas en la bruma. Dudas que son injustas para los trabajadores y funcionarios que han sido vacunados, no porque se colaron en la fila sino por un criterio oficial. Son injustas para los agentes de la salud que hasta hace unos días, no más, posteaban con orgullo su foto recibiendo la Sputnik V. No se puede ensuciar todo.

La comunidad merece tener más precisiones. Porque tiene derecho de acceso a la información. Pero además las merece porque está esperando, porque tiene muertos, tiene miedo, tiene angustia. Cierto es que hay sectores que encontrarán eco en el mensaje de la oposición y tal vez echar luz en este escenario no les cambie demasiado el panorama.

Pero hay parte de la sociedad que creyó a pie juntillas en el pacto que se le propuso por parte del Estado. El 19 de marzo de 2020, en cadena nacional, Alberto Fernández presentó las reglas de juego: un Estado presente, un Estado que cuida, una comunidad que se queda en casa, que sigue las reglas para evitar la muerte.

La mayoría de la sociedad cumplió su parte, confió, creyó en ese pacto. El pacto incluyó la confianza plena. Y es por eso que ante tanta confusión reinante, la comunidad merece precisiones, certezas, para seguir piloteando la pandemia.

Fuente: Página Política
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