Durante el fin de semana, el ministro de la Producción, Juan José Bahillo, expuso la pretensión oficial que al menos dos de las 22 megagranjas de cerdos, que proyecta instalar China en Argentina, tengan por destino a Entre Ríos.
Este lunes, una marcha de ambientalistas en contra de la iniciativa del gobierno entrerriano culminó con incidentes en Gualeguaychú. “Cuándo transcurrían no más de dos minutos que los activistas estaban interrumpiendo el tránsito, (sobre el puente Mendez Casariego) una camioneta, que estaba segunda en la fila, decidió avanzar igualmente y allí uno de los presentes acusó ser golpeado por el vehículo. A raíz de ello, fue que se trepó en la parte delantera de la camioneta, y el resto del grupo de ambientalistas golpearon las ventanillas e intentaron impedir que el conductor avance”, se afirmó en la crónica de El Día de la ciudad del sur entrerriano que publicó un video de los hechos en redes sociales.
Los manifestantes sostienen que “este acuerdo que aumentará exponencialmente las granjas industriales de cría de cerdos para China, representa un importante peligro de nuevas pandemias en nuestro país. Y no sólo nuevas enfermedades. La producción intensiva en estas condiciones significa más incendios para extender la frontera agraria, sequías e inundaciones producidas por la deforestación para el monocultivo de transgénicos y envenenamiento del agua con agroquímicos y pesticidas”.
Además, argumentan que “en las granjas industriales al estar los animales en condiciones de hacinamiento extremo reciben antibióticos permanentemente que generan superbacterias resistentes a los mismos que en algún momento enferman a las personas. También se generan cantidades enormes de excrementos que contaminan las napas y cursos de agua”, denuncian en el documento que difundieron en Gualeguaychú.
Expectativa oficial
“Entendemos que Entre Ríos puede ser receptora de alguna de las inversiones en granjas porcinas que se instalen en Argentina. El número que se maneja es el de 22, de las cuales nosotros queremos recibir, mínimamente, dos de ellas”, expresó Bahillo en un completo informe sobre el tema que publicó El Día, con la postura de la Cámara de Productores Porcinos que advierte sobre la necesidad de que la producción no se vuelque al mercado interno y solo se destine a la exportación para no impactar en las ventas de los locales.
“Nos hemos reunido con el secretario de relaciones Económicas Internacionales Jorge Neme, con el ministro de Agricultura Luis Basterra, y entendemos que nuestra provincia, por el entramado empresario que tiene, por la cultura de producción integrada, es apta. Se despierta, además, una importante oportunidad comercial para el sector industrial. Para la industria metalmecánica de la provincia, que proveería equipamiento y tecnología”, expresó el ministro.
Ambiente
Bahillo rebatió las críticas, por otro lado. Respecto a la utilización del agua (1,5 millones de litros diarios por granja, aproximadamente), aseguró que “no es un problema para Entre Ríos, sí para las provincias semiáridas; nosotros con el cultivo de arroz consumimos muchísimo más agua que estas granjas de cerdos”.
“Estas granjas ya vienen con un concepto de economía circular. Se reutilizan todos los efluentes, líquidos y secos, que se puedan desarrollar en la producción. Ya vienen con plantas que hacen este tratamiento y transforman el desecho en biogas, para generar energía. No hay volcado de efluentes”, resaltó Bahiilo. Al tiempo que se refirió al “muy buen estatus sanitario del país”.
“Todas las normas ambientales y sanitarias de la legislación existente, que ya se aplican en el sector avícola o en las mismas granjas del sector porcino que ya están instaladas, se van a extremar”, aseguró. “Se importaría muy poco”, adelantó, además, respecto a las madres. Ya que la cantidad disponible en el país no alcanza para abastecer semejante demanda. Esos animales llegarían de destinos como Canadá o Brasil y deberían, lógicamente, tener estrictos controles sanitarios de parte del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
Con relación al planteo de los productores locales, apuntó: “Veremos cómo los integramos. En principio, la Capper (cámara sectorial) está de acuerdo, pero tiene sus dudas, preservan los intereses de sus asociados. Nosotros debemos cuidar el mercado interno, esta producción debe destinarse a la exportación porque si no destruiría a los productores nuestros”, indicó. Y, seguidamente, dijo que “debe haber una política muy fuerte, una intervención del Estado fuerte”, al tiempo que apuntó a la zona centro-norte de Entre Ríos como posible destino de las inversiones.
El contexto
“Entre Ríos produce 30 mil cerdos anualmente, y sólo uno de los productores chinos que está en todo esto produce 300 mil animales”. Así graficó Bahillo el alcance del proyecto.
La mirada de los chinos hacia la Argentina se profundizó con la aparición, en 2017, de la Peste Porcina Africana -una enfermedad hemorrágica altamente contagiosa y con alta letalidad-, que diezmó la producción china. Con el consiguiente impacto en sus mercados, interno y externo, ya que la carne porcina (55 millones de toneladas por año) es la más requerida en ese país. El más poblado del mundo.
Por ahora la enfermedad no ha afectado a las personas. Pueden pasar de cinco a siete años para que deje de propagarse y las granjas recuperarse, situación que obligó a las autoridades asiáticas a buscar nuevos rumbos. En este plan, la Argentina apareció como opción por sus características geográficas-productivas y por la necesidad de divisas.
El megaproyecto -se dice- está muy avanzado en términos diplomáticos y políticos. Y el memorándum entre ambos países sería el primer paso para casi duplicar la producción porcina argentina en cuatro años. Actualmente el país cuenta con unas 400 mil madres y una producción que ronda las 800 toneladas anuales. El proyecto habla de producir, además, 880 mil toneladas para exportar y de sumar 300 mil madres: 60 mil el primer año y 80 mil los tres posteriores.

