“Me gustaría responder a las apreciaciones, por cierto discutibles, sobre el proceso electoral interrumpido por la judicialización propiciada desde el gobierno provincial, destinada a frenar la normalización en curso, así como la conquista de nuestra autonomía”, manifestó en primer lugar Laura Naput en una réplica enviada a Página Política tras la nota del profesor Sergio Bergallo.
“El señor Bergallo parece ignorar que la aprobación unánime del calendario electoral en septiembre del 2011 fue un gesto de desobediencia frente al gobierno provincial, un gesto largamente festejado por todos aquellos que defendimos nuestro derecho a construir una universidad autónoma”, remarcó Naput.
“Elige confundir, cuando asegura que la presentación de listas únicas obedecía a la poca cantidad de docentes concursados, lo cual es absolutamente falso. Los porcentajes alcanzados de concursos ordinarios eran suficientes para armar más de una lista, en todo caso la inexistencia de otras opciones electorales obedeció a la debilidad de nuestro claustro a la hora de comprometernos en los asuntos de la universidad, y no a un problema de números (por suerte hoy las condiciones políticas cambiaron y en humanidades al menos van a existir tres listas)”, enfatizó la docente que fue parte activa de la lucha por la Normalización.
“El señor Bergallo parece desconocer que, desde el momento en que se constituyó la asamblea interclaustros, luchamos contra la judicialización del conflicto porque claramente la identificábamos como una trampa tramada por los que no quieren dejar de controlar a la Uader como la caja del oficialismo de turno”, dijo.
“Y finalmente sobre este primer punto, al señor Bergallo le cuesta comprender las virtudes maravillosas de la movilización política en la Uader. Todos los que compartimos aquella experiencia sabemos que fue al calor de la lucha, frente a la necesidad de resistir, cuando se pensó en lo que (junto con la realización de la asamblea universitaria este año) será la conquista más valiosa de la asamblea interclaustros: la ciudadanía plena!”, destacó.
“Los ciudadanos de la Uader, y sobre todo sus estudiantes movilizados, pueden hoy sentirse orgullosos no sólo de haberle torcido el brazo a quienes no querían ni quieren que nuestra universidad sea autónoma. Pueden sentirse orgullosos porque en la UADER todos los docentes tenemos derechos políticos plenos gracias a la capacidad para crear de quienes no tienen el poder y luchan por más justicia. Cuando se resiste profesor, cuando el poder ejecutivo y el poder judicial parecen ser una misma cosa, cuando se desea profundamente que nuestros derechos se respeten, las posibilidades se multiplican y los proyectos políticos contra-hegemónicos se construyen con mejores argumentos. Eso nos lo enseña la historia a pesar de tantas derrotas”, manifestó la docente.
En su caso personal, expresó su agradecimiento “por haber tenido la oportunidad de vivir esta experiencia que debería coronarse con un nuevo Estatuto, donde la representación igualitaria corone y haga justicia al movimiento estudiantil de la Uader”.
Concursos
Con relación a las afirmaciones de Bergallo sobre los concursos ordinarios, Naput reclamó “ser cuidadoso cuando se habla y se lesiona la integridad ética de quienes a lo largo de todos estos años nos hemos desempeñado como consejeros, cuidando y bregando por la transparencia de los concursos, leyendo cada uno de los curriculum de los aspirantes a jurados, sosteniendo una actitud comprometida con la conquista de los concursos ordinarios, desde la minoría y como fiscales a lo largo de todo el proceso”.
“A decir verdad, meter a todo el mundo dentro de la misma bolsa es o una actitud ignorante o simplemente una canallada. O acaso el señor Bergallo prefiere desconocer que si él y muchos de sus colegas pudieron concursar en un marco de respeto y dándoseles todas las garantías era porque un grupo minoritario de docentes y estudiantes estuvimos allí! observando con detalle cada uno de los pasos del proceso concursal”, recordó la consejera.
“Es cierto que las normas vigentes establecían que los consejeros que queríamos concursar (muchos de los cuales habíamos peleados con todas nuestras fuerzas por los concursos ordinarios) teníamos que renunciar. Pero como el señor Bergallo estaba en cualquier lado, menos participando activamente del proceso de normalización, desconoce que la renuncia dejaba en un breve plazo a los consejos sin posibilidad de obtener quórum. Por eso mismo, en un comienzo, hasta que se cambió la reglamentación, quienes concursábamos y éramos consejeros, pedíamos licencia en nuestra funciones desde el momento de la inscripción hasta que el proceso concursal finalizara con la correspondiente resolución del Consejo Superior (en mi caso estuve un año y medio con licencia en el Consejo Consultivo por este motivo)”, informó Naput.
“Luego la reglamentación se cambió (dado que los consejeros superiores entendieron que todos los docentes tenían derecho a concursar sus cátedras) y, a partir de allí, los consejeros que se inscribieron como aspirantes a concursos ordinarios debieron abstenerse de participar en las sesiones en las que se trataba directa o indirectamente un asunto vinculado al concurso en cuestión (como en todas las universidades públicas del país). Por otro lado, las declaraciones del señor Bergallo distan mucho de comprender lo que supone nada menos que la institución del cogobierno! ¿No sabe el señor que una cosa son los funcionarios y otra los consejeros?¿Piensa él comportarse como funcionario en el hipotético caso que sea elegido consejero? ¿Desconoce el señor Bergallo todos los estatutos de las universidades en los que nunca (nunca) se les impidió a los consejeros concursar? En todas las universidades públicas de nuestro país basta con que el consejero se abstenga de participar de la sesión donde se trate su caso”, enfatizó.
“Entre las calumnias y la supina desinformación política del profesor, indigna sobre todo la capacidad que el susodicho tiene para mirar a otro lado y hacerse el bobo. Pues mientras sus compañeros militamos activamente por los concursos (no sólo en el 2007, también después cuando había que llevar adelante los concursos conquistados) él pudo, como dije antes, concursar su cátedra en la carrera de filosofía en excelentes condiciones! Tan extraordinario es su caso que incluso tiene el verdadero privilegio de una dedicación parcial (cuando todos los docentes que damos clases en una sola comisión concursamos dedicaciones simples). Claro que no fuimos los consejeros quienes decidimos esa dedicación, la desconocíamos, ¿quizá su vínculo personal con el entonces Decano le allanó el camino a una dedicación “justa”? Qué suerte que tuvo el señor Bergallo! Para muchos docentes que querían concursar, las garantías de transparencia (incluso con nuestras limitaciones y seguramente habiendo cometido algún error) se las dábamos los consejeros que leíamos afanosamente cada uno de los expedientes y no los decanos”, cuestionó.
“Si continuamos resistiéndonos los universitarios a discutir política con mayúscula, sin esas condiciones mínimas de interlocución entre quienes en definitiva vamos a compartir la responsabilidad en el cogobierno de la universidad, la tan ansiada autonomía será solo una letra muerta en el nombre de nuestra universidad”, manifestó Naput que exhortó a que en el marco del proceso electoral “las campañas levanten la puntería”.
“Espero y deseo con todo mi corazón que seamos capaces de discutir política, porque de eso se trata en definitiva. No vamos a elegir gestores, vamos a elegir a nuestros representantes, vamos a tener finalmente la responsabilidad de cogobernar y decidir sobre las políticas académicas, de investigación y extensión de nuestra universidad”, convocó Naput que, finalmente, destacó: “Vamos a tener la oportunidad histórica de construir una universidad autónoma y realmente democrática. Sería una pena que malgastáramos este tiempo maravilloso (por mi parte, me comprometo a no continuar respondiendo). No olvidemos que la lucha continúa y está lejos de agotarse en las próximas elecciones”.

