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No correrán a Varisco del bloque mientras la UCR no la sancione

Hasta ahora, en la UCR no hay una denuncia formal para sancionar a la diputada Lucía Varisco por competir electoralmente en contra del partido. Existe malestar entre algunos pares del interbloque de JXC, que la ven con desconfianza por sus lazos con el peronismo.  Pero la bancada radical la sostendrá si no hay sanciones partidarias. Miran a 2023.
Pablo Bizai
Por: Pablo Bizai
pablobizai@gmail.com

Parece que la diputada provincial Lucía Varisco seguirá siendo parte del interbloque de Juntos por el Cambio en la Legislatura entrerriana, a pesar del malestar que expresan algunos de sus pares por su desempeño en las pasadas elecciones.

Hay dos planos. Uno más puramente estatutario: La afiliada radical Lucía Varisco se presentó a elecciones por el partido Fe, es decir que compitió en contra de la UCR y de Juntos por Entre Ríos. Su caso encuadra perfectamente para recibir una sanción partidaria y habilita a pedir su separación del bloque que integra en la Cámara de Diputados.

El otro plano es más político y, por lo tanto, opinable. Lo que en verdad molesta es la dureza de las acusaciones que lanzó durante la campaña, culpando al PRO de haber armado la causa por narcotráfico que terminó con la carrera política, la salud y la vida de su padre, el ex intendente Sergio Varisco.

Para los dirigentes de PRO, y también para varios radicales de Paraná, Lucía se pasó de la raya. Se convirtió en el “enemigo”. No sólo por las acusaciones al PRO y a Rogelio Frigerio, sino porque le adjudican haber cerrado un acuerdo con el “kirchnerismo” que posibilitó el financiamiento de su campaña, con el propósito de debilitar electoralmente a Juntos por Entre Ríos, propiciando la fuga de votos radicales.

En la Cámara, algunos diputados pretenden que se vaya del interbloque de JxC, que componen las bancadas de la UCR, el PRO y el MSE. Argumentan razones de confianza.  “No podemos tener el enemigo adentro”, sintetizó un legislador.

Pero cualquier decisión al respecto debe salir del bloque de la UCR. Y, por lo que pudo saber Página Política, la decisión de los diputados radicales es no mover las fichas si antes no lo hace el partido radical. Sólo después de una sanción partidaria podría haber novedades en la Cámara.

 

Sin novedades

En la UCR hay mucho ruido y pocas nueces en torno a una posible sanción partidaria. Es que el malestar viene sobre todo de dirigentes de la UCR de Paraná, donde el partido se atomizó tras la caída del varisquismo. Nadie tiene suficiente peso político como para ir en contra del apellido Varisco.

Tal vez algunos radicales estén siendo presionados por Frigerio, o su entorno, para que no se dejen pasar las acusaciones que no se respondieron en campaña por una cuestión de inconveniencia electoral. O quizá simplemente buscan congraciarse con quien fue legitimado por las urnas como el líder del frente opositor y se proyecta como el próximo gobernador de Entre Ríos. Quién puede saberlo.

Pero en la UCR hay también quienes no creen conveniente hacer olas con este tema. Aunque Lucía no haya reunido los votos que muchos esperaban, su caudal electoral no es para despreciar. “Como radical, lo mejor que nos podría pasar es tenerla adentro para la próxima. En esta hubo una amplia diferencia, pero no sabemos cómo puede plantearse la próxima elección y los votos que sacó esta gurisa te pueden hacer ganar o perder una elección”, advirtió un dirigente.

En general, hay entre la dirigencia radical una opinión mayoritaria en cuanto a que la jugada de Lucía fue un “error”. Muchos interpretan que fue más emocional que política. Y prácticamente nadie le atribuye mala fe. No ocurre lo mismo con Humberto Varisco, el tío de Lucía, a quien muchos adjudican estas “equivocadas” decisiones.

Otro referente de la UCR observa cierta hipocresía en este embate contra la hija de Sergio Varisco. “Nos estamos aliando con el Choclo (Augusto) Alasino y con (Mario) Moine, símbolos del neoliberalismo menemista y la vamos a estar echando a Lucía por competir con el sello de un partido que fundó Cambiemos en Entre Ríos”, compara, en referencia al partido Fe, que  integró Cambiemos en 2015, pero que hoy ya no forma parte de la alianza y es socio del peronismo en Buenos Aires.

La hipocresía se observa también en algunos dirigentes de la UCR de Paraná hoy enojados con Lucía, que hace algunos años fueron también candidatos por otras fuerzas, socialistas y peronistas. Esos mismos dirigentes, devenidos frigeristas, nada tienen para decir de asociarse a Moine o Alasino.

Los que relativizan la situación de Lucía, señalan que hay disposiciones internas de la UCR que pierden vigencia en el marco de las alianzas y de normativas como la equidad de género. Por ejemplo, el distrito único para el armado de la lista de diputados conjugado con los resultados por departamento de la elección anterior, o los mandatos de los congresos para encabezar listas con candidatos radicales. “La vamos a echar a Lucía y después capaz que termina integrando el frente por otro partido, si la idea es ampliar todo lo que se pueda la alianza para 2023”, observa un dirigente de la UCR.

La pelota está en el partido. “La mayoría del comité provincial la tienen Atilio (Benedetti) y (Pedro) Galimberti. Que definan ellos”, sintetizó un diputado radical alineado con Frigerio.

 

Fuente: Página Política
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