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Organizaciones cotejan discurso de Cristina con el modelo que padecen

La vicepresidenta impugnó la “tercerización” de los planes sociales, consideró que debiera reducirse la cantidad y desconoció al sector como parte del mundo del trabajo. La falta de políticas para el “trabajo genuino”, las nuevas reglas del sistema capitalista, el rol de las organizaciones y el peronismo.
Luz Alcain
Por: Luz Alcain
@luzalcain

Luego de un sustancioso discurso de más de una hora, en el que desmenuzó las consecuencias del endeudamiento, la inflación y la evasión de los grandes grupos económicos del país, Cristina Fernández de Kirchner metió el cuchillo, sin mucho cuidado, en un debate que el mundo del trabajo se viene dando desde el 2001. ¿Quién es trabajador en la Argentina de hoy? ¿Sólo quien tiene un empleo formal? ¿Aunque el salario no alcance con estos índices de inflación? ¿A quién se le dice trabajador y a quién no en un país que pagó 11 millones de IFE en el contexto de la pandemia? ¿Qué “trabajo genuino” genera este modelo económico concentrado? ¿Qué puede hacer el Estado si, como lo señaló la propia Vicepresidenta, la capacidad instalada está ociosa en un 40%?

Cristina tiene opinión y la dejó expuesta hacia el final de su discurso, ante el plenario de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), dando en una de las teclas más sensibles del debate político, allí donde suele machacar el discurso de la oposición. Para la número dos del Ejecutivo, no es igual a trabajo la tarea que se desarrolla en el marco de la economía popular; debieran ser menos los planes de ayuda social en función de los índices actuales de desocupación; el Estado debiera “reasumir” un rol en la baja y alta de los planes evitando la “tercerización” de los listados de beneficiarios en las organizaciones sociales. Entre paréntesis, respecto de este último punto, la voz de Cristina coincide con la que se escuchó días pasados en una extensa entrevista del periodista Diego Genoud con la referente del mundo de las villas, Mayra Arena.

 

“Coincidimos con Cristina”

Desde la Corriente Clasista y Combativa (CCC), Silvia García, responsable de la organización en Entre Ríos, puso en primer lugar los acuerdos con la líder del Frente de Todos: “Nosotros acordamos con Cristina que hace falta trabajo genuino. Siempre se peleó por trabajo genuino. Pero convengamos que no se viene logrando, hace muchos años”.

“La desocupación no ha bajado significativamente y se debe asegurar el acceso a los programas sociales”, dijo la mujer que, por otro lado, planteó los problemas que han surgido con iniciativas para la incorporación en la economía formal: “Muchos compañeros han podido acceder a empresas” en el marco de programas que prevén el pago de un salario por encima del Potenciar Trabajo que será, en julio, de 22.770 pesos, la mitad de un Salario Mínimo Vital y Móvil. “Ha pasado que las empresas no cumplieron con su parte. A los tres meses te despiden”, lamentó.

En diálogo con Página Política consignó que “si se cumple con lo que se acuerda y la empresa paga lo que corresponde, hace los aportes, bienvenido sea. Pero muchas veces no pasa. Toman mano de obra por el mismo monto que los programas sociales y las empresas no hacen la parte que les toca”, afirmó García, miembro de la Mesa Nacional de la CCC.

Tiene expectativas, ahora, con una puerta que se abrió para que empresas contraten a cooperativas de la CCC “pero sin relación de dependencia. No pasan a ser empleados sino que se contrataría a las cooperativas”. Pero en definitiva, apuntó que “no hay un plan certero de generación de trabajo genuino y cuando hay un puesto somos demasiadas personas para uno solo. No es que no se quiera trabajar”, desmintió una estigmatización fuertemente instalada.

Defendió el rol de las organizaciones que “son las que aseguran trabajos que el Estado no cumple”. “Hay compañeros que arman grupos para mantener limpios los barrios, las calles, colaboran con escuelas que no tiene personal para desmalezado, limpieza. Tenemos un montón de compañeras sosteniendo huertas comunitarias en el Perejil, se garantiza un plato de comida en los comedores, se hicieron 5 mil metros de vereda en Barrio Mosconi y hay promotoras en prevención de la violencia. No podemos decir que las mujeres no tienen lugar. Siempre que trabajamos en conjunto trabajamos mejor. Todos peleamos por lo mismo, juntos”, subrayó.

Capitalismo manso

Desde el Movimiento Evita demoraron una respuesta pública. En Entre Ríos, Emiliano Gómez Tutau partió de entender que “Cristina opina que se trata de amansar el capitalismo”.

Historió la postura de las organizaciones sociales en la Argentina que se vislumbró pasados unos años del 2001: “En 2013 empezamos a decir ‘somos lo que falta’. Estamos muy contentos con lo logrado pero somos los que falta: comprender la nueva situación del capitalismo que ya no necesita explotarte, que se asienta en una burbuja financiera. En ese modelo, el empleo se cae, el fordismo ya no existe más. Entonces, los nuevos derechos son los que vienen a discutir los emergentes sociales de esta crisis. Y los movimientos sociales expresan eso”, resumió.

Defendió en este sentido la ley lograda en 2017 que abrió un Registro de Trabajadores de la Economía Popular. Por eso, tomó la palabra de Cristina que le reclama al Estado recuperar su rol en la gestión de la política social. “Se dice que el Estado debe tomar las riendas de la política social. Hay que decir que el Estado se retiró hace bastante. Los sectores populares se han ido organizando para construir su propia salida. Se cae de maduro que el Estado se retiró. Ya no hay política para estos sectores porque el modelo no te incorpora”, marcó Gómez Tutau, funcionario del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes).

Por eso consideró que el mensaje de Cristina “desconoce lo logrado, el reconocimiento como trabajadores de la Economía Social que prevé la ley de 2017, desconoce un proceso de lucha que se basa en la organización, que tiene que ver con un montón de fábricas recuperadas, con políticas de cuidado que se dieron en pandemia, con una enormidad de productores de alimentos, textiles, construcción, organizados en cooperativas”.

“Cristina pone en tensión esa idea. Dice que no es trabajo. Y solo piensa en el trabajo de la economía formal. Pero desde los 70 para acá no se generó empleo en la Argentina. Siempre hubo mayor concentración y a lo sumo se logró una mejor distribución de la renta, un derrame inducido por el Estado que metía la mano y distribuía”, continuó Gómez Tutau.

“No se ha modificado la matriz productiva en la Argentina. El posicionamiento de Cristina es un síntoma de lo que le pasa a la clase política. Es una subestimación del proceso en el que está metido cerca del 60% de los argentinos, que la pelea todos los días y al que le dicen ‘esto no es laburo”, resumió.

Apeló entonces a una dirigencia política capaz de “mirar el proceso que hemos venido viviendo”. “Hay que entender la necesidad de transformaciones concretas que expresa la búsqueda de changas, los pibes que prueban con vender dólares, con vender marihuana, con ofrecer algo en Mercado Libre. No verlo es no entender cómo está funcionando el capital”, argumentó en entrevista con este portal.

Marcó que la postura de la Vicepresidenta “no es nueva”. “No cree en la economía popular, no cree en una economía que vaya a otra velocidad, que quiera construir derechos y que se construyó sobre la marginalidad. Cristina siguió teniendo política para la política de mercado, para los trabajadores en blanco. El problema es que ese sector no es mucho más que el 25% de la población. El resto es cuentapropista, economía popular, jubilados, trabajo en negro”, describió. Finalmente, con relación a la sentencia de Cristina que asoció al peronismo con “el trabajo”, Gómez Tutau dijo coincidir pero apuntó que “el peronismo es trabajo que no significa siempre empleo. Trabajo significa derecho. Trabajo es un trabajo digno, con salario justo, con obra social, con tierra, techo y trabajo”.

Piqueteros y modelo

Para Bruno Giusti, del Movimiento Teresa Vive, “el discurso de Cristina vuelve a insistir con la idea de un capitalismo bueno”, dijo, de algún modo coincidiendo en la apreciación de Gómez Tutau.

Consideró “cínico” el mensaje por parte de quien es la número dos “del gobierno de Alberto Fernández a quien ella misma eligió”. Desde su posición política, remarcó que la dirigente “expuso con claridad el rol del Estado como salvavidas de las empresas, como instrumento de clase, como protector de las ganancias del capitalismo”.

“Ella explicita que la intervención del Estado juega a favor del empresario, del terrateniente, de los especuladores pero genera una falsa discusión pretendiendo que el Estado va a resolver la exclusión que el capitalismo genera y lleva en su gen”, argumentó y le recriminó que intente “despegarse” de la deuda externa cuando “fue su gobierno el que convalidó la estafa de Mauricio Macri con el FMI”. Concedió que los legisladores de Cristina no votaron el acuerdo pero “tampoco aportó su gran poder de movilización en las calles en la que estuvimos nosotros”.

Rechazó la idea de la Vicepresidenta de terminar con “la tercerización” de los planes sociales. “Esto se contrapone con un logro conquistado por el que son las organizaciones sociales las que definen. Esto arrancó con el gobierno de Néstor Kirchner cuando se fueron institucionalizando muchos de los movimientos sociales que habían nacido en 2001. Cristina quiere que vuelvan ahora a manos de los intendentes, de los punteros del PJ y del radicalismo. Quiere que vuelvan a la política tradicional”, criticó Giusti ante Página Política.

Desde su punto de vista, esta postura tiene que ver con hacer frente a “las organizaciones que seguimos saliendo a la calle”. Se diferenció de otras organizaciones como “los cayetanos y los movimientos afines al gobierno” y aseguró que “la unidad piquetera está en la calle y eso es lo que les molesta”.

“Se abre un debate acerca de qué hacer con el capitalismo. Cristina nos quiere convencer de que el capitalismo va a traer la solución a los problemas. Pero es totalmente lo contrario. El capitalismo es el conflicto bélico, es la amenaza a la humanidad, es la certeza de nuevas hambrunas y de diferentes fenómenos que asolan a los trabajadores”, subrayó el dirigente de Teresa Vive que postuló “la nacionalización de la banca y el comercio exterior” y cuestionó “los intentos de regular el capitalismo que es igual a regular lo que dejaron los 90”.

Fuente: Página Política
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