En un repaso de la gestión, que se extendió por alrededor de una hora y media, la intendenta Blanca Osuna realizó la apertura de un nuevo periodo de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante. (ver adjunto el mensaje completo).
El vicegobernador José Cáceres y el presidente del Concejo Deliberante, Gastón Grand, la acompañaron en el estrado, en el acto que tuvo lugar en la plaza de la Confederación. Promediando el acto, llegó el gobernador Sergio Urribarri que fue invitado al palco.
En su mensaje, Osuna insistió con un sello de su gestión: remarcar iniciativas que apuntarían a dejar en claro “quien conduce el municipio” y cuestionar “la herencia recibida” del gobierno anterior.
Entre otros anuncios, dijo que se prohibirán los barrios cerrados en la ciudad que “reproducen desigualdades” y habló de modificaciones al código de planeamiento urbano, en lo que refiere a la altura de los edificios, entre otros puntos.
Se extendió en la relación con los trabajadores municipales, expuso las ventajas de bancarizar a los empleados evitando el manejo discrecional de los haberes por parte de las autoridades. Mencionó la política en términos de limitar el abuso y la usura de algunas mutuales.
Dio cuenta de la prestación de los servicios públicos, de la inversión en equipamiento y destacó el avance que significó el monitoreo satelital de los vehículos. Apeló a la conciencia ciudadana respecto del manejo de los residuos y adelantó que se realizará un registro de los carritos de tracción a sangre.
Destacó especialmente la política de cierres de prostíbulos y mencionó al respecto la decisión de la provincia de avanzar en igual iniciativa.
“Vamos a dar la cara siempre, pedimos ayuda y comprensión”, remarcó Osuna y finalizando su mensaje manifestó: “No vamos a hacer la plancha en nada, para eso nos votaron”.
No obvió enfatizar, antes de terminar, su encuadre político en “el proyecto nacional” de Crsitina Fernández de Kirchner y en los lineamientos del gobierno provincial que conduce Sergio Urribarri.
Signos políticos
Se hizo notoria la ausencia del concejal Gustavo Guzmán, presidente de la bancada oficialista y referente del solanismo, justo cuando en el tablero político local es un condimento esencial la relación de ese sector con la titular del Departamento Ejecutivo. Ante la consulta de Página Política se fundamentó la ausencia del edil en problemas de salud.
También fue destacable la fuerte presencia de militantes que responden a Osvaldo Pacha Palacios, dirigente que fue figura clave en tiempos de la gestión de José Carlos Halle.
«Ciudad anarquizada»
«Heredamos una ciudad anarquizada, donde el estado municipal estaba ausente. Pero eso no menguó las ganas de trabajar por la ciudad. Recibimos un municipio devastado, con una planta de personal sobredimensionada, administrativamente desarticulado, desmantelado, con un paupérrimo nivel de ingreso, de inversiones, con manejos violentos y compulsivos de todo tipo», remarcó la intendenta al inicio de su mensaje.
«Todo ello nos llevó a ratificar la palabra empeñada y poner nuestro esfuerzo y coraje por una ciudad mejor. Es bueno reconocerlo, sin embargo, que la situación inicial demoró enormemente nuestros primeros meses de gestión. Modificar este estado de cosas requiere de importantísimos esfuerzos, recuperar niveles de inversión en servicios básicos exige responsabilidad e importantes recursos financieros», advirtió la intendenta que dijo haber asumido su gestión «de cara a la ciudadanía» y consolidando «una relación con los gobiernos provincial y nacional, altamente beneficiosa para la recuperación de la ciudad que todos merecemos».
«Progresivamente logramos lo que muchos creían imposible: retomar la conducción institucional del gobierno municipal. Es verdad que hubo quienes se sintieron afectados en sus intereses, al advertir que empezaba una nueva forma de hacer política respetando los derechos de los trabajadores municipales», describió.
Inclusión y dignidad
La intendenta detalló tres ejes políticos a promover en pos de «una ciudad inclusiva, digna y sostenible».
«Nos encontramos con iniciativas ya instaladas y en algunos casos con autorizaciones otorgadas en la gestión anterior, otra en suspenso, de barrios o condominios cerrados. La verdad es que lo consideramos modelos más enfocados en la comodidad individual que en la prevalencia del interés colectivo. Al reforzar la segregación espacial producen desigualdades y contribuyen a la percepción de inseguridad. Impulsaremos la prohibición lisa y llana de los barrios cerrados, countries o clubes de campo en el éjido de Paraná, porque significan la negación de lo urbano, la instauración de un modelo amurallado y la discriminación de los ciudadanos más vulnerables», enfatizó al fundamentar la medida y afirmó que de otro modo «vamos camino a convertirnos definitivamente en una ciudad dual, con dos caras opuestas y todavía estamos a tiempo».
Expuso luego la necesidad de «resolver la multiplicación de edificios en altura que ponen en problema la movilidad, la transitabilidad y los servicios. No estamos planteando un no a los edificios en Paraná, sino ponernos a discutir y redefinir su altura y ubicación», anunció.
Habló luego de la decisión de desarrollar «la captación de plusvalía del suelo urbano como resultado de las inversiones públicas» tal como, argumentó, «se está llevando con notable ventaja para las comunidades de Rosario, Bariloche y otras ciudades argentinas y muchas latinoamericanas».
Mencionó un informe de Naciones Unidas que «alienta su aplicación». «Vale la pena dar la discusión y abordarlo por un sentido de estricta justicia y necesidad de nuestra ciudad, porque el valor de la tierra no puede definirse sólo en función económica, sino en función del bien social inherente que representa».

