Una suspensión de las PASO provinciales implicaría un palo en la rueda para el ordenamiento del peronismo de Entre Ríos, todavía grogui por la derrota que en 2023 lo desalojó de la Casa de Gobierno, tras dos décadas consecutivas de estructurarse en torno al gobernador de turno: Jorge Busti, Sergio Urribarri y Gustavo Bordet.
Desarticulado y sin liderazgos emergentes a la vista, el peronismo necesita más que nunca una interna que defina una nueva conducción política. Unas primarias de voto obligatorio, a padrón abierto y financiadas por el Estado le facilitarían esa tarea.
El gobernador Rogelio Frigerio lo sabe mejor que nadie, porque fue quien más provecho le sacó en la provincia a la herramienta de las PASO, que en 2021 legitimaron su liderazgo dentro de Juntos por Entre Ríos y en 2023 lo consolidaron. Le permitieron sofocar con votos las resistencias internas que su candidatura generaba y alinear a la tropa para la pelea por la gobernación, con las disidencias internas contenidas en la representación de minorías dentro de las listas.
Es eso, precisamente, lo que hoy necesita el peronismo que, para más datos, ya incorporó la representación de minorías en su carta orgánica, imitando el modelo de los primos radicales.
Pero parece que no va a haber PASO. Al menos eso creen en el peronismo de Concordia, que apura al PJ provincial para organizar una interna antes de que termine 2026.
El planteo pone el foco en una discusión irresuelta dentro del PJ, que se abrió en 2025, cuando el presidente Javier Milei suspendió las PASO para las legislativas nacionales. En ese momento se dijo que el partido no contaba con fondos suficientes para financiar una interna abierta con una calidad similar a las PASO. Es decir, con la contratación de los servicios del Correo Argentino que aporten el andamiaje logístico necesario para asegurar transparencia al proceso. Eso salía algo así como 350 millones.
Y cuando se propuso una alternativa más casera, que se apoyaría en la propia organización partidaria —el costo bajaba a los 20 millones—, se encendieron alarmas sobre la legitimidad del proceso. Una interna floja de papeles podría terminar siendo un remedio que agrave la enfermedad. Dejaría flancos expuestos a planteos judiciales.
La discusión es central. Atañe a las “instituciones fundamentales del sistema democrático”, como define la Constitución Nacional a los partidos políticos. La pregunta es obvia: ¿Las PASO se han vuelto tan indispensables para los partidos políticos? ¿Cómo funcionaban antes de 2011?
Cuesta creer que el partido con más afiliados de la provincia y que detentó el poder más tiempo que ninguna otra organización política no cuente con recursos para financiar una interna o no pueda conformar una Junta Electoral partidaria que ofrezca garantías de transparencia. ¿Qué queda para el resto de las fuerzas políticas?
Impotencia
Las PASO se estrenaron nacionalmente en las elecciones de 2011, para la reelección de Cristina Fernández. Ese mismo año, las elecciones entrerrianas que reeligieron a Sergio Urribarri tuvieron PAS, es decir, primarias abiertas simultáneas, pero no obligatorias. Un repaso de ese escenario electoral, en la siguiente nota:
Entre Ríos recién adaptó su legislación a las PASO nacionales en las elecciones provinciales de 2015. Desde ese año, las primarias para elecciones provinciales son obligatorias.
El recuerdo viene a cuento de que en las filas del radicalismo se evalúa plantear las PAS como alternativa a la suspensión de las PASO. Si el problema no es tanto el gasto como la “molestia” a la gente para que vaya a votar en una elección que no define más que candidaturas —y en algunos casos ni siquiera eso—, la propuesta de quitarle su obligatoriedad encajaría con el discurso público que se muestra preocupado por no potenciar el ausentismo electoral, creciente en los últimos comicios.
Dentro del frente Juntos por Entre Ríos, el más perjudicado con una suspensión de las primarias es el radicalismo, que espera esa instancia para hacer pesar su condición de único partido con capilaridad territorial en el oficialismo.
El PJ y la UCR necesitan las primarias. El PJ para ordenarse; la UCR para no quedar nuevamente a la cola en las listas de la alianza de Frigerio y Milei.
El PJ y la UCR —las dos fuerzas políticas, por lejos, más grandes de Entre Ríos— necesitan las PASO. O, por lo menos, unas PAS. Su impotencia para garantizarlas es una muestra de la profunda crisis que sufren los partidos políticos como “instituciones fundamentales del sistema democrático”.
Fuente: Página Política






