Por Álvaro Gabás (*)
El pasado jueves 25 de enero, se dio a conocer un aumento del 18% y un bono de 25.000 pesos en las paritarias del salario provincial. Como un primer análisis, el bono fijo favorece al escalafón más bajo de los trabajadores provinciales. En términos relativos, aumenta el salario más que proporcional respecto de los salarios de escalafón medios y altos.
Sin embargo, esta paritaria carcome y degrada el salario real, es decir, no solo que no equipara la inflación mensual, sino que además, pierde respecto de la capacidad de compra. En rigor, un aumento de precios del 25,5% (IPC-diciembre 2023) y un aumento del salario del 12,8% otorgado en diciembre, el poder de compra del trabajador provincial cayó 12,7% en el último mes del año. Va de suyo que, con el aumento de enero del 18% y la inflación prevista del 25%, los trabajadores vuelven a perder considerablemente frente a la inflación. Si se estima estos mismos guarismos de manera lineal, la posibilidad de comprar o acceder a los mismos bienes y servicios se reducen un 84% en un año.
Resulta asequible inferir que el único beneficiario de esta política salarial es el gobierno provincial. Con dicha evolución, el ajuste económico pasa por todos los trabajadores provinciales.
Subsumidos en una crisis socio-económica, subyugados a la estructura provincial, dicha paritaria pulveriza las posibilidades de mantener el mismo nivel de vida.
El escenario se puede agravar aún más si los indicadores de inflación y tipo de cambio vuelven a crecer. El mercado espera una depreciación del tipo de cambio del 50% para marzo-abril, que tiene su correlato directo en el índice de precios al consumidor (IPC).
Asimismo, no alcanza solo con las promesas del acuerdo, el cumplimiento de los compromisos provinciales, está sujeto al yugo que pesa sobre la espalda de Frigerio. Es de Perogrullo, que el gobierno nacional está reluctante al envío de fondos coparticipables, presiona y ahoga financieramente a las provincias, es una especie de llave de paso, que abre y cierra a cambio de la aprobación del proyecto de ley de ómnibus. No se sabe cuál es el derrotero que nos depara, pero se puede avizorar que la depresión económica comienza a mostrar su cola.
(*) Responsable del Centro de Estudios de Desarrollo Macroeconómico, contador, magíster y ex secretario de la Producción durante el primer gobierno de Gustavo Bordet.
Fuente: Página Política

