La marcha no se pareció a ninguna de las que han ganado las calles de Paraná en los últimos años. No era, por cierto, una manifestación gremial o una concentración que organizara un partido político. Ni siquiera tenía una consigna clara, como la de los estudiantes que pedían la normalización de la Uader. A primera vista, la superaba en número.
No había aparatos políticos ni sindicales que movilizaran, al menos abiertamente. Se vio, no obstante, a algunos pocos dirigentes, en su mayoría segundas líneas del peronismo opositor y del radicalismo.
Quedó claro que no había quien conduzca y que la improvisación gobernó el derrotero de la columna que del hotel Maran del Parque Urquiza tomó por Alameda de la Federación hasta Santa Fe, donde comenzaron a avanzar hacia el frente de Casa de Gobierno, a contramano, por la vereda y también por la calle, parando el tránsito.
Tras unos diez minutos frente a la explanada de Casa de Gobierno, los manifestantes se dirigieron al microcentro, tomando a contramano por Laprida para doblar en Buenos Aires hasta Urquiza y de allí al frente del palacio Municipal, donde en forma desordenada se cantó el Himno Nacional. En ese momento, la gente ocupó casi toda la cuadra de calle Urquiza sobre la Plaza, media cuadra de Monte Caseros frente al colegio del Huerto y los canteros que dan sobre esa diagonal de la plaza.
Un rato después, la columna avanzó hacia el sur por Monte Caseros, dobló por 25 de Mayo y volvió a doblar en peatonal San Martín hasta llegar a Urquiza, donde se mantuvo por unos minutos más la concentración. En el rodeo a la plaza, la fila de manifestantes, compacta aunque de un ancho desparejo, superó las tres cuadras.
Entre los rostros conocidos de la política, este medio pudo ver al concejal radical Miguel Rettore, al dirigente de ese partido Ramón Cuadra, a Josefina Etienot del PRO, a bustistas de segundas líneas, como Eduardo Lalo Macri y Fabián Ríos, al ex Modin Rodolfo Borini, al ex convencional por Recrear, Martín Acevedo Miño. Había militantes estudiantiles de Proyecto Sur y el referente de Federación Agraria, Juan Echeverría.
Pero la postal era otra. Muchos jóvenes, no poca gente grande también, con sus ollas en la mano y con letreros caseros que planteaban las consignas repetidas en otros puntos del país en torno a la «mentira» y la «corrupción», fundamentalmente. El canto más escuchado: “si este no es el pueblo, el pueblo dónde está”.

