La Asamblea Interclaustros había dado plazo hasta el viernes pasado para que el rector de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), Marino Schneeberger, inicie un sumario por resolución a Sebastián Aguilar del decanato de Gestión, trámite que debía incluir, además, su suspensión en el cargo de decano.
El funcionario había anunciado que de ese modo cumpliría y respaldaría lo resuelto por el Consejo Superior de la Uader. Para quienes sostuvieron la toma del Rectorado durante dos meses, sonó a promesa y ante la falta de concreciones, llegó el emplazamiento.
No sólo en reclamo porque no se vio “rodar la cabeza” de Aguilar, archienemigo de quienes lideraron la toma. También hubo quejas por cuestiones atinentes al cronograma resuelto por el rector para la implementación de la ciudadanía plena de los docentes interinos, cuestión que es clave para determinar cómo se conforman los padrones del claustro docente para la elección de consejeros.
Llegó el viernes y la Asamblea Interclaustros no se expidió públicamente. Dos fuentes que integran el espacio coincidieron ante Página Política en que esperarán unos días más porque se “está trabajando en la rectificación” de la resolución 885 – 12 que estableció las reglas de juego para continuar el proceso de normalización y la operatividad de la denominada ciudadanía plena.
Por lo pronto, sin información oficial más allá de la que circula entre la comunidad educativa que se identifica con la Asamblea Interclaustros, hay intención de retomar el reclamo aunque no está clara la metodología. Además, se ventila una reunión con el rector prevista para este martes.
Aguilar, sobreviviente
Durante la semana pasada se esperó desde la Asamblea una resolución de Schneeberger que separara del cargo de decano a Aguilar, junto con el inicio del sumario por su tarea al frente de Gestión.
Pero la resolución no está. Más allá de su fuerte contenido simbólico, lo cierto es que el pedido de licencia de Aguilar desde el momento en que el Consejo Superior votó como votó a la fecha, hace de algún modo, en los hechos, “innecesario” el acto de firmar la resolución que lo separe del puesto. Todo indica que, hasta el momento, el perfil bajo de Aguilar mezclado con las licencias, podría ser retribuido desde el rectorado con la gentileza de evitarle el trago amargo de que se ponga su cabeza en una pica.

