“Este acuerdo consagra la impunidad de la casta política porque no ataca los engranajes de privilegios”. Así resumió la izquierda el acuerdo que la Procuración General selló con el ex diputado justicialista José Allende en el que deberá devolver una parte menor del patrimonio adquirido ilícitamente, Además de licuarse las causas que tenía el dirigente por violencia de género contra la ministra de Salud, Sonia Velázquez; y las amenazas al periodista Martín Carboni.
“Es inaceptable que se use la pandemia para tratar de cerrar las causas que Allende tiene, la justicia no hace más que consagrar la impunidad y así lo demuestra las palabras de ( la procuradora adjunta Cecilia) Goyeneche y (el procurador general Jorge) García. Se nos quiere presentar como un logro el juicio abreviado cuando no se explica cómo se produjo el mecanismo de enriquecimiento ilícito, las complicidades y resortes usados, además el resultado no constituye reparación alguna para los y las entrerrianas”, cuestionó la dirigente de Paraná, Nadia Burgos.
Y agregó: “Devolver bienes es insuficiente cuando hablamos de un accionar mafioso, patoteril, machista, misógino y antiobrero. Allende expresa la médula de la vieja política, y la Justicia, con este fallo, refuerza esa lógica. Sin una democratización real de la justicia y de la política no hay Justicia”.
Desde el MST entendieron que “cada fallo, incluido el reciente caso de Fátima (Acevedo), demuestran que en tribunales están más preocupados por cuidarse las espaldas que por investigar a fondo o dar respuestas que garanticen vivir sin violencia”.
“Sin investigación independiente, sin juicios por jurados, sin fiscales y jueces electos por voto popular no hay justicia posible y los intereses van a seguir favoreciendo a una casta que tiene con qué responder en términos patrimoniales para que el circo siga funcionando. La justicia defiende los privilegios de los políticos”, apuntó Burgos.
Y cerró: “Los 20 años en cargos públicos de Allende deberían ser un agravante y no, como sucede hoy, garantía de impunidad, sin una profunda reforma política y judicial se nos siguen riendo en la cara”.


