El argumento: llegaron a oídos del Gobernador denuncias contra quienes manejan las tarjetas para adquirir los alimentos y servir el desayuno y la merienda. Con esos casos testigos, el Gobierno decidió centralizar esa tarea a través de la empresa Teknofood S.A.
¿Es suficiente esos casos para calificar al sistema de corrupto? Pareciera que no. Lo debe entender, seguramente, la ministra de Desarrollo Humano, Verónica Berisso, que fue intendenta y esas maniobras -donde lo irregular puede llegar a pasar por quedarse con una pata muslo- se ven a menudo. Tampoco está bien que quien tiene la tarjeta con fondos para garantizar un desayuno de determinadas características, proteicas por ejemplo, no se cumpla. Las denuncias fueron llevadas a la Justicia, según fuentes gubernamentales.
La licitación de la empresa generó polémica. El abogado Rubén Pagliotto interpuso un pedido de información pública para saber de qué manera se llegó a la licitación. Agmer expresó preocupación por la implementación – a mediados de agosto – de un nuevo esquema por parte de la Dirección de Comedores Escolares de Entre Ríos, y por el cual se reemplazan las preparaciones elaboradas por personal de los establecimientos.
Al cotejo se presentaron dos firmas: Teknofood S.A y Comercializadora del Nordeste S.R.L. La primera se quedó con la adjudicación por tener el precio unitario de la ración de alimento no perecedero para desayunos y meriendas en 1.600 pesos, mientras que la segunda lo tenía a 1.800.
El monto destinado a la adjudicataria es de $42.669.617.445,00 -según licitación N° 02/26 (ver aquí) – destinado para un universo de 996 comedores escolares de establecimientos urbanos y rurales con una matrícula superior a 50 estudiantes. Es decir alrededor de 170 mil alumnos, sobre un total de 190 mil. Este presupuesto, estimado, es para lo que queda del año y todo el 2027.
En la actualidad se destinan 22 mil millones. ¿Por qué esa diferencia? El Gobierno argumenta que es la logística, que en la actualidad se encarga la maestra, algún directivo u ordenanza de la escuela, de puro voluntarismo. La ración tiene un costo de unos 960 pesos, similar al que propuso Teknofood, pero sin la logística. El modelo es tomado de Córdoba.
Los 24 puntos planteados por Pagliotto se pueden responder con una lectura del pliego y la licitación. Pero hay un requerimiento, crucial, que se desconoce y que es el decreto de adjudicación número 1983 que no está en el Boletín Oficial. Allí la cifra no es de 42.600 millones, es decir lo presupuestado por el Gobierno, sino 101 mil millones pautado por Teknofood S.A. Lautaro Azzalini, director de Comedores, sostuvo que esa cifra es “un techo”, pero no la que se le otorga a la empresa. “Al ser una compra abierta, las órdenes de compra se van haciendo según las necesidades y requerimientos. Con este sistema no se compra y luego se ve cuanto y a quien se distribuye, sino que compramos lo que hace falta. Se puede, incluso, rescindir el contrato “, dijo a Página Política.
En limpio. Hoy, cualquier integrante del establecimiento es quien va al comercio cercano y se encarga de comprar la leche, el pan, galletitas o fruta; la lleva a la escuela; y prepara y sirve el desayuno y la merienda. A partir del mes que viene será una empresa la que entregará raciones personalizadas. Como en un avión.
Lo que no se dice, no se habla, pero sucede, es que al final de las jornadas escolares, lo que sobra termina en manos de algún chico del barrio o el hijo de una ordenanza o docente que no llega a fin de mes y se ahorra una comida del día. Eso no está en el debate pero sucede, a diario, en escuelas de Entre Ríos. Y no es delito. Los establecimientos educativos, son desde hace mucho tiempo, un lugar de contención alimentaria. Y desde que asumió Javier Milei esto se profundizó.
Fuente: Página Política

