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El decálogo radical de Lousteau

El senador plantea una estrategia frentista que resuelva las diferencias en una PASO. Poner radicales a pelear aun conociendo de antemano la derrota.

Martín Lousteau dijo con todas las letras cuál es su decálogo para recuperar al radicalismo de la crisis de 2001 cuando, dos años después, Leopoldo Moreau obtuvo el 2 por ciento de los votos.

La UCR no gobierna desde 1999. En el 2015 decidió abrirle la puerta al PRO para confluir en una colación de la que luego quedaría prácticamente afuera o como actor de reparto.

Este miércoles en Paraná, el senador radical dijo ver “un radicalismo que salió del lugar de la comodidad de ser minoría y va a la incomodidad de querer ser mayoría y gobernar en una coalición”.

Lo que también dijo y no se comunicó oficialmente desde la prensa de Rogelio Frigerio y tampoco quedó plasmado en las crónicas es que Lousteau reconoció que a nivel nacional, en 2015, su partido “no quiso tener protagonismo” al perder la interna con Ernesto Sanz a manos de Mauricio Macri. Con un resultado de 25 a 3. El candidato del centenario partido obtendría apenas un punto más que Moreau en el peor momento de la fuerza. “Claro, cuando ganás 25 a 3, qué decís, me dieron la razón”, evalúa el dirigente. Asume que fue el electorado, en definitiva, quien le dijo al ex Socma que se haga cargo de todo el paquete.

Eso se expandió –según Lousteau – en 2019 pero no alcanzó y se perdió. “Salvo algunos dirigentes como (Alfredo) Cornejo, no se quería tener debates y críticas internas y eso a nivel nacional hizo perder votos, lo mismo en la provincia. Sin embargo, en CABA, donde mantuvimos una identidad, ganamos por primera vez en primera vuelta”, repasó. Y agregó: en Provincia de Buenos Aires “se perdió por 14 puntos, por eso es bueno que tengamos a Facundo Manes para que lo voten algunos desilusionados. En la Ciudad de Buenos Aires hace rato que venimos trabajando juntos al radicalismo que, ahora, aportó a Martín Tetaz. Esas combinaciones, que se pueden dirimir en las PASO, es lo que ocurre en Entre Ríos. Que sea la gente cómo quiere organizar las listas”.

El economista entiende que el radicalismo necesita una renovación, que él ha emprendido dando algunas internas en distritos importantes sabiendo que perdería en algunos casos pero que dejaría plantada la semilla de Evolución. La derrota en una interna es parte del plan, porque detrás de esa derrota viene la incorporación de su espacio en la escudería que se propone ganarle al oficialismo.

Miremos Entre Ríos. Evolución se quedó con el segundo lugar  de la lista más taquillera de la oposición, dejando en tercer lugar a Atilio Benedetti, dueño de la organización interna más grande del radicalismo en la provincia. El único antecedente que tenía Lousteau es haber dado la interna en Paraná y en Gualeguaychú, cuando todos los radicales decidieron acordar a último momento una lista de unidad después de haber gritado a los cuatro vientos que el partido necesitaba una renovación, sobre todo después de años de la Corriente Illia. El Comité Provincial lo presidente Jorge Monge, un benedettista.

El acuerdo enojó a dirigentes que estaban con Pedro Galimberti. Por ejemplo su par de La Paz, Bruno Sarubi, hoy en un lugar de privilegio en las fotos de Lousteau.

El senador entiende que la recuperación del radicalismo es una carrera larga que debe nutrirse de la mejor herramienta: la pelea interna para ganar espacio en el seno de la coalición. Ya no garantizándose la comodidad de una minoría segura, sino la incomodidad de quedarse con menos de lo esperado. Pero con el objetivo puesto más adelante.

Perder, como primer paso, puede ser una buena estrategia.

Fuente: Página Política
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