Por Álvaro Gabás (*)
La senadora Gladys Domínguez tiene derecho a pensar distinto, a cuestionar a la conducción del Partido Justicialista, pero se olvida de su responsabilidad política. Pareciera que las raíces peronistas que supo defender, ya no son importantes. Que la coherencia partidaria es un disvalor. Me hace interpelar cuáles fueron sus verdaderas intenciones políticas.
Decir que fue expulsada por “no obedecer ciegamente” es una manera sencilla de esquivar la verdadera discusión: ¿qué se votó, a quién benefició esa decisión y qué consecuencias tiene para los trabajadores y jubilados entrerrianos?
No se trata de obedecer a dirigentes. Se trata de tener identidad.
El peronismo nunca fue solamente una estructura electoral. Es una construcción política y social basada en banderas concretas: trabajo, justicia social, derechos laborales, protección previsional y movilidad social.
Por eso, acompañar una reforma previsional impulsada por un gobierno que avanza sobre derechos sociales no puede explicarse únicamente como “pensar distinto”. Es una decisión política y, como tal, debe asumir las consecuencias de los entrerrianos en un primer momento, y posteriormente, las partidarias.
Además, la senadora sostiene que su primer compromiso es con los ciudadanos de Feliciano. Es una afirmación legítima, pero incompleta.
Quien llega a la Legislatura representando al peronismo no deja de ser parte de una construcción política colectiva. Su mandato tiene una dimensión territorial, pero también una dimensión política.
Si el único criterio fuera “me votaron en mi departamento”, entonces desaparecerían los partidos políticos, los programas y las identidades ideológicas. Cada legislador podría justificar cualquier posición exclusivamente en nombre de su representación territorial.
Domínguez reivindica un peronismo amplio, plural y diverso. En eso podemos coincidir.
Pero hay una diferencia fundamental: la transversalidad sirve para ampliar el peronismo, no para abdicar a sus valores y convicciones.
Un peronismo renovado debe ser capaz de hablar con todos: trabajadores, empresarios, productores, profesionales, jóvenes, comerciantes, jubilados y sectores medios. Pero para construir nuevas mayorías no necesita abandonar sus principios.
Al contrario: necesita volver a demostrar que esos principios tienen respuestas para los problemas actuales.
(*) Secretario de la Producción de la primera gestión de Gustavo Bordet.
Fuente: Página Política

