Repaso rápido e incompleto, sólo para dar una idea:
En el primer año de gobierno: inédito desfinanciamiento a las provincias; retiro de fondos para la obra pública; duro ajuste a los jubilados, la universidad y la discapacidad.
En los últimos meses: crisis cambiaria autoprovocada por no aceptar recomendaciones de economistas ortodoxos; participación en la estafa de Libra; audios que revelan cobro de coimas en lo más alto del poder; sostenimiento, hasta último momento, del primer candidato a diputado nacional asociado al narco en el distrito más importante del país; y, en medio de la creciente incertidumbre económica, un incalificable festejo con costoso recital para presentar un libro que habla de un milagro que no existe.
En los últimos días: el desmanejo económico motivó la decisión de Donald Trump de ordenar al Tesoro de EE.UU. vender dólares en el mercado oficial argentino con tal de que su aliado en el hemisferio sur llegue con vida a las elecciones. El inédito salvataje viene a confirmar que el programa económico fracasó y que el esquema cambiario estaba a punto de estallar. Sin embargo, los que fracasaron festejan como si hubieran ganado un campeonato, cuando nadie sabe aún qué costo tendrá ese rescate para los argentinos.
El protagonista principal de esta historia es un hombre que hace diez días visitó Paraná durante una agobiante tarde con una temperatura por encima de los 30 grados. Se lo vio abrigado como para ir al polo. Y no se le cayó una gota de sudor.
Si se tratara de un guion para una serie de Netflix, probablemente sería rechazado por inverosímil.
Solito
En el peronismo, algunos se acomodan en el sillón y comen pochoclos. Sin mover un dedo, observan cómo se daña a sí mismo el hombre con problemas térmicos. En ninguno de todos los asuntos mencionados tuvo que ver directamente el peronismo.
A José Luis Espert lo denunció Juan Grabois, pero fue una nota del diario La Nación la que lo terminó de hundir. Y, ante tanta evidencia, hasta los “periodistas” militantes de la tele le sacaron la escalera. Recién ahí, el hombre de las camperas encimadas que prometía terminar con la corrupción no tuvo más que pedir la renuncia del calvo mentiroso que había elegido para encabezar la lista. Todo el país lo vio. Y no fue una mala serie de Netflix.
En el peronismo, algunos leen que el hombre que siempre tiene frío no para de sumar méritos para el regreso del peronismo. Justamente lo contrario a lo que propone el eslogan de su campaña.
Otros son menos exitistas y abren interrogantes sobre los efectos electorales del salvataje de Trump. Sobre todo si se consigue instalar en la opinión pública (en particular en el voto blando) la idea de que sirvió para algo más que evitar el estallido y llegar a las elecciones. Que, por ejemplo, le abra a Milei la posibilidad de recalcular para ir hacia una corrección cambiaria controlada y una segunda mitad de mandato signada por la búsqueda de un mayor consenso político.
Impensado
Dos meses atrás, el peronismo de Entre Ríos no tenía ninguna posibilidad de ganarle al frente que unió a dos de los tres tercios electorales de 2023. Al aliarse con Milei, Frigerio se aseguraba un triunfo o, si se prefiere, evitaba una derrota en la que podría quedar a la cola en un escenario de tercios. Por eso cedió tanto, hasta el punto de resignarse a perder los dos senadores, en un hecho inédito para un gobernador de Entre Ríos.
En el gobierno provincial dicen que Frigerio no tenía margen para hacer otra cosa, con un escenario electoral y una situación económica muy distinta a la de otras provincias. Por eso acompañó, a pesar de que Milei –con la discrecionalidad que le dio gobernar sin presupuesto– nunca le pagó lo suficiente su alineamiento (recién la semana pasada, con la visita del ministro del Interior, se abrió un canal de diálogo institucional concreto para empezar a atender parcialmente sólo algunos reclamos de la provincia).
Pero el escenario triunfalista de principios de agosto fue variando con los tiros en el pie que, quizás tiritando, el hombre friolento se fue dando uno tras otro.
Lo que en agosto se presentaba como muy improbable comenzaba a ser posible a fines de septiembre.
Dos semanas más tarde, lo posible se tornaba probable: incertidumbre económica, Espert y recital mediante sobre un Titanic que, apenas unos días después, aplazaría su destino de naufragio con el inédito salvataje imperial de costo incierto y que, por lo pronto, signará la política exterior y comercial del país. A propósito, ¿cuál será el costo para los productores entrerrianos de una eventual pérdida del mercado chino?
En el peronismo, algunos se entusiasman con el impensado jefe de campaña. Creen que si el hombre de las camperas apiladas sigue así, las chances del PJ de ganar las elecciones del 26 de octubre aumentarán. Más por defecto ajeno que por mérito propio. Todo lo que Adán Bahl y Guillermo Michel tendrían que hacer es militar el voto útil, venderse como el voto castigo a Milei más efectivo.
Y si no ganan, podrán echarle la culpa a la interna peronista que ellos mismos buscaron evitar y que motivó la salida al ruedo de una lista kirchnerista (encabezada por Carolina Gaillard), o a la supuesta mano de Frigerio para dividir el voto peronista (con las listas de Héctor Maya y Emilio Martínez Garbino).
Uno contra seis
En el oficialismo, naturalmente, tienen otra lectura. Entre Ríos es —junto con Mendoza, Chaco, CABA, Salta, Río Negro y Tierra del Fuego— uno de los siete distritos en los que la Casa Rosada espera un triunfo.
En la mirada local, reparan en que en Entre Ríos hay mucho antiperonismo y que el discurso anti K puede prender. Sobre todo después de que la derrota por 13 puntos en la provincia de Buenos Aires comenzó a operar como un incentivo para que los desencantados de Milei vayan a votar, aunque sea tapándose la nariz, con tal de que no vuelvan los “kukas”.
En Entre Ríos, ese electorado podría ser numeroso. La abundancia de antiperonismo en el radical medio entrerriano puede, por ejemplo, explicar mucho sobre la actual situación del partido que fue la “columna vertebral” del frente electoral que hace apenas dos años llevó a Frigerio al gobierno.
Palabras más, palabras menos, por ahí pasó la lectura que hicieron en la Casa de Gobierno de Entre Ríos al día siguiente de la elección en la provincia de Buenos Aires.
Y esa lectura es la que se mantiene hasta ahora. Lo ocurrido en la provincia de Buenos Aires operó como una luz de alerta para una elección nacionalizada donde polarizan dos proclamas no propositivas, sino defensivas: “evitar el regreso del kirchnerismo” y “frenar a Milei”.
La ventaja electoral que ven es que la primera proclama tiene una sola opción en Entre Ríos, recostada en el extremo derecho de la BUP, bajo el nombre Alianza La Libertad Avanza, el águila y el color violeta. Un objetivo concentrado en una sola alternativa de voto.
En cambio, las seis opciones restantes que se extienden hacia la izquierda de la BUP entrerriana comparten la consigna de “frenar a Milei”. Un objetivo dividido en seis.
Fuente: Página Política






