La comunidad universitaria de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) se expresó de manera contundente a favor de la normalización este martes por la mañana. La continuación del cronograma de normalización que concluye el 26 de abril con la elección del primer rector fue ratificado con 14 votos a favor y 8 en contra. Hubo 4 abstenciones.
Al salón del Rectorado llegaron alumnos y profesores para marcar presencia y exigir que se respete el cronograma aprobado por unanimidad en septiembre del 2011.
En rigor, bregaban por la nulidad de una iniciativa que planteaba una prórroga del cronograma, maniobra que fue entendida como “una traba más al proceso de normalización” de la Uader.
El sector que se impuso y movilizó lo conforman las profesoras Laura Naput, Graciela Mingo, Enrique Raffín, Victoria Espinoza y estudiantes. A la elección llegaron con 11 votos asegurados, según contaron a Página Política. Pero finalmente alcanzaron los 14. La movilización – dicen en el sector – fue fundamental.
Las cuatro abstenciones fueron de la decana de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales; Rosario Badano y del flamante vicerrector, Sebastián Aguilar, quien lo hizo como decano normalizador de la Facultad de Ciencias de la Gestión. Quienes hurgaron por un cambio en el cronograma fueron los decanos Norberto Muzzachiodi, de Ciencia y Tecnología; y Aníbal Sattler, de Ciencias de la Vida y la Salud.
Lo cierto es que a 24 horas del cierre para la presentación de listas en los claustros de docentes y graduados, con consejeros electos por parte de los estudiantes y los administrativos, el Consejo Superior debatió en su primera sesión ordinaria. El primer punto en el orden del día era si existían causas para prorrogar el cronograma electoral en curso que culminará en la tan esperada Asamblea Universitaria el 26 de abril del corriente año.
Es que algunos docentes inscriptos como aspirantes a concursos ordinarios habían hecho presentaciones solicitando a las juntas electorales de sus respectivas facultades (ninguna de la Facultad de Humanidades) la prorroga en el cierre definitivo de los padrones por no haberse consustanciados los concursos que podrían modificar su condición de electores en ciudadanos plenos.
En el Rectorado se vio a Mingo, ahora en carácter de consejera superior por el claustro docente, condición que retomó cuando dejó el Rectorado en el medio de la polémica.

