Cierto. Los varones no nos pensaron a las mujeres en política. No fuimos parte de ningún pacto para dar forma al Estado, ningún contrato social requirió allá, en el origen, la firma de una mujer. El destino de la cosa pública no ha sido asunto de mujeres, desde que Aristóteles nos dejó afuera del ágora junto con los esclavos. Desde entonces, en todo caso, hemos sido mercancía, botín de guerra, cautiva, patrimonio a proteger.
Es verdad. La Ley de Paridad supone un cambio grande, universal, atemporal, que contradice el rumbo de la historia de siglos y siglos. ¿O no fuimos despojadas del trabajo y de la política las mujeres, en el origen del sistema capitalista? Fuimos enviadas al hogar, a parir, alimentar, vestir al proletariado que echara a andar el modelo económico, político, social. Ni siquiera las teorías de la revolución dieron cuenta de ese despojo en el origen, allí cuando los varones se convirtieron en “trabajadores libres” y las mujeres, atrasando siglos, devinimos esclavas o brujas.
Cierto que ser ciudadano fue cosa casi siempre de varones. Elegir y ser elegido. Nosotras, nada. Ni lo uno ni lo otro. Las entrerrianas, particularmente, con una Constitución provincial que desde su sanción, en 1933, anunciaba y nos prometía el derecho a votar siempre y cuando el Estado lo reglamentara. Pero no pasó. Y recién nos esperaron frente a una urna en noviembre de 1951, cuando entró en vigencia el voto femenino en la Argentina.
Es cierto. La división en partes iguales de los espacios de poder en el Estado no será tan fácil. Pero será. Así lo prevé la Ley de Paridad Integral sancionada en noviembre del pandémico 2020. La aplicación plena de la ley será en este 2023. La ley habrá que cumplirla y más allá del terreno de la ley -y merced a su entrada en vigencia- se pondrá en marcha un proceso más lento, aún no maduro, por el que las mujeres se apropien de la ley, de su sentido, exijan ser representadas, reclamen que su agenda sea la agenda de las políticas públicas pensadas, llevadas adelante, controladas por ellas.
La ley
Un repaso por el impacto que tendrá en el armado de listas:
- La fórmula de Gobernador y Vice deberá integrar a un varón y una mujer.
- La fórmula para las Intendencias, también.
- Las listas de diputados provinciales se integrarán de manera intercalada, un varón y una mujer, un varón, una mujer.
- Para ser candidato o candidata a una banca en el Senado habrá que llevar como suplente a una persona del otro género.
- La lista de concejales se integrará intercalando uno a uno, varones y mujeres.
- De igual modo sucederá en las nóminas para las Comunas.
- Y se deberá cumplir con la paridad al momento de conformar los gabinetes del Ejecutivo provincial y municipal.
Panorama
En el peronismo había una sola mujer anotada para la Gobernación: la vicegobernadora Laura Stratta. Pero la bendición del intendente Adán Bahl y la decisión de Stratta de acompañar esa candidatura, deja de lado esa única postulación femenina.
En el peronismo, las mujeres completarán las fórmulas. La de Bahl y, si hubiera internas, la de Martín Piaggio o Enrique Cresto. Un puñado de nombres circulan ya hace tiempo: Claudia Monjo, Mayda Cresto, Mariel Ávila, pocas más.
En Juntos por Entre Ríos no será distinto. Las mujeres también completarán fórmulas. La de Rogelio Frigerio y la de Pedro Galimberti. En cumplimiento de equilibrios internos dentro de la coalición opositora, la candidatura de Frigerio, por ser del PRO, se completaría con una mujer del radicalismo; la de Galimberti, por ser radical, se completaría con una candidata del PRO. También resuenan pocos nombres: Gracia Jaroslavsky, Gabriela Lena. Fabián Rogel también es candidato y tampoco se sabe de su grupo quien completará el binomio.
Las mujeres, en el peronismo y en Juntos, esperan la bendición. Si les llega, bien. Si no, tampoco es tan grave para ninguna de ellas. Pero el asunto de las mujeres que completarán las fórmulas no genera debate partidario alguno ni organización de mujeres promoviendo un nombre que las exprese cabalmente.
Entre las fuerzas políticas con menos chances de acceder al poder, las mujeres tienen más espacio. En el MST (integrante del FIT -Unidad) ya fue presentada la candidatura de la politóloga, sindicalista de la docencia universitaria, Sofía Cáceres Sforza.
En la ultraderecha, con Javier Milei como candidato a presidente, tiene su recorrido más extenso la excandidata a diputada nacional, Miriam Muller. Sin embargo, el sello que podría presentar la boleta del economista en Entre Ríos, el del Partido Conservador Popular, ya tiene anotado a un varón para el cargo del gobernador.
Lo que disponga
Llega el turno de la entrada en vigencia plena de la Ley de Paridad. Llega sin que se cumpla plenamente ya que más de dos años después de haber sido sancionada no se ha integrado la Comisión Bicameral de seguimiento de la implementación. El cumplimiento de esa cláusula es vital porque al ser tan amplio el impacto de la norma, en distintas áreas del Estado, en la sociedad civil, en la Legislatura, la Justicia, esa Comisión Bicameral se constituye casi en una suerte de órgano de aplicación ya que no hay otro previsto por la ley.
Los partidos no han dado institucionalmente un tratamiento al tema. Las iniciativas han quedado más que nada a merced del impulso de grupos internos o de acciones proselitistas de algún candidato varón.
Para los feminismos, a nivel provincial, la paridad no ha estado en agenda. Apenas en el último 8M se incluyó un renglón al respecto en el documento multisectorial, a instancias de dirigentes y militantes del Partido Justicialista que transmitieron el reclamo para que se integre la Bicameral.
Pero llega el momento de cumplir con la ley. Poco a poco irá cumpliendo su objetivo. Como norma de discriminación positiva que es, a contrapelo de la historia, traerá al ágora a las mujeres entrerrianas. Casi sin que nadie se dé cuenta.
Fuente: Página Política

