Francisco Azcué es noticia todos los días en Concordia. Una obviedad, es el intendente de la ciudad. Pero ocurre, que el último lo que se conoce de la vida institucional de la ex capital del citrus y el peronismo son hechos poco edificantes para la gestión.
El jefe comunal, enrolado en el radicalismo, renovó buena parte del gabinete. Un cambio indefectiblemente explicita que algo no anda bien.
Se fueron Luciano Dell’Olio, de la Secretaría de Gobierno; y Lucas Fuscado de la Subsecretaría de Gobierno. Ya había dejado la jefatura de Gabinete el entonces presidente del PRO, Eduardo Caminal. Su salida fue el primer gran cimbronazo político de la gestión. Renunció en medio de tensiones con Azcué que se acentuaron por el acercamiento que tenía, entonces, con Enrique Cresto. Le siguiieron las eyecciones de Lorena Aguilar, secretaria privada de la Intendencia; y una seguidilla de segundas y terceras líneas como Paula Pérez (Desarrollo Humano), Roberto Olivares (Codesal), y Germán Margaritini (segundo en Salud), entre otros.
Las declaraciones de Manuel Troncoso, hace unas semanas, cuando pidió “humildad desde la Municipalidad” para contener a todos los sectores, fueron interpretadas como un tirón de orejas. Sin embargo, desde el Ministerio de Gobierno minimizaron esas palabras, aparentemente, mal leídas en Concordia. Nota al pie de página: la candidatura de Azcué no brillaba por el consenso, que luego se impuso. El fiscal devenido en político lo primero que hizo una vez instalado en el despacho de la sede de Mitre al 76 fue pintarse de violeta. Defraudó a sus correligionarios que en ese momento Javier Milei les parecía un espanto, aunque ahora solo le disgusta “los modos”. Esa mirada positiva sobre el libertario le costó, probablemente, la impugnación para evitar que se convierte en presidente de la UCR.
La administración radical concordiense acaba de dejar caer 105 contratos, entre los que se encontraban enfermeras de los centros de salud de los barrios San Agustin, Villa Zorraquin y Nebel. El bloque de concejales del PJ decidió interpelar al secretario de Hacienda, Pablo Ferreyra. Para eso presentaron un proyecto de ordenanza que, sorpresa, fue acompañado también por la bancada oficialista.
Los despidos han alterado la política local. El peronismo emitió un documento cuestionando la decisión gubernamental. Pero lo más interesante es que logró juntar las firmas para un mismo texto que no se había logrado en 2023, cuando lo que estaba en juego era la ciudad y la provincia. Pusieron su rúbrica, además de los ediles, Cresto, Angel Giano, Gustavo Bordet, Armando Gay y hasta Javier Orduna.
Giano pretende ser el candidato para la Intendencia el año que viene. Hay consenso entre los sectores para que el ex presidente de la Cámara de Diputados intente nuevamente. ¿Cresto y Bordet?
En Concordia comenzaron a amplificar la necesidad de que la ciudad tiene que estar en la fórmula. Probablemente se esté pensando en la candidatura de Rosario Romero y Cresto como compañero en el binomio. Pero sucede que el diputado ha dicho que se preparó toda la vida para ser gobernador, no vice. El otro inconveniente es que los únicos precandidatos anotados son varones: José Eduardo Lauritto, Juan José Bahillo y Marcelo Casaretto. Excepto este último, todos de la costa del Uruguay.
Con la casi segura eliminación de las PASO, las conversaciones deberán intensificarse.
Fuente: Página Política

