“Creemos que el proceso de normalización, es un camino muy complejo, que no puede caer en el análisis binario de ‘normalización ya, o no normalización’ como pretenden instalar algunas fuerzas políticas oportunistas”, afirmó el Movimiento Universitario Evita en un documento en el que fijó posición respecto de la situación que se plantea en la Uader.
Con las firmas de los dirigentes Federico Feltes, Jimena Franco y Gabriel Rauch, el grupo aseveró que esos sectores se esconden “bajo la bandera de la autonomía” con el fin de “generar miedo e incertidumbre al estudiantado, convirtiendo la política del gremio estudiantil, en una práctica completamente liberal, vaciándola de contenido, para alcanzar sus propios intereses”.
Denuncian que quienes hoy exigen Normalización ya, “son los mismos que en el 2007 desactivaban las asambleas estudiantiles deslegitimando el órgano de mayor decisión universitario”.
Afirman que el conflicto de la Uader “es una cuestión política de vital importancia” por cuanto “la Universidad no es una isla” sino que por el contrario está atravesada por aspectos políticos, sociales, culturales, educativos y económicos que hacen “a una sociedad”.
Se tomó la palabra de las autoridades de la Universidad cuando afirman que “la validez de los títulos está garantizada” contra “las difamaciones que hacen sectores opositores al gobierno provincial y nacional, aprendiendo de las prácticas de la derecha argentina”. Asimismo se remarcó “la continuidad de todas las carreras” aun sin normalización.
Se toman también los argumentos del fallo judicial que suspendió la normalización al mencionar que se exige “el 70%, aproximadamente, de los concursos” cuando la situación actual exhibe “un 25% del claustro docente”. De este modo, afirman, el sistema democrático de elecciones de autoridades deja de ser transparente y se atenta contra la democracia interna de la institución.
Se observa que el fallo sólo suspende el proceso en el claustro docente, dejando a salvo las elecciones en los otros estamentos y se recuerda que “estarán faltando alrededor de 90 concursos y, si bien no se puede precisar el tiempo que llevará la realización de los mismos, puede estimarse que podría ser en el término de este año académico”.
“De ninguna manera estamos en contra del proceso de normalización. Lo que sí queremos es normalizar cumpliendo con la ley para así lograr una mayor participación docente en el proceso eleccionario y así lograr democratizar aún más la Universidad”, exhortó la agrupación.
“El debate universitario debe girar en torno a qué tipo de universidad queremos, qué tipo de sujeto debemos construir, y cuál es el rol de la universidad en la sociedad en la que estamos sumergidos”, se afirmó y se aconsejó que el esfuerzo debe estar puesto en “ crear mecanismos que garanticen la participación activa y creadora de los sectores universitarios para debatir los objetivos de esta etapa, buscando asimismo la participación de los sectores populares, del movimiento obrero, de las organizaciones sociales y de los partidos políticos”.
“Queremos una universidad democrática y cogobernada para que todos los órganos de la dirección surjan de la voluntad libremente expresada de cada uno de los estamentos y para lograr la participación activa y creadora de sus miembros, con la autonomía concebida como parte de la democracia interna y no como instrumento que la aísle del pueblo”, concluye el texto.
Néstor Kirchner y la Universidad
El documento se inicia con un repaso de las medidas de la era kirchnerista destacadas por la agrupación: recuperación de los Derechos Humanos, crecimiento sostenido, rescate del patrimonio nacional, estatización de las AFJP, inclusión de tres millones de jubilados al sistema, Asignación Universal por Hijo, Ley de Medios, motorización dela industria, entre otras.
Subrayan que medidas de este tipo redujeron “notablemente la brecha social” lo que deriva en un contexto en el que es necesario “reconquistar una Universidad que sea capaz de enfilarse en este recorrido de la construcción”. “Que esté a la altura de las circunstancias, que aborde las problemáticas de los sectores más vulnerables, con un desarrollo integral desde las instituciones que intervienen directa e indirectamente en la comunidad”, es lo que pide el movimiento.
Con relación a la política universitaria se destacó el aumento de la inversión, la sanción de la ley de financiamiento educativo, el aumento de los salarios, ampliación de los becarios del Conicet, creación de comedores universitarios, habilitación de nuevas becas, se invirtió en edificios, se crearon nuevas universidades.
“Se creó el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y financia actualmente más de dos mil proyectos para promover su desarrollo en la Argentina, implementó la política de repatriación de científicos argentinos”, se añadió así como también el apoyo a la educación técnica, la habilitación de cursos gratuitos de posgrado para “seguir profundizando y construyendo una Universidad popular”.

