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Para el peronismo la elección es asunto y decisión exclusiva de Bordet

Circulan pocos nombres para la lista del partido de gobierno. De antemano, el PJ no tiene demasiadas preguntas ni anota a nadie para dar la interna a una nómina que se da por hecho que armará el Gobernador, en acuerdo con la Rosada. Un contraste con 2017. Clima derrotista.
Luz Alcain
Por: Luz Alcain
@luzalcain

Varios factores se suman para que se acerque la fecha de las elecciones PASO sin mucho ruido en las filas peronistas.

En primer lugar, una sensación generalizada de que esta elección legislativa será otra derrota. No sólo son reflejos de los golpazos en las urnas de 2017, cuando con 125 mil votos de ventaja Cambiemos se quedaba con tres diputados y ratificaba el rumbo de la gestión de Mauricio Macri; ni la de 2019 oportunidad en que la UCR y el PRO, con Macri en la boleta, celebraban una victoria en Entre Ríos, de poco más de 4 mil votos en la categoría legisladores nacionales, victoria exigua pero rendidora: Cambiemos sumaba una banca en el Senado.

Para este 2021, poco movimiento en el peronismo entrerriano. Muchos dirigentes diciendo al mismo tiempo que tocará otra vez derrota, que Entre Ríos se pintó de amarillo, que tal cosa supone una caracterización económica y social con consecuencias políticas; que la provincia ya es parte de esa línea amarilla que atraviesa el mapa de la Argentina, línea que arranca aquí, que continúa su traza en las provincias de la Región Centro, Santa Fe y Córdoba; que sigue en San Luis y llega sin interrupciones a la cordillera de los Andes, ratificando la identidad radical de Mendoza.

En Casa Gris, o mejor en el entorno más cercano al Gobernador, desmienten esa sensación derrotista. Pero no es que se hagan mayores esfuerzos por instalar otra verdad. La disputa electoral está absolutamente ausente del discurso oficial. 

Se enfoca casi exclusivamente en la gestión -lo que es igual a la gestión de la pandemia y sus consecuencias-; se asegura que las encuestas mostrarían un escenario más peleado que el de 2017; se confía que cambie el viento que arrasó con las expectativas que llevaron a Alberto Fernández a la Rosada. 

Enfrente, hay una dirigencia opositora movilizada, con dinámica política, partidaria y electoralista. Pero con un solo nombre formalmente lanzado, el de Rogelio Frigerio que no es cualquier dirigente del PRO ya que ha sabido cultivar las relaciones con buena parte de la dirigencia peronista. Para qué hablar de más, dirán algunos, si la película no ha empezado.

Mejor ver cómo se acomodan las piezas. Prima el criterio según el cual el armador exclusivo de la boleta será Bordet, en negociación con Fernández, los dos, Alberto y Cristina. 

 

2023

En definitiva, es 2023 el tiempo de la disputa para todos los jugadores del peronismo entrerriano.

Es allí para cuando están anotados los intendentes Adán Bahl, Martín Piaggio, la vicegobernadora Laura Stratta; el titular del Enohsa, Enrique Cresto.

Es 2023 el que impone las reglas, los ordenamientos y las alianzas para todo peronista con ansias y chances de ver el lugar que le toca cuando llegue el momento de barajar y dar de nuevo el poder en Entre Ríos.

En 2017, la anterior legislativa de medio término, el escenario fue bien distinto del actual. Un peronismo fuera de la Rosada y un Gobernador que promediaba en Entre Ríos su primer mandato derivó en una implosión del PJ expresada en una interna récord con diez listas para las PASO.

El eje de los posicionamientos eran los tonos de la crítica a las políticas del gobierno de Cambiemos y los niveles de mayor o menor distancia aconsejables con Macri en pos de la siempre privilegiada gobernabilidad.

Eran diez listas pero hubo dos que se ocuparon de marcar con mayor peso sus diferencias con el oficialismo, por izquierda y por derecha. Jorge Barreto encabezó una versión entrerriana de Unidad Ciudadana pero dentro del PJ; Augusto Alasino fue el nombre de otra boleta fervientemente antikirchnerista.

Ambos espacios disputaron algunos votos de aquella interna a la que abrió el juego Bordet para legitimar la nómina que llevó al Congreso a Juan José Bahillo y Mayda Cresto (el ministro fue reemplazado luego por Carolina Gaillard) y que contó con el aval de Jorge Busti y de Sergio Urribarri.

La expresión de mayor peso aquella vez fue la de Barreto que superó los 49 mil votos aunque ese caudal del kirchnerismo duro no lo llegó a integrar la nómina por minoría, no porque fueran pocos los sufragios sino porque la norma partidaria, en el PJ, suele ser interpretada como más convenga al caballo del comisario.

Otro tiempo, otro clima. El peronismo fuera del Estado y un gobernador entrerriano recién promediando su primer mandato.

 

Sólo nombres

Los nombres que suenan, con este mar de fondo sin olas, son los que puedan pasar por el tamiz de la Casa Gris y el de la Rosada.

Circula con fuerza el nombre de Tomás Ledesma, dirigente de La Cámpora, coordinador de la Región Centro de la Dirección Nacional de Relación con los Municipios, una de las áreas del Ministerio del Interior que comanda otro referente del espacio, Eduardo Wado De Pedro.

El joven, de Paraná, ha mostrado gestión junto a intendentes entrerrianos. En una negociación del kirchnerismo con Bordet, Ledesma podría expresar en la boleta al poder en torno a Cristina que ya cedió al segundo lugar en las listas en 2019 y que perdió la banca de Entre Ríos en el Senado en la que esperaba sentar a Stefanía Cora.

El otro nombre es el de Gaillard que termina su mandato en diciembre. Contaría con el visto bueno del entorno de Bordet. La legisladora tiene una activa presencia en el Congreso y abona la gestión de iniciativas a nivel provincial y nacional. Entre otros temas, la tuvieron en primera plana el cannabis medicinal y su reglamentación; o la Interrupción Voluntaria del Embarazo; pero también se ha ocupado de encarnar el discurso oficial en temas encendidos del debate político como la reforma al Ministerio Público Fiscal, la crítica a la oposición en la defensa de las medidas de restricciones ante la pandemia; o la necesidad de prorrogar el cronograma electoral.

Además, la diputada tiene la particularidad de haber expresado al kirchnerismo pero a la vez tener fuerte sintonía con el entorno de Alberto Fernández; con algunos de sus funcionarios como Vilma Ibarra. La acercan al presidente, además, el haber participado de espacios de discusión programática, promovidos por Agenda Argentina, que nuclea a escritores, académicos, profesionales y técnicos que aportan a la gestión.

También termina su mandato en diciembre Mayda Cresto. Y también suena para intentar otro período en la boleta del PJ. La opción por ella traería un problema a resolver: cómo evitar que esa nominación sea leída como una bendición anticipada para Cresto.

Poco más. Pero la falta de nombres no genera ansiedades en el PJ. Faltan todavía condiciones para que la maquinaria del peronismo se ponga en marcha.

 

 

 

Fuente: Página Política
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