Se trata de grupos de militantes que quedaron heridos porque entienden que fueron “proscriptos” en la interna del PJ. Y que además no tienen responsabilidades de gestión, como los intendentes del espacio Presente y Futuro, que estaban decididos a dar la interna en alianza con el Peronismo Amplio Renovador (PAR), pero que no les da para ir por afuera del partido, como oportunamente informó Página Política en la siguiente nota:
Más allá de las razones por las que se frustró una interna que hubiera permitido medir cuánto tiene cada uno en esta etapa opositora del peronismo, puede haber también una buena franja de kirchnerismo que no se sienta expresada por la lista oficial/única del PJ y que se encontraría mejor representada por candidatos con otro perfil, que fueran –por caso– a elecciones con el sello del Frente Grande.
Una lista K con el sello de Frente Grande tendría alguna lógica ideológica, que además estaría en sintonía con el hecho de que los tres legisladores nacionales que este año completan su mandato por el peronismo de Entre Ríos son kirchneristas: la senadora Stefanía Cora y los diputados Tomás Ledesma y Carolina Gaillard.
En este caso, la presentación de una lista por afuera del PJ serviría para contener un voto que, en teoría, no atraería la lista que encabezan Adán Bahl y Guillermo Michel. En consecuencia, no dividirían el voto peronista. Y cuando se haga la lectura del mapa político que dejó la elección de octubre en Entre Ríos, se podrá decir que el peronismo es la suma de la lista de Michel y Bahl y la de la lista K, que bien pueden reunificarse para las elecciones de 2027, cuando las candidaturas provinciales a cubrir son infinitamente más numerosas y se ponen en juego la gobernación y las intendencias.
Dicho de otro modo: con dos listas en octubre, el peronismo de Entre Ríos podría perder algún punto para una elección que de todos modos ganaría el oficialismo si Rogelio Frigerio y Javier Milei se alían y polarizan la elección. Pero, de cara a la pelea de fondo de 2027, las dos listas peronista en 2025 sumarían.
En una interna, el que gana conduce y el que pierde acompaña. Pero, por la suspensión de las PASO y por no encontrar una alterativa (aún si los avales hubieran alcanzado, nunca hubo acuerdo para financiar la elección) el PJ no tuvo internas cuando más las necesitaba para legitimar liderazgos en la oposición. Nadie ganó y nadie perdió. Pero habrá una sola lista.
En este contexto, es bastante lógico que haya una lista por afuera. Y que lo que no pudo medir una interna sea medido por la propia elección general, en un primer tiempo que tendría su complemento en la interna de 2027, cuando Entre Ríos sí tendrá PASO, porque así lo definió la reforma política que impulsó Frigerio el año pasado.
Pero esa idea de una lista que recolecte votos peronistas no representados se desdibuja cuando se toma en cuenta que en la idea de ir por afuera conversan espacios tan disímiles como los “renovadores” de PAR (el solanista Gustavo Guzmán), con emblemáticas figuras del viejo peronismo, como Héctor Maya (inicialmente fue impulsado por José Allende), Eduardo Jourdán y Hugo Berthet, además de Daniel Rossi, que luego de amagar con competir en la interna terminó acercándose a PAR, acompañando a los “progresistas” en la presentación de la lista que luego cayó por falta de avales. Una ensalada ideológica y política que sólo se digiere con el aderezo del frigerismo.
Todos ellos tienen, de un modo u otro, con mayor o menor compromiso, un diálogo con el gobierno provincial. Entonces ¿buscan representar o buscan dividir?
Fuente: Página Política



