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Feria de candidatos

¿Quién encabeza?

Pedidos de amor a Bordet, especulaciones en torno al 2023. Jugadas sobre la hora en torno a las candidaturas del oficialismo.

Básicamente lo que falta es un nombre: el que encabece la lista. En eso está el oficialismo por estas horas de cara al sábado, día en que tendrá que tener, a las 24, la nómina de candidatos con los que competir en las elecciones legislativas.

La noticia más actual en el seno del Frente de Todos Entre Ríos es el rechazo del empresario avícola Héctor Motta. Su nombre surgió como parte de una estrategia que se plantea el oficialismo de darle – así lo entiende- pelea a Rogelio Frigerio con alguien que tenga un perfil productivo capaz de hacerle notar al contrincante lo que sufrió el sector durante el gobierno de Mauricio Macri. El ex ministro de la Producción no aceptó. Pese a ser un conocido de Alberto Fernández decidió no ingresar en las arenas movedizas que propone la política.

Las otras maniobras que brotaron en los últimos días están vinculadas a la interna. Este domingo se expresó en la dominical columna de Página/12 firmada por Mario Wainfeld. Allí se contó algo que se verbaliza hace un tiempo: la idea de que Gustavo Bordet no puso toda la carne en el asador en las elecciones de 2019, cuando el oficialismo que se impuso a nivel nacional perdió por unos pocos votos en Entre Ríos, suficientes para dejar a Cristina Kirchner sin la senadora Stefanía Cora. El analista político no entró en ese barro que ya estaría seco. Fue sutil, con delicada pluma como acostumbra a proveer a sus lectores. Y sin intención de exponerse a una internilla panza verde.

 

En Casa de Gobierno explicaron en su momento que la elección general se cristinizó y que en todas las provincias el Frente de Todos descendió en votos. De todas maneras entre la Casa Gris y el Instituto Patria no hay línea directa y mucho menos buena onda.

En la nota de este domingo aparece nuevamente esa espina de hace dos años y un dato cierto: el gobierno nacional le pidió a Bordet que se involucre de lleno en la contienda. El primer elemento es el que se publicó hace unas semanas en Página Política, que ponía a Enrique Cresto en una posible línea de largada a instancias de la motivación del propio Eduardo “Wado” De Pedro que en una charla informal le sugirió que juegue, ya que la obra pública iba a ser una de las narrativas proselitistas y Cresto tenía para mostrar gestión del Enosha. El concordiense se entusiasmó.

Cresto analizó la situación y entendió que no le conviene. A esa conclusión llegó luego de conversaciones y seguramente análisis que le indicaran que una supuesta candidatura podía llegar a hacer ruido en intendentes que también se ponen el traje de candidatos para la sucesión. Llámese Adán Bahl y Martín Piaggio. Pero también en los últimos días Cresto pudo haber visto- como Carlos Reutemann- algo que no le haya gustado. ¿Quizás que lo manden de candidato para liberar el cargo? Una candidatura le permitiría recorrer la provincia, en dos meses, no más que eso. El organismo que preside es una plataforma mucho más tentadora y con recursos que una banca. Para Bordet tampoco es negocio poner como cabeza de la lista a un nombre que está en la grilla para el 2023. Se lo leería como un  mensaje no beneficioso para adentro.

Volviendo a la nota, el otro dato que aparece impreso y se venía verbalizando es presionar al Gobernador para que ponga alguien de su riñón. Podría ser alguien del gabinete, pero el nombre que se eligió es el de Laura Stratta. ¿La vicegobernadora encabezando una lista? Más aún en una elección que el oficialismo ve difícil. Una pregunta inquietante es quién llevó ese nombre a Buenos Aires. Un amigo o amiga seguro que no. La presidenta del Senado, con una parte de la agenda del Ejecutivo, empieza a hacer ruido en los posibles contrincantes de los próximos años. Hoy es la candidata de Bordet.

Tras una consulta de este medio sobre esa posibilidad, la respuesta fue corta: “Algunos llevan información tergiversada y con intereses personales”. Una especie de teléfono envenenado. La idea de una candidatura outsider como pudo haber sido Motta, si no es que aún están a tiempo de convencerlo, está vigente. Los nombres de Carolina Gaillard y Tomás Ledesma no generan rispideces y con solo no hacer ruido todo indicaría que estarán en lugares expectantes. Mientras tanto, muchos, como en un sorteo gratuito, se anotan.

Fuente: Página Política
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