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2023

Ramos: “Hacer política es ponerse la camiseta. Eso hace falta”

La diputada peronista elige ser optimista para el 2023. Pero pone condiciones para una continuidad de su partido en la Casa Gris: “No sucederá si caemos en el verticalismo puro, si no abrazamos todas las miradas en el peronismo, si no convocamos”. La identidad del espacio de Bahl. La mirada que le abrió la Legislatura. Calzarse al agenda feminista.
Luz Alcain
Por: Luz Alcain
@luzalcain

Sólo cuando llegó a la Legislatura se sintió una dirigente política. Recién ahí –después de ser funcionaria durante más de una década en áreas vinculadas a obras públicas, presupuestos, contables de la Casa Gris– tomó nota de su capital político, de sus potencialidades y sus límites.

La diputada provincial Carina Ramos, del Frente de Todos, tiene 40 años, está casada, tiene dos hijos y toda una trayectoria andada al lado del intendente de Paraná, Adán Bahl. El presidente municipal sobresale hoy entre un puñado de nombres que suenan para hacer frente al 2023 como candidato a gobernador, un escenario electoral con viento adverso para el peronismo.

Ramos tiene inserción barrial, territorial, desde siempre, enmarcada en espacios vinculados a la iglesia y a las organizaciones comunitarias, en Gauchito Gil, Villa Mabel y Paraná V donde viven todavía sus padres. Ocupó su primer puesto en Casa de Gobierno en 2006, apenas recibida de abogada, sin ninguna pertenencia ni personal ni familiar con el peronismo y la política. Y durante mucho tiempo entendió su tarea sólo vinculada a “la gestión”, aprendiendo mucho de trabajadores y profesionales de carrera, un saber que hoy valora en su perfil como dirigente.

Se afilió al peronismo en 2011, cuando se encolumnó con el proyecto político de Bahl. Allí permaneció, allí cuidó los votos y allí acompañó incluso dejando en “licencia” su banca en Diputados para ir al municipio, a pedido del Intendente que le asignó una megasecretaría, nueva, que fusionó Desarrollo Social y Participación Ciudadana. Pocos meses después volvió a la Legislatura, ámbito del que valora especialmente el vínculo con sus pares diputadas y una perspectiva particular para entender el mundo y la política, la perspectiva de género, de la que no tiene marcha atrás.

 

Gente de Bahl

– ¿Qué expresa el espacio de Adán Bahl en el peronismo de Entre Ríos? ¿Cuál sería su marca?
– El espacio político de Beto es Beto. El resto es aliado, compañero, socio, pero él es él. Después, su equipo acompaña que ha ido mutando con el tiempo. Beto destaca por su desempeño en la función pública. Lo he visto en su rol de operador político. Es una persona que está sumamente preparada, con una estructura mental para enfrentar algunas situaciones que no sé si todos los políticos la tienen. Tiene una expertise, una capacidad de gestión que la ves en muy pocas personas. Capacidad de gestionar, de resolver. Toda la gestión la encabeza él, sus secretarios por supuesto están. Pero quien impulsa, quien interacciona es él. Es muy autosuficiente en la gestión. No es que no delegue pero es él el que encabeza siempre. Y en ese camino va viendo quienes pueden ir acompañando. Es su marca registrada: ser un estadista, un gestor.

–Bahl tiene pendiente su proyecto político a nivel provincial. Hoy es intendente porque así se fue dando el escenario, pero hay una voluntad pendiente. ¿Cómo se afronta el 2023 en el espacio político del presidente municipal?
–El principal objetivo, la prioridad, va a ser retener la ciudad. Se viene construyendo una gestión en la ciudad, con un esfuerzo inmenso, muy grande, ante la situación en que se recibió la gestión. Hoy se evalúa que ha habido un montón de avances y cumplir cuatro años de gestión y dejarla en manos de cualquiera no parece sensato. Surge la necesidad de cuidar eso que se viene haciendo. Por otro lado, también está siempre la expectativa de quienes decimos “yo soy de Paraná, pertenezco a un proyecto provincial y a un proyecto de ciudad también”. Siempre uno quiere que la ciudad, la costa del Paraná, se posicione, se incline un poco esa balanza. Pero es una decisión personal de Beto, si va a jugar o no la Provincia. Sobre todo porque él sabrá el contexto, el cómo, verá lo coyuntural, lo histórico. Lo está evaluando, tendrá que tomar esa decisión.

 

Vientos

–Por primera vez en 20 años el peronismo no tiene certezas de triunfo en la provincia. ¿En qué condiciones podría cambiar este panorama para el oficialismo?
–Falta capacidad de convocatoria. Falta hacer sentirse parte de un proyecto a los compañeros y las compañeras. El peronismo tiene una característica que por ahí no se ve en otros partidos que es la gran diversidad, en la dirigencia, en las expresiones, las manifestaciones, en las formas de hacer política. Hay que entender que todos tenemos que ser parte, sentirnos parte. Eso que es necesario a nivel nacional es un desafío que se traslada a la provincia. No podemos pensarnos como compartimentos estancos. Todos contribuyen a la riqueza del peronismo, hay que abrazar las distintas miradas. Si caemos en el verticalismo puro, en pensar que esto es así y nadie lo puede cuestionar; si caemos en la obsecuencia, muchos compañeros dicen “no me dejas que yo aporte, por la positiva”. Ese es el desafío de la dirigencia; el desafío para Gustavo (Bordet) que creo que va a ser el gran armador para el 2023; y el de todos quienes tengan intenciones de ser candidatos.

– ¿Cómo están los tiempos para esa convocatoria?
–La construcción de esa mirada colectiva debiera darse desde ayer. Yo desde lo personal no alcanzo a ver los tiempos que se están calculando. No pongo en duda la mirada de Bordet al respecto, que ha sabido cómo, cuándo, pero en lo personal uno está atento a ver cuándo podemos arrancar, cuando ir a convencer, a enamorar con un proyecto. Tenemos las bases para poder hacerlo, faltan más articuladores y articuladoras. Yo siempre soy recurso humano disponible para eso pero las decisiones de este tipo no dependen de una. Uno queda a la expectativa.

–¿Hay una voluntad en el peronismo planteando esta preocupación? Pareciera primar una quietud.
–Las voces están. A veces no se visibilizan, no se replican. No es una crítica a los medios pero va todo por un camino medio oficialista y a veces no se da el micrófono abierto para replicar. Soy super respetuosa, siempre busco el consenso. siempre creí que el poder se construye así. Pero la realidad es que a veces quienes aportamos desde ese lugar no estamos visibilizados, quedamos solapados.

 

Massa y el 2023

–¿Cómo lees la decisión del Frente de Todos de empoderar a Sergio Massa dándole el timón de la política económica?
–La llegada de Massa (al Ministerio de Economía) vino a equilibrar algunas cuestiones que habían perdido el norte. El problema de lo económico no es lo económico, es lo político en definitiva. Pareciera que empieza a ordenar el frente interno. Hay que dar tiempo a esto. No se van a solucionar de un mes para otro las cosas. Hay que saber que la gente vota en el momento, y vota con el bolsillo. Hay muchos compañeros y compañeras que están en la calle, cuerpo a cuerpo, escuchando la calle. Hay otros que no. Eso es real. Por esta oficina pasa todo el mundo. Y hay que atender a todos. Somos muchos los que estamos convencidos que hay 2023. Porque la gente no es sonsa. Sabe lo que nos están vendiendo.

 

Un mundo

Hay tres fotos detrás de su escritorio, en su despacho, ubicado a medio camino en la galería de Casa de Gobierno, paralela a calle Santa Fe. En una posa con Bahl; en otra con el presidente Alberto Fernández; en la tercera con Bordet y la vicegobernadora Laura Stratta. Todas fueron tomadas en 2019, al momento de la asunción de este nuevo período institucional que transita el peronismo en Entre Ríos, en Paraná y en la Rosada. Para ella era el inicio de su mandato como diputada.

Ramos atribuye al paso por la Legislatura, al contacto con sus pares diputadas, un cambio sustancial de su perspectiva acerca de la política y de su papel en esa dinámica. “Siempre estuve en la gestión. Mi llegada aquí me dio otra agenda, distinta, la agenda de género a la que considero propia. No era algo que me interesara en lo personal. Yo les dije a mis compañeras, en la primera reunión, “todo bien chicas, yo las acompaño, pero conmigo no cuenten con estos temas. No conozco nada”, recuerda Ramos que se había abocado a otras temáticas como la discapacidad, el deporte, la gestión de un presupuesto.

“Cuando empecé a interiorizarme dije ¡uau! Esto también tiene que ver conmigo. Hay un momento en que empezas a cuestionar todo, a verlo todo con perspectiva de género. Te ponés los lentes violetas y chau. Montón de cosas que eran naturales para mí ahora las cuestiono. Eso me llevó a tensiones dentro de mi mismo espacio político, con dirigentes a los que les decís ‘esto no está bien, esto que venías diciendo no está bien, esta forma de hacer política no corresponde’. Ya no te podés quedarte callada por más que pretendan ningunearte, subestimarte”, confió la diputada, una de las más prolíficas en la Cámara baja en la que preside la Comisión de Legislación General. Ha llevado esta agenda a asuntos que la ocupaban como el Presupuesto que ahora debe tener perspectiva de género; o la ley de visibilización y promoción de la equidad de las Tareas de Cuidado; así como también distintas iniciativas vinculadas a la paridad en el mundo del deporte.

 

Perfiles

“Yo no vengo del movimiento feminista. Por ahí no soy de agarrar la bandera y salir a la calle. Milito desde otro lado”, se posiciona y cuenta una experiencia que la llevó a derribar muros. “Me invitaron a una jornada. Estaban todas las compañeras, sobre todo las feministas. Era un encuentro sobre tareas de cuidado. Para mi era chino básico. Me invitaron a hablar. Contra todo lo que esperaba, me sentí cuidada, me sentí bien, me abrazaron, me hicieron sentir que yo también era parte”, cuenta y repasa el modo en que asoció “cuidados”, “desigualdad”, “injusticia”, “techo de cristal” a su propia experiencia y a la de las mujeres con las que militaba en la política y en los barrios.

“Uno no se autopercibe feminista, no se etiqueta. Pero tengo que decir que en definitiva lo soy”, dice. “Esto me dio otro lugar, me permitió plantarme con mi opinión. Ahora siento que soy yo. No sólo una productora detrás de escena”, añade. Asegura que disfruta el trabajo legislativo: “Me gusta sesionar, militar, comisionar, ir a las actividades”. Por eso le “da bronca” ver legisladores “que no se mueven, que no presentan un proyecto, no opinan”. “Acá en Diputados yo supe que lo mío vale. No estoy en un pedestal. Estoy con vos. Cuerpo a cuerpo. Eso es lo que tenemos que lograr como dirigentes. Como Eva Perón que tuvo poder pero nunca dejó de tener los pies en la tierra”, postula Ramos. “Hacer política es acción, es amor. Es ponerse la camiseta. Eso hace falta”, reclama.

Fuente: Página Política
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