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Un joven radical allí

Consumió política desde siempre en el seno de su familia. Transita su segundo mandato al frente de un municipio. Tuvo una crisis política importante en sus inicios. Mantiene una buena relación con el PJ. El perfil de un dirigente que se proyecta.

Estuvo, hace unos días, en una reunión de intendentes entusiastas que pretenden cobijarse en una posible interna bajo el paraguas de la renovación. De ese grupo de radicales se reconocen con facilidad a Darío Schneider, de Crespo; y Pedro Galimberti, de Chajarí. Poco se sabe, sin embargo, de Bruno Sarubi.

El intendente de La Paz se relaciona desde un bajísimo perfil que le ha dado resultado. No lo exagera ni lo cultiva, lo tiene. El 10 de diciembre pasado fue reelecto con el 53 por ciento de los votos luego de imponerse en la interna.

Se sentó como concejal por primera vez en 2011con apenas 25 años cuando todavía cursaba la carrera de Derecho en la Universidad Nacional del Litoral (UNL). Se recibió en 2015 casi en consonancia con los inicios de su campaña que lo depositó al frente del Departamento Ejecutivo Municipal con el 51 por ciento de los votos, tras haber pasado la interna contra el sector de Oscar “Cachi” Berón, ex ministro de Sergio Montiel.

Pertenece a una familia históricamente radical. Su abuelo Pedro fue diputado nacional. La política la ejerció desde el Colegio Nacional Faustino Sarmiento, donde fue vicepresidente del Centro de Estudiantes. La militancia la continuó en el ámbito universitario.

El apellido está relacionado al supermercadismo por la familia de la madre, Marina Jacobo. De buen pasar económico, su padre es un importante abogado de la ciudad que, además, administra su campo y un generoso hotel en el centro, que también es de su propiedad.

Bruno tiene 34 años y es el intendente más joven de la provincia, de lo que se jacta en su cuenta de Twitter. Desde allí muestra su gestión y evoca la historia como el Día de la Soberanía, una efeméride que suele estar más presente en los perfiles de los dirigentes peronistas.

El 30 de octubre pasado recordó a Raúl Alfonsín, pero no lo hizo con uno de los inolvidables discursos del líder radical, sino con uno de Antonio Cafiero. Ese día, Bruno le dedicó varios tuits al Presidente muerto. Quizás el último que sostuvo, como pudo, la identidad en el centenario partido.

Semanas antes, en el Día de la Lealtad Peronista, saludó a sus adversarios con una foto del abrazo de Perón y Balbín. Su relación con un sector del PJ ligado a Sergio Castrillón es buena. Incluso se le adjudica haber tejido un acuerdo de carácter electoral y que – según un peronista local le confesó a Página Política – “fue determinante” para el triunfo en su primera gestión. “Se maneja bien y entiende todo”, ilustró el consultado.

Bruno fue noticia al poco tiempo de empezar a dar sus primeros pasos como jefe comunal. Le renunciaron cinco funcionarios en menos de un año. Fue una tormenta que finalmente piloteó. La otra polémica lo encontró cuando designó como contadora municipal a Viviana Wilhelm, esposa de Marcelo Brunner, ex secretario Legal y primo del intendente. La controversia fue en torno a cuestiones éticas y la idea de que la gestión sea auditada por un familiar del jefe comunal. La decisión partió al bloque del peronismo, que tuvo a un sector que lo acompañó. Ahí se volvió a reflotar la idea del acuerdo que, en este caso, ya no sería sólo electoral.

Hace un mes, a un kilómetro de Santa Elena, la familia Etchevehere y militantes enrolados detrás de la figura de Juan Grabois y el Proyecto Artigas protagonizan episodios de alto voltaje político. La defensa de la propiedad privada por un lado; y el reclamo de una parcela de tierra para viviendas y cultivo sustentable por el otro; acapararon las pantallas de los principales medios porteños. Bruno posteó un comunicado del Comité Departamental de la UCR que preside y exhortó a los gobiernos provincial y nacional a garantizar la paz social. Pero le dedicó un párrafo al contorno de la coyuntura: “Entendemos que una solución definitiva a estos conflictos solamente llegará cuando el Estado tome rol activo en la adopción de medidas que permitan el acceso equitativo de las personas a la tierra y a la vivienda digna”.

Con 37 años habrá sido dos veces intendente de la ciudad cabecera del sexto departamento de Entre Ríos.

La ley de paridad de género en el armado de las listas complica a intendentes que cumplen su segundo mandato, como a Schneider y Galimberti, y suelen recibir el voucher para obtener una banca en la Cámara de Diputados. Más allá de las pretensiones que pueda tener Bruno, lo que le sobra son años, pero el tren no pasa todas las veces.

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