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¿Adónde va el excedente en Entre Ríos? La pregunta de Schunk y equipo

La Editorial de la UNER presentó un libro que indaga en los destinos que en los 90 ha tenido el excedente provincial. Las características del empresariado, el rol del Estado, una economía primarizada que no retiene el excedente ni promueve su deriva en inversión.
Luz Alcain
Por: Luz Alcain
@luzalcain

Adónde va el excedente. Los 90 en un espacio subnacional, editado por la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), es el fruto de un trabajo de investigación que desarrollaron Roberto Schunk, Elena Riegelhaupt y Leandro Rodríguez y que abordó el impacto de la convertibilidad en la provincia.

El trabajo fue presentado de manera virtual el viernes por la editorial de la Universidad. En ese contexto, Rodríguez y Riegelhaupt expusieron respecto de algunos puntos salientes del libro que “pretende echar leña al fuego, ser parte de una conversación”, según expresó Gustavo Martínez, director de Eduner.

 

Un concepto borrado

Rodríguez, contador público nacional, doctor en Ciencias Sociales, expuso acerca del concepto de “excedente”, una categoría que ubicó en la perspectiva de la economía heterodoxa y que implica un enfrentamiento directo con la mirada ortodoxa imperante. “El concepto de excedente fue expulsado del saber convencional. Podemos rastrearla en la economía clásica británica, y en manos de Carlos Marx cuando derivó en la Crítica de la Economía Política”, expuso el autor que resumió que terminó por ser un concepto asociado con “una forma de pensar el consumo, el ahorro, con decisiones intertemporales de consumo”.

El libro se inicia así con una serie de apartados vinculados al concepto de “excedente” desde lo conceptual, lo teórico, lo histórico. Además, se expone acerca de la importancia de utilizar esta categoría en la perspectiva provincial: “La provincia tiene capacidad de generar excedente económico”, apuntó Rodríguez y marcó que puede “potencialmente invertirse” aunque la inversión “no supera el 10 o el 12%”.

Fundamentó la necesidad de una parte sustancial del libro, abocado a las entrevistas con empresarios entrerrianos. “La clase privilegiada es la que gestiona el excedente y tiene responsabilidad en la definición de un proyecto común”, definió Rodríguez y más tarde se ocupó en marcar los roles que en este “proyecto común” tiene la dirigencia política y particularmente la que gestiona el Estado.

 

Pescar en la pecera

Dos expresiones sirvieron a Riegelhaupt para plasmar una síntesis de las características salientes del empresariado entrerriano: “Pescar en la pecera”, para expresar la elusión del riesgo; y “comprar el campo”, como decisión habitual para destinar el “excedente”.

Se entrevistó a los titulares de diez empresas vinculadas a distintos rubros (salud, laboratorios, avicultura, citricultura, ganadería, molino) y la expositora, licenciada en Trabajo Social, docente e investigadora, puso de relieve que hubo en los 90 distintas estrategias que derivaron en diferentes resultados para el momento en que se insinuó, luego, una mejora económica.

Mencionó, por caso, al sector avícola que “en los 90 intentó sobrevivir” con una feroz competencia por las importaciones. “Hubo algunos que se dedicaron a equipar y quedaron posicionados para la etapa que vino después”, destacó.

Rodríguez resumió su perspectiva del empresariado entrerriano: “Si preguntan qué es la burguesía entrerriana hay que decir que es como los unicornios, no existen. Eso es así si lo que pretendemos es pensar una clase que revoluciona los medios de producción. No la hemos tenido”. Afirmó que ha primado “la lógica de acumulación”; el capital puesto al servicio de las exportaciones, la explotación de los recursos naturales y la mano de obra barata.

No hay otros actores en juego, al momento de hablar de empresariado, burguesía, inversiones posibles. En efecto, se marcó que en Entre Ríos no es tan relevante “la presencia de capitales extranjeros” y que tampoco fue importante el proceso de extranjerización de la tierra que afectó a otros distritos.

Surge de la investigación, que comandó Schunk, exministro de Economía, que Entre Ríos carga con el problema de tener “una economía muy primarizada por lo que el excedente circula poco porque todo viene de otras provincias o del exterior con lo cual se fuga por la vía del consumo”, explicó Rodríguez y mencionó como dato, al respecto, que mientras Entre Ríos representa el 6% de la producción de soja, a nivel nacional; sólo tiene el 0,01% de la producción de aceite de esa soja.

 

Todo al campo

Añadieron que la práctica habitual del empresariado industrial es “volverse productor agropecuario, comprar el campo”, en vez de elegir el horizonte de la inversión en su rama.

Subrayó Rodríguez que la promoción de otro modelo es responsabilidad de la política y la gestión del Estado. Habló de la idea repetida del “despilfarro” del excedente por parte del Estado en burocracia, en salarios disfuncionales y postuló la necesidad de “mejorar los servicios del Estado”. Entre otras claves, recordó que desde 2008 rige sin que se cumpla la obligatoriedad de los concursos para el acceso a los cargos públicos que impuso la Constitución provincial reformada.

Rebatió “el ataque de las cámaras empresariales” a las decisiones del Estado en materia de gasto. “Afirman que a eso lo gasta el sector privado que sería productivo mientras el Estado no lo sería”, dijo y subrayó que en una economía como la entrerriana “el Estado hace contención social en una economía que no genera empleo”.

Añadió, contestando a otros argumentos, que “todas las veces que se bajaron impuestos y se flexibilizaron salarios no hubo aumento de la inversión”. Quedó planteada, así, la pregunta respecto de las variables necesarias para mejorar la tasa de inversión en Entre Ríos, asunto clave en el debate político de la provincia.

 

Fuente: Página Política

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