Pedro Báez salió a hablar luego de que se revelara su imputación en la causa donde se investigan contrataciones que beneficiaron a la imprenta que se le atribuye a Juan Pablo Aguilera, cuñado de Sergio Urribarri.
El ex ministro de Comunicación y Cultura se refirió a un “complejo circuito administrativo de contrataciones” en materia de publicidad y cartelería en la vía pública. Descartó que se hayan hecho pagos sin certificaciones y negó la imputación que hizo la fiscal Patricia Yedro, quien le imputó los delitos de negociaciones incompatibles con la función pública, fraude, peculado, abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de funcionario público y/o falsificación de documentos públicos.
“No tengo muchos elementos porque no he tomado conocimiento (de la causa) y tampoco he designado abogado. En la medida que los tenga estoy dispuesto a abrirme al diálogo”, dijo en declaraciones al programa En el dos mil también, que se emite por FM Litoral.
Y agregó: “No nos apartamos de las normas. A veces se usa la vía de excepción porque, por ejemplo, no se puede hacer una licitación para contratar publicidad radial o en la vía pública. No sé de qué incompatibilidad hablan. No hay incompatibilidad cuando no hay un interés directo. Yo no soy gerente ni socio de ninguna de esas empresas”.
Negado los delitos, se lo consultó acerca de que si existía una cuestión “ética” al momento de que el gobierno haya contratado la imprenta del cuñado del gobernador. “Yo no soy abogado, pero entiendo que la incompatibilidad en torno a las decisiones tiene que ver cuando hay un interés particular del que decide y yo, que fui quien suscribía, no tenía ningún interés particular en las empresas cuestionadas ni en ninguna otra empresa que contrataba publicidad”, sostuvo.
“Pero el gobernador tenía un cuñado ahí”, le preguntó el periodista Antonio Tardelli. “Sí, pero usted cree que el gobernador sabe si yo contrato una orden de publicidad sobre una actividad que fue absolutamente frenética. Repito, nosotros contratamos publicidad en la vía pública con todas las empresas. No recuerdo si eran seis o siete. No sé si no eran más”, contestó.
Báez reconoció que fue quien contrató las gigantografías que supieron colgarse al frente del edificio del Consejo General de Educación (CGE) y que hizo la imprenta de Aguilera. “No recuerdo el costo, pero era mínimos y respecto a eso se montó toda una novela”, señaló.
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