El gran elector del domingo fue Sergio Urribarri. Es una afirmación a la que le sobran elementos para sostenerla. Uno de ellos es que el gobernador fue el único actor en la segunda etapa de la campaña. Otro: las expectativas que se generaron en torno a su figura ante la posibilidad de su proyección a la escena nacional, resumida en el “sueño entrerriano”.
El slogan proselitista sirvió para mantener a toda la tropa alineada. El objetivo era mostrar al gobierno nacional una buena elección. Misión cumplida.
Se abre otra etapa: la sucesión.
El domingo terminó dejando en la canasta del oficialismo el 46 por ciento del electorado. Para Urribarri se plebiscitó la gestión provincial. Los intendentes coinciden con esa lectura, pero le agregan su sello: alegan que también se puso a consideración de la gente las gestiones municipales.
Tibiamente son algunas de las señales que se dan con los ojos puestos en 2015. Uno de ellos fue Gustavo Bordet, ubicado en cualquier pelotón como candidato para la Gobernación. Quizás por ser de Concordia. Un par de horas después de cerrados los comicios el intendente destacó la performance en su distrito. Lo mismo hizo el intendente de Villaguay, Adrián Fuertes; y el de La Paz, José Nogueira. A todos ellos les fue muy bien, pero no es lo mismo el 50 por ciento en todos los distritos. Una comparación lineal entre los diferentes territorios para constituir un podio a partir de los porcentajes obtenidos no es correcta. Sobre todo en el peronismo. Lo que cuentan son los votos. (Ver columna de Posicionamientos)
Juan José Bahillo, como sus pares nombrados, cumple su segundo mandato al frente de la Municipalidad de Gualeguaychú y no tiene re reelección. Perdió en las PASO, pero revirtió el resultado el domingo. Podría subirse a la pista. En las últimas horas dijo que quiere “un lugarcito” en el 2015.
Blanca Osuna es la intendenta de la capital provincial, sin embargo fue la única que drásticamente desechó insinuar algo sobre su futuro político.
Urribarri dijo que su sucesor está en un grupo de intendentes y algunos ministros. Sobre éstos últimos ninguno ha dado señales, aunque algunos de ellos ya se están preparando y lo hablan con sus íntimos.
Ninguno de los pretendientes se imagina enfrentando a Urribarri, que este fin de semana incrementó sus acciones en la provincia y en la Nación. Lo dicen públicamente y fuera de micrófono.
Con lo que sí se entusiasman es con una interna. Saben que para ese proceso es necesario reformar la Ley Castrillón en al menos un punto: que las elecciones sean obligatorias, como la norma nacional que rigió en agosto.
La imprevisibilidad de la política nacional es trasladable a la provincia. Muchos son los escenarios abiertos y el 2015 sigue estando lejos.

