El fundador de Proyecto Artigas, Juan Grabois, hizo un balance político y judicial de las consecuencias que trajo aparejadas el ingreso a la estancia Casa Nueva de la familia Etchevehere, el 15 de octubre pasado.
El dirigente de la CTEP dio una extensa entrevista con periodistas que integran el grupo de 85 trabajadores despedidos de El Diario. En ese marco, expuso su mirada respecto de los pactos de poder en la provincia y en el país; planteó la síntesis de todas sus variables en el Caso Etchevehere que expondría fuga de capitales, impunidad, agronegocios, despojo al Estado y a los trabajadores.
Grabois denunció duramente al Poder Judicial y al Ministerio Público Fiscal en Entre Ríos (“resuelven las cosas por teléfono, no por expediente si no por negociación”, dijo) y señaló como la base del funcionamiento al alto porcentaje de fiscales interinos en la provincia.
Advirtió sobre “los vasos comunicantes” entre del poder económico y sectores “del campo popular” como el Frente de Todos “a través de los financistas” y marcó el caso de Walter Grenón, imputado en el vaciamiento de El Diario y aportante de la campaña de Alberto Fernández.
Dijo que el oficialismo en Entre Ríos y en particular el gobernador Gustavo Bordet jugaron “para Etchevehere”. Marcó que la dirigencia peronista “puesta en la disyuntiva” de “enfrentar a toda esa mierda que podría haber saltado, porque los pactos de poder se rompen cuando se empieza a hablar como lo hizo Dolores”, decidió “restablecer la normalidad”, el statu quo.
Habló también sobre los medios, el agronegocio y las alternativas de un modelo productivo sustentable. Consideró que lo del exministro de Mauricio Macri como candidato no va a funcionar. Además, cuestionó un “leitmotiv” de la dirigencia oficialista que repite que “no es el momento” para determinados planteos; o que plantear algunas cuestiones “le hace el juego a la oposición”.
–Con el correr de los días, luego del desalojo de Casa Nueva, ¿qué evaluación hacen de la iniciativa que tuvieron?
–Cuando Dolores nos vino a buscar, empezamos a enterarnos de la historia. A veces se puede ir de lo particular a lo general para comprender un esquema que no se agota en Luis Miguel Etchevehere, aunque Luis Miguel Etchevehere es un personaje particularmente siniestro y su ecosistema tiene un plus que excede al del esquema oligárquico de agronegocios general. ¿Qué es lo que veíamos? Acá existe un pacto de poder y ese pacto de poder no se puede romper con las formas tradicionales, no se puede resolver yendo a una Justicia en la que la mitad está aterrada y la otra mitad está comprada. No se puede resolver reclamándole a la política porque hay intereses cruzados: Walter Grenon es uno de los principales aportantes de la campaña del Frente de Todos, cosa que me avergüenza como parte del Frente de Todos, pero es así. Y sin una acción que pusiera de manifiesto que había hombres y mujeres de este país dispuestos a romper ese pacto de poder y a poner en crisis el pacto de poder, dispuestos a decirles a la política, ‘van a tener que elegir’, no íbamos a poder siquiera visibilizar el tema.
En eso tuvimos razón porque lo de ustedes (los despidos en El Diario), la situación de Sociedad Anónima de Entre Ríos; lo del lavado de activos, lo de la violencia contra Dolores; lo de la sucesión fraudulenta; lo de la escuela agrotécnica, lo del Frigorífico Santa Elena, todo eso ya estaba denunciado. Pero salió una notita en Página 12, un poquito en C5N y se silenciaba de vuelta. Algo que es escandaloso y que tiene además todo el componente de la nota amarilla. Incluso en los primeros días, después del ingreso a Casa Nueva, los medios tradicionales habían silenciado completamente el hecho. Así fue en los primeros dos días, hasta que Etchevehere empieza a hacer funcionar su máquina. Dijo que había una irrupción armada, violenta, convocó al tractorazo. Ahí recién empieza a tomar cuerpo. Nosotros creemos que lo que hicimos fue ejercer un derecho legítimo que nos asistía, a Dolores como heredera, y a Proyecto Artigas como beneficiario de una cesión hecha ante escribano público de un porcentaje del acervo hereditario que le corresponde a Dolores.
–¿Esperaban un fallo diferente de la Justicia? ¿O no pasaba por un fallo lo más importante?
–El juez de primera instancia entendió lo mismo o algo muy parecido: que no había elementos para considerar verosímil la denuncia de los Etchevehere corruptos y en Cámara se definió otra cosa, que sí había verosimilitud en la denuncia. Nosotros hicimos lo que dijimos desde el primer día: vamos a acatar la decisión judicial aunque teníamos una caracterización a priori de que la decisión judicial muy posiblemente fuera desfavorable salvo que se lograra quebrar del primer golpe el pacto de poder de muchos años, pero tambaleó en un momento.
La resolución de la jueza, yo la verdad no puedo decir de manera definitoria que fue producto del pacto de poder o de su leal saber y entender, no lo sé. Desde luego, yo creo que no es una resolución vinculada a los hechos jurídicos. Lo que sí sé y me consta es que la actuación del ministerio público fiscal, que dirige el señor Amílcar (Jorge Amilcar García) es absolutamente indisociable del pacto de poder. Amilcar es una pieza fundamental del pacto de poder. La designación del 70% de los fiscales a dedo es una parte fundante del pacto de poder en Entre Ríos porque los tiene a todos agarrados de donde más les duele. Y que los cambios de actitud de los fiscales fueron producto de las definiciones políticas del componente judicial más evidente del pacto de poder que es Amilcar, junto al fiscal de Estado, los dos representantes del pueblo de la provincia en la justicia, el fiscal de Estado, que tiene que defender los intereses del Estado; y el ministerio público fiscal que tiene que defender al pueblo de los delitos son parte fundante del pacto del poder.
Resuelven las cosas por teléfono, no por expediente si no por negociación, lo digo por experiencia propia: “Che aflojá acá y vamos por allá”. Te quieren enganchar en el pacto de poder, negociar, el toma y daca.
En ese contexto hacemos una evaluación positiva de lo que se logró sabiendo que iba a tener costos, para nosotros desde el punto de vista de la imagen y desde lo político porque es muy fácil plantear que hubo una usurpación, y es muy fácil plantear que acá hay un atentado a la propiedad privada. Era cantado. Pero removió muchas cosas en Santa Elena, en La Paz, en Entre Ríos. Se puso en discusión un montón de cosas que como dice la canción de Los Redondos “es la tristeza a la que te acostumbras”. Te vas acostumbrando, la cosa va corriendo como el agua, se va pudriendo cada vez más, tenés un puerto clandestino, donde se pueda prender fuego el basural, entra droga y es una película de ciencia ficción en la que son todos amigos. El pacto de poder se va retroalimentando.
Fue un golpe al pacto de poder que permitió visibilizar un tema que le puso la vara más alta a los funcionarios políticos y judiciales de Entre Ríos. Se puede hacer un balance del partido cuando termina, estamos como ahí, en el primer tiempo.
–¿Qué hubieran hecho diferente?
–Tal vez ir con escribano al ingreso, para mostrar que en el ingreso no hubo ni violencia, ni clandestinidad, ni abuso de confianza. Algo que los compañeros del movimiento ambiental cuestionaban, ‘che -nos decían- nosotros venimos luchando hace muchos años por esto, caen ustedes como paracaidistas’. La crítica es válida pero el pacto de poder tiene tantas ramificaciones que si no manejábamos esto con reserva, no lo íbamos a poder hacer. Reserva, simplemente. Todo a la luz del día, todo abiertamente, todo a cara descubierta pero sin avivar a los malos. Eso debilitó un marco de alianzas provincial más amplio, pero bueno, tal vez algunos detalles hubiéramos podido mejorar pero estamos contentos de lo que logramos. Desde el punto de vista de la visibilización de la situación. Teníamos alguna esperanza de que frente a la evidencia del accionar manifiestamente ilegal de los Etchevehere nos pudiera ir mejor judicialmente. Esto se incrementó cuando se dictaron las medidas de protección (a favor de Dolores) que establecieron un perímetro que fue violado en vivo durante varios días sin que hubiera ninguna acción por parte de la policía. Teníamos alguna esperanza pequeña, que resultó ilusoria.
–Tu pertenencia al Frente de Todos desorientó un poco en las filas del oficialismo de Entre Ríos. Hubo algunas voces de dirigentes mujeres, más expresadas desde el movimiento feminista, en apoyo a Dolores; hubo en general una decisión de no fijar posición y esperar que resuelva la Justicia como se decía. ¿Cómo viste al peronismo de Entre Ríos en este caso, al PJ y al gobernador Bordet específicamente?
–Dolores, para animarse a reforzar su posición, me pidió particularmente que yo diera la cara, cosa que para mí es un placer. No hay cosa que me guste más que confrontar con estos sinvergüenzas. Generaba a la vez una debilidad porque le daba a Etchevehere la carta para “apretar” a la política, para decir “esto lo manda a hacer Alberto, Cristina, Bordet, o Gustavo como le Etchevehere en los videos (de las transmisiones televisivas).
Bordet operó para Etchevehere. Más allá de su participación en el pacto de poder, nadie pone cinco palos en la campaña gratis (en relación al aporte de Grenón a la campaña del Frente de Todos). Hay cuestiones de una cierta mafiosidad que son estructurales, que son los que garantizan estos privilegios. No se explica sino como una estafa tremenda como la de SAER haya tenido movimiento sólo cuando todo esto saltó. No se explica lo de la escuela, no se explica lo de los préstamos de Melconian (Carlos, exdirector del Banco Nación que en calidad de tal otorgó créditos a las empresas de Etchevehere); no se explica sin los pactos de poder lo que pasa con los incendios en los humedales del Paraná. No se explica. Y en la disyuntiva de enfrentar a toda esa mierda que podría haber saltado, porque los pactos de poder se rompen cuando se empieza a hablar como lo hizo Dolores, fueron a restablecer la “normalidad” ante la disyuntiva.
En el Frente de Todos, y en cualquier fuerza política genuina, honesta, con perspectiva de transformación, hay una mayoría abrumadora de hombres y mujeres con expectativas de cambio, que quieren cuestionar el statu quo injusto. Después hay una estructura de poder muy dura que es transversal a todos esto y a partir de ahí fueron dándose los posicionamientos.
Está un poco la idea de que “este no es el momento”. Pero nunca es el momento para cuestionar determinadas cosas. Eso es lo que yo vi. Veo que en Entre Ríos el pacto es muy fuerte y lo que veo también es que nosotros y toda la gente que se ha movilizado por este tema tenemos la decisión de jugar hasta las últimas consecuencias hasta romperlo. Con pruebas, sin atacar a nadie individualmente, pero sí visibilizando las complicidades, la impunidad, marcando cómo se compra la impunidad. Veremos lo que dice el tiempo. Hay muchas cosas que no son lo que parece.
–¿Cómo explicás el llamado a indagatorias en la causa de vaciamiento de SAER unas horas después del desalojo?
–Hay veces que hechos como este provocan alguna crisis de gobernabilidad, no solo en el Ejecutivo. Situaciones en las que el desprestigio puede ser tan grande que cuidar el pacto de poder puede ser más costoso que al menos pensar algunas respuestas. Yo note que hay muchísima gente que quiere hacer las cosas bien y no puede, que no tiene espaldas. Tal vez la visibilización de estos casos alguna a algunos.
Nosotros vamos a ser consecuentes con lo que planteamos, vamos a jugar fuerte, no es que se terminó todo, nos fuimos a sembrar papas a otro lado. Vamos a ser consecuentes porque este caso, en particular, revela un entramado que es el que denunciamos como problema político, social y ambiental en la Argentina: un pacto de poder que lleva al agronegocio contaminante, transgénico, al despoblamiento rural y todo eso cimentado en una alianza entre los grandes medios de comunicación, la política, el poder judicial y el poder económico. Ese scrum se ha llevado puesto los humedales, el bosque nativo, el derecho de los pequeños propietarios, de los arrendatarios, de los laburantes, hizo posible la fuga de capitales. Este caso resume, de manera muy gráfica, cómo opera eso y cómo los sectores de la más rancia oligarquía como el expresidente de la Sociedad Rural tiene vasos comunicantes con el campo popular argentino a través de los financistas. Ahí se explican un montón de cosas.
El predio ferial que se robaron, pagando precio vil en la época de (Carlos) Menem, ese lugar en Palermo, por un decreto de Cristina Fernández volvió a ser del Estado y lo tienen frenado con una medida cautelar de un juez de cuarta. Porque hubo otro pacto. Ahí podría haber un hospital de niños, un montón de cosas para el pueblo, podría haber un lugar para que los niños de Entre Ríos y de otras provincias, enfermos por el glifosato, puedan estar en Buenos Aires y que sus familias puedan quedarse ahí. Pero lo tienen unos señores que se dedican a abusar psicológica, laboral y sexualmente de sus empleadas. Hay cantidad de denuncias al respecto.
Desenmarañar estas estructuras permite empezar a desatar los nudos que son el principal factor de atraso de nuestro país y sobre todo de las provincias del mal llamado interior.
–Hay alguna interpretación que dice que este hecho le dio “pasto a la oposición” convirtiendo a Etchevehere en un candidato.
–No es que lo haya pensado pero creo que Etchevehere sea candidato le viene bárbaro a cualquiera que esté enfrente. No es un personaje muy querido por el pueblo entrerriano. No veo el problema de que él se crea que puede ser gobernador o cualquier otra cosa. Es un malísimo candidato. Si lo fuera estamos haciendo un favor al Frente de Todos.
Etchevehere, y su madre sobre todo, dieron una muestra muy fuerte de poder, de poder real. Dijeron “somos los dueños, violamos la perimetral, vamos con una patota, nos afanamos una escuela, nos afanamos un diario, dejamos la gente en la calle y no pasa nada, o le digo a la policía en la cara que si no le gusta me detenga y no lo detienen”. Dieron una muestra de poder tan grande que es bueno que se vea porque si no es poder oculto. Y fuegos de artificio en la televisión. Somos enemigos pero hasta ahí.
Hay una tendencia de los oficialismos de plantear que siempre, cualquier acción que corra los límites de lo posible, es funcional a la oposición. Es como un leitmotiv. Todo lo que va un poquito más adelante o es un poquito más profundo de mi planteo como gobernante juega para el otro lado. Yo no estoy de acuerdo. Lo que es funcional a las derechas es el statu quo, es la impunidad de los Etchevehere, es no devolverle a los trabajadores y a los gurises de la escuela agrotécnica lo que les corresponde. Lo que es funcional a la derecha, en definitiva, son los privilegios, más allá de los partidos. Antes de que existiera Proyecto Artigas ellos eran los defensores de la República, la independencia de poderes y la propiedad privada.
¿Cuál es el poder de los medios en este contexto? ¿Convencer a la gente de abajo o condicionar la acción del de arriba? Hoy es más condicionar al de arriba. Hoy leen más Clarín y La Nación la política y la justicia que el pueblo. Pero condicionan, disciplinan, moldean lo que se puede y lo que no se puede, establecen que es una terrible usurpación a la propiedad privada que Dolores produzca de manera agroecológica con un grupo de amigos, con una cooperativa. Y que se afanen el campo de una escuela agrotécnica es un problema, a lo sumo, del derecho civil. Lo que juega a favor de la derecha y los pactos oligárquicos es el silencio. Los pactos de poder que se perpetúan, los intereses entrecruzados que van degradando y secuestrando la política.


