El tradicional cálculo, que se hace en Entre Ríos cada cuatro años, sobre los costos y beneficios que tiene convocar a elecciones provinciales separadas de las nacionales introduce este año una novedad: el estreno de la boleta única de papel (BUP) para las elecciones de cargos ejecutivos (presidente, gobernador e intendentes).
Con la BUP, las elecciones provinciales quedan separadas de hecho de las nacionales. Aunque se hagan el mismo día, ya no hay posibilidades de que el presidente arrastre al gobernador o al intendente de su partido de la manera en que lo hacía con la boleta partidaria.
Aunque se vote todo junto en octubre, habrá que votar dos veces.
Por un lado, con la BUP nacional se elegirán presidente y diputados nacionales.
Por el otro, con la BUP entrerriana se votará a gobernador, intendentes, senadores y diputados provinciales, y concejales.
La BUP nacional se meterá en una urna y la BUP provincial en otra.
Con la BUP ya no habrá un “arrastre” físico entre cargos nacionales y provinciales, como pasaba con la boleta sábana partidaria.
Lo más parecido al “arrastre” que sobrevive con el nuevo instrumento de votación es el voto por lista completa que tiene la BUP entrerriana. Pero en este caso esa tracción electoral se daría sólo dentro de la elección entrerriana: del gobernador sobre los intendentes y legisladores provinciales, en particular cuando la foto del candidato a gobernador se ubica en el casillero de voto por lista completa.
Es un punto que, desde su debilidad para enfrentar a un gobernador que va por la reelección, cuestiona el peronismo, como se explica en la siguiente nota:
Sin arrastre, pero con interferencia
En una elección provincial simultánea con la nacional ya no hay arrastre, pero la discusión de la campaña estaría dominada por la elección presidencial.
Un desdoblamiento, en cambio, le daría más espacio a la discusión provincial y municipal, sin tanta interferencia de lo nacional. Y, en consecuencia, más poder al efecto “arrastre” de la foto del candidato a gobernador en el casillero de voto por lista completa sobre intendentes y senadores provinciales.
Porque si la elección es simultánea con la presidencial el gobernador no va a ser el centro de la escena en la discusión electoral.
Estas son algunas de las variantes que introduce la BUP sobre la especulación de siempre —desdoblamiento sí o desdoblamiento no—, que cada cuatro años gana la conversación política en una provincia con una legislación que promueve este tipo de conjeturas el año anterior al cambio de gobierno. Más información sobre este punto, en la siguiente nota:
Pero el cambio que trae la BUP no es absoluto. La simultaneidad de una elección provincial con una nacional sigue acarreando beneficios en la movilización que se genera.
Las estructuras militantes se activan cuando se pone en juego lo propio: la intendencia, la senaduría de un departamento, una banca en el concejo deliberante de una ciudad o de un pueblo. En la provincia hay cientos de grupos militantes de diversos tamaños que encontrarán razones para entrar en gastos personales y restarle horas al descanso del fin de semana sólo cuando se trata de disputar el acceso a un cargo local.
No es del todo comparable porque se votó con boleta sábana, pero el ejemplo de 2019 es ilustrativo en este punto: Gustavo Bordet reeligió con el 57% en las elecciones provinciales separadas del 9 de junio y, cuatro meses después, Mauricio Macri ganó la elección nacional en Entre Ríos. El aparato peronista ya había hecho su esfuerzo militante y económico a las puertas del invierno y, en primavera, hizo la plancha. Ese desdén le costó un voto en el Senado nacional al peronismo: en la banca que era para la kirchnerista Stefanía Cora terminó sentándose la radical Stella Olalla. Alberto Fernández y Cristina Fernández nunca se lo perdonaron a Bordet.
Beneficios y perjuicios
Con BUP no hay boleta sábana para repartir, pero las estructuras militantes siguen siendo importantes para la movilización del electorado, en particular en un tiempo de baja participación electoral.
Aparentemente, los hermanos Milei le restan importancia a este efecto positivo de la simultaneidad electoral cuando alientan el desdoblamiento en distritos amigos que podrían sumarle buenas noticias en el camino a octubre o, si se prefiere, contrarrestar el clima adverso que generarían elecciones en provincias gobernadas por el peronismo. Habrá que ver si, efectivamente, esta es la estrategia que termina imponiéndose.
Da toda la impresión de que Frigerio quiere desdoblar. Así lo dejó ver la entrevista que el secretario general de la Gobernación, Mauricio Colello, mantuvo con el periodista Federico Malvasio:
En una elección provincial, separada de la nacional, Frigerio tendría más poder para definir candidaturas de una eventual reedición de la alianza con LLA y evitar quedar a la cola, como en 2025, cuando la elección fue nacional.
El gobernador, que va por su reelección, sería el candidato más importante de la segunda versión de la Alianza La Libertad Avanza. Hasta podría llevar otro nombre, más cercano a la identidad frigerista. En una elección desdoblada, Frigerio sería más dueño de la lapicera para aprobar los nombres de los candidatos: 34 diputados provinciales, 17 senadores, 84 intendentes, 104 presidentes comunales y cientos de concejales.
A Frigerio le convendría desdoblar, además, para pagar menos costo por su sociedad con Milei. En teoría, una campaña estrictamente provincial plebiscitaría su gestión y no tanto la marcha general de la economía; mucho menos lo que pase con las causas sobre las propiedades de Adorni, la estafa de Libra o las coimas en Andis.
En la campaña de unas elecciones simultáneas, Frigerio podría verse obligado a vestir la casaca violeta, como en 2025. Ataría más su suerte a la de Milei y se arriesgaría a perder votos en las franjas más blandas del electorado decepcionado con la experiencia libertaria. Salvo que la economía, como vaticinó el ministro Luis Caputo, “lleve puesta a la política” en 2027 y se recuperen el empleo y el consumo. En Entre Ríos, por ahora, priman las malas noticias:
El oficialismo se entusiasma con las encuestas más recientes, que muestran un repunte de la imagen del Presidente, tras cuatro meses de derrumbe.
Habrá que ver qué pasa en los próximos nueve meses. Si la Legislatura no modifica la fecha de las elecciones, Frigerio tiene hasta el próximo 17 de febrero —130 días antes— para convocar a comicios provinciales para el domingo 27 de junio de 2027.
Fuente: Página Política







