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La disputa por el voto moderado

La radicalización del debate político entre las alas más duras del FdT y JxC descuida a la franja del electorado que define quien gobierna. Mientras Fernández busca capear el temporal replegado en los propios, Larreta en la Nación y Frigerio en la provincia apuntan a sumar votos de desencantados del centro.
Pablo Bizai
Por: Pablo Bizai
pablobizai@gmail.com

En Argentina la escena política puede mutar drásticamente de una día para el otro. Quién puede predecir, por ejemplo, la magnitud del daño electoral que tendrá el escándalo del vacunatorio vip, a tantos meses de los comicios de medio término. Pero hay condiciones generales que preocupan a la oposición para la pelea con el peronismo.

Este año Cambiemos de Entre Ríos buscará retener las tres bancas en el Congreso de la Nación (dos de la UCR y una de PRO) que consiguió en  2017, cuando el gobierno de Macri atravesaba su mejor momento y enfrentaba a un peronismo dividido.

Hoy el peronismo está unido y no dejará de estarlo, porque sabe que en la continuidad de ese acuerdo le va la vida. Como oficialismo, puede correr con una ventaja: si la pandemia no está al menos algo controlada para la elección es probable que haya una baja participación y en ese caso pesarán más los aparatos de los oficialismos. Y los que menos se arriesgarán a votar serán las personas de mayor edad, la franja etaria donde más peso tiene Cambiemos.

Si, por el contrario, el plan de vacunación termina siendo exitoso, todos los oficialismos van a salir fortalecidos. Argentina, Entre Ríos y Paraná son gobernadas por el peronismo.

En cualquier caso, y salvo que una segunda ola o una nueva mutación del virus haga estragos,  esperan que la situación económica mejore en comparación a 2020. Una leve sensación de mejora pesa mucho en cualquier elección; en este contexto quizá hasta alcance con la mera sensación de que la economía está rebotando y que hay un horizonte de recuperación a mediano plazo.

En definitiva, la dirigencia de Cambiemos percibe un escenario electoral mucho más complicado que el que cierta euforia contenida por el estallido del escándalo del “vacunagate” pueda hacer creer.

 

Equilibrio

Es un hecho que Rogelio Frigerio será candidato a diputado este año por JxC. Pero algunos radicales creen que no buscará la gobernación de Entre Ríos en 2023 si la ve difícil. El viento de cola que se pronostica para el resto del mandato del gobierno peronista abre ese interrogante. La incidencia de la escena nacional es muy fuerte para definir el gobierno provincial.

Pero para eso falta una eternidad. Por lo pronto, Frigerio inscribe su futuro político en el proyecto presidencial de Horacio Rodríguez Larreta. De cara a 2023, el jefe de gobierno porteño buscará no perder predicamento en las franjas del electorado que puede sumar a JxC: más independientes, menos ideologizadas, más moderadas; la porción de votantes que le pide a los dirigentes diálogo y no pelea. Más o menos lo que Frigerio repite cada vez que se le acerca un micrófono.

En términos de imagen, esa estrategia de moderación y posicionamiento centrista le ha dado resultado a Larreta y eso es lo que va a cuidar para 2023. Deberá buscar un equilibrio entre aceptar alguna demanda de los sectores más duros de JxC  y seducir a aquellos votantes que siguen enojados con Macri, que lo votaron en 2015 pero no en 2019.

 

Confrontación

En el discurso de apertura de sesiones, Alberto Fernández buscó recomponer el vínculo con los votantes más convencidos del Frente de Todos (FdT), que lo venían cuestionado por su moderación. Una jugada útil para contener su popularidad en un momento de debilidad.

El Presidente ha ido reduciendo su base se apoyos. Algunos sondeos afirman que ya hay un 20% de votantes de 2019 desencantados.

Ese repliegue  hacia los propios supone que el panperonismo tiene una base suficiente para bancarse la crisis y superar la prueba de la elección de medio término. Confrontar con la oposición sella ese apoyo del frente interno.

Pero la radicalización política del gobierno, la confrontación con el ala más dura de la oposición, va a volver mucho más importante el rol de la economía para recuperar a los votantes perdidos del centro, que se sienten más cómodos con un discurso de moderación. El control de la inflación será clave para el objetivo de recuperación del salario real.

Con la querella criminal por la deuda, el Presidente pasa de hoja la agenda adversa del vacunatorio vip, para anotar un tema que es a todas luces incómodo para la oposición, como el del descomunal endeudamiento durante los cuatro años de Macri. Y sube al ring al ex presidente, a quien perciben como el adversario más funcional. Casi un calco de lo que buscó hacer Cambiemos con Cristina cuando Macri pifió con la economía.

La kirchnerización del gobierno es buena para capear el temporal y hasta puede alcanzar para superar la prueba de la elección de medio término. Pero para una reelección en 2023, el FdT deberá volver al centro en busca de la mayoría perdida.

Mientras tanto, Larreta en la Nación y Frigerio en Entre Ríos seguirán construyendo en esa franja del electorado que, cada cuatro años, define elecciones para cargos ejecutivos.

 

Fuente: Página Política
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