Finalmente, por Resolución Nº 14 de la Junta Electoral conformada para las elecciones en el Iosper, se oficializó la candidatura de Fabián Monzón para el directorio de la obra social.
El dirigente de UPCN lleva dos períodos en el cargo, en representación de los estatales, y se postula para un nuevo mandato como director. En la elección del 6 de julio medirá fuerzas con la dirigente que presenta ATE para el puesto, la trabajadora del Ministerio de Salud, Mariana Luján.
La lista de Monzón había sido dada de baja por la autoridad electoral, con base en el Registro Nacional de Reincidencia en la que figura una condena, en 2018, a un año de prisión condicional por el delito de “resistencia a la autoridad y amenazas”.
El recurso de revocatoria, al que hizo lugar la junta, planteó entre otras cuestiones que la condena ya fue cumplida pero además que en ningún caso implicó la pena de inhabilitación. Se argumentó que la decisión de no oficializar la lista de Monzón devino en “la prohibición de ejercer un derecho humano como es la participación política”. Se amplía al respecto al consignar que se ha lesionado “el derecho a ser electo y ejercer cargos de representación y participar en la elaboración de decisiones políticas públicas”.
Se apuntó en el recurso al que se hizo lugar que “durante su gestión como director y desde la fecha de la sentencia, en octubre de 2018, ninguna persona u organismo público reclamó que Monzón se encuentre inhabilitado para ejercer el cargo para el que fue electo. La pena fue cumplida y por tanto no existe condena pendiente de cumplimiento”.
Consolidar el Iosper
Monzón, en tanto miembro del directorio actual, defiende la gestión obrera en la obra social: “Es importante lo hecho hasta el momento. Hemos logrado consolidar la obra social en este tiempo y a partir de ahí podemos hacer proyecciones de futuro”, dijo a Página Política.
“Es importante darle sustentabilidad al Iosper, un Iosper consolidado. Esta obra social tiene 50 años y vamos por 50 años más con una institución con las cuentas equilibradas. No tenemos deudas con ningún prestador, se hace frente a los medicamentos de alto costo, y hemos sobrellevado emergentes de estos tiempos que en definitiva afectan al presupuesto de la obra social”, valoró.
“Son nuevos desafíos el modernizar el Iosper, reforzar la parte humana estando más cerca del trabajador, tenemos que resolver cuestiones edilicias, avanzar con el proyecto del centro neurológico de la obra social y con el sanatorio propio, un efector que está previsto tener en la costa del Uruguay. También está planteado un hogar de tránsito en Villa Libertador, para atender cuestiones familiares”, enumeró Monzón.
Con relación a los aportes que recibe la obra social, el más bajo en el listado de obras sociales de las características del Iosper, el director planteó que “se buscan nuevas fuentes de financiamiento” que no suponen incremento de aportes del trabajador. “La obra social tiene un sentido solidario. Fue creada de esta manera y se plantea que si se aportan 10 pesos o un peso se garantizan las mismas prestaciones”, dijo y descartó que puedan plantearse escalas de aportes de acuerdo al monto del salario: “Es rompería con ese criterio con el que fue fundado”. Recordó que se continuará con la restitución de aportes para activos, por parte de la provincia, recortados en los 90 al Iosper. “Hemos encontrado alternativas”, dijo y resumió: “Los trabajadores hemos sido capaces de tener el centro de medicina nuclear”.
Fuente: Página Política

