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Por qué Macri no se mete en Entre Ríos

El ex presidente viene ganando en la provincia desde 2015. Sin embargo, nadie lo espera en Entre Ríos para estas elecciones, como ha hecho con Buenos Aires (ciudad y provincia) y como lo hará con Córdoba y Santa Fe.
Pablo Bizai
Por: Pablo Bizai
pablobizai@gmail.com

En contra de lo que se pronosticaba cuando prolongaba sus vacaciones en Europa, tras dejar el país en pleno armado de listas, el ex presidente Mauricio Macri decidió meterse en estas elecciones. Ya se sumó a la campaña de Juntos por el Cambio en la Ciudad, junto a Eugenia Vidal y en la provincia de Buenos Aires con Diego Santilli. Y se espera que haga lo mismo en las provincias de Córdoba y Santa Fe.

¿Es posible que venga también a Entre Ríos? La dirigencia provincial no lo cree, aunque algunos no lo descartan.

La intervención de Macri en la campaña no es igualmente efectiva en todas las provincias. No hay que olvidar que, aunque se plebiscite al gobierno nacional, las elecciones de medio término no conforman una elección nacional; son 24 elecciones distintas, en las que las provincias renuevan parcialmente sus representantes en el Congreso. Y cada una es un mundo aparte, con una realidad política propia.

Con el objetivo de fidelizar el voto propio ante la aparición de opciones más radicalizadas por derecha, como los libertarios, Macri es claramente efectivo en Córdoba, se supone que lo va a ser en Santa Fe y naturalmente lo es en la ciudad de Buenos Aires.  Aunque algunos presumen que podría ser perjudicial en la provincia de Buenos Aires, ya acompañó a Santilli.

La pregunta es si la presencia de Macri sería o no efectiva en Entre Ríos, que forma parte de la franja amarilla de la región central del país, donde el ex presidente viene ganando desde 2015, a pesar de que el gobierno provincial siga en manos del peronismo.

 

Halcones sin vuelo

Entre Ríos es una provincia en la que viene ganando Macri, pero en la que los macristas, los halcones, no tienen un gran vuelo político. Es porque el que mandó estos años fue Rogelio Frigerio, exponente del ala dialoguista del gobierno anterior, con una idea de alianza más abierta al peronismo.

Y, en su regreso a la escena política, Macri vino con un discurso más antiperonista. En un reportaje con La Nación dijo que el peronismo «representa a los que no trabajan y a los que quieren vivir siempre del trabajo ajeno». Muy lejos de la línea que sigue en Entre Ríos Frigerio, que pretende sumar todo el peronismo que pueda.

Lo más duro que se le paró enfrente a Frigerio en Entre Ríos fue Roberto Niez, el dirigente de Concordia que a fines de 2020 le dio la interna en el PRO, pero que terminó perdiendo 7 a 3, frente a la lista avalada por Frigerio en la que fue candidato casi todo el establishment partidario, incluido Luis Miguel Etchevehere, el halcón más conocido de Entre Ríos, por haber sido también ministro de Macri y de una cartera tan importante para el sistema productivo provincial como la de Agroindustria.

Sin embargo, Etchevehere nunca jugó. Apenas si se vio en este proceso electoral una foto de su hermano Juan Diego (también ex funcionario de Macri) junto a Niez en Concordia, sellando el apoyo a los radicales Pedro Galimberti y Darío Schneider, para enfrentar a Frigerio en la interna. Hace poco, Schneider le dijo a Página Política que le gustaría contar con la presencia de Macri en Entre Ríos.

Pero, naturalmente, con sus intervenciones en estas elecciones Macri juega sus intereses personales. Con Frigerio las cosas nunca se arreglaron. Se habló en su momento de una posible recomposición que se sellaría públicamente con Frigerio actuando como anfitrión de la presentación de su libro Primer Tiempo en Paraná. Pero eso nunca pasó.

¿Sería posible que se meta en la interna de Entre Ríos para jugar en contra de Frigerio? ¿Se arriesgaría a jugarse por una lista encabezada por un radical, que compite contra el principal referente del PRO y que es el favorito en la interna? Difícil. Una derrota de la lista de Galimberti (que tiene como principal socio a Niez) dejaría a Macri mal parado en una provincia que desde 2015 lo acompaña en cada elección de cargos nacionales. Aunque dicen que ahora las encuestas ya no lo favorecen como antes.

Pero tampoco lo han buscado desde el lado de Galimberti. Reconocen que Macri generaría más ruido en la interna que ganancias para un sector. Y, claro, daría un crocante pasto a las fieras del peronismo, porque les ayudaría a ligar a los candidatos de Juntos por Entre Ríos con el fracaso económico del gobierno anterior, del que Frigerio fue ministro los cuatro años.

El grueso de la dirigencia del PRO de Entre Ríos venía jugando con Frigerio en los últimos años. Y ahora con más razón, porque proyecta buscar la gobernación en 2023. Lo acompañan incluso dirigentes que no están en la misma línea interna, pero que necesitan de esa sociedad política para sus propios proyectos electorales, como el aspirante a la intendencia de Paraná, Emanuel Gainza. Y los que no tienen ambiciones electorales, al menos aspiran a ocupar un cargo en un eventual gobierno provincial del ex ministro del Interior.

 

Interferencias

Antes que Macri, en la lista de posibles figuras nacionales que se podrían meter en la interna de Entre Ríos, en este caso para estimular el voto radical, están Mario Negri y Gerardo Morales. Pero tampoco resulta sencillo para algunos dirigentes provinciales pedirles un apoyo que los podría dejar pegados a una derrota. La expectativa de competencia mayor de esta interna pasa hoy por la posibilidad de que la lista de Galimberti alcance la minoría con el 25% de los votos.

Como pasó con la foto con Facundo Manes, el apoyo de Elisa Carrió sirvió para levantar un poco el bajo nivel de conocimiento de Galimberti y Schneider. Aunque en los últimos días, la líder de la Coalición Cívica terminó causando, involuntariamente, idéntico efecto sobre el número 3 de la lista de Frigerio, cuando la foto junto Atilio Benedetti en su cumpleaños del mes de diciembre ganó las portadas de todos los medios y se viralizó en las redes.

Esa foto revela el grado de amistad de Lilita con Benedetti. Ni Galimberti, ni Schneider, ni figuras con más años en la política que lo apoyan, como Gustavo Cusinato, fueron invitados al cumpleaños en la casa de Exaltación de la Cruz. Medio año después, defraudada y dolida, Carrió pone a su amigo (¿ex?) en la misma categoría que a Frigerio.

 

Fuente: Página Política
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